En Argentina obtuvieron más de $ 97 mil millones

Proyecto de ley para repatriar capitales continúa en proceso

| 29 de Agosto de 2017 - 00:00
En el caso de Chile, la mecánica del procedimiento fue conceder una tasa fija preferencial por la declaración de los activos en el extranjero.
FOTO: Foto: Archivo / EL TELÉGRAFO

El Gobierno busca atraer más recursos al país a través de una Ley de Repatriación de Capitales. La iniciativa anunciada por el presidente Lenín Moreno -el 28 de julio- aún no llega a la Asamblea Nacional como proyecto de Legislativo.

El último acontecimiento público en donde las autoridades se refirieron al tema fue durante la reunión del Consejo Consultivo Productivo y Tributario, el 14 de agosto, en Guayaquil.

Desde entonces se conoce que las opciones que baraja el régimen son: incluir de una misma norma temas como la reducción de aranceles y trato especial para el cobro del impuesto a la salida de divisas (ISD). Otra idea es determinar incentivos para que el dinero retorne.

Según estimaciones oficiales, alrededor de $ 30.000 a $ 36.000 millones se encontrarían fuera del país, aunque todavía no se tiene certeza de cuánto podría recuperarse.

Dentro de América del Sur, Chile y Argentina son ejemplos recientes de los resultados que las arcas fiscales han obtenido después de aplicar una ley similar a la que el Gobierno ecuatoriano tiene en mente.

En meses pasados, Franco Parisi, economista y excandidato presidencial de Chile, brindó una conferencia en Quito donde expuso que en Argentina lograron retornar alrededor de $ 97.842 millones hasta diciembre de 2016 (cifra cercana al PIB ecuatoriano de $ 100 mil millones). Por esos resultados el Gobierno argentino decidió extender la medida hasta marzo de este año.

En Chile, el proceso consistió en establecer plazos fijos para la declaración de activos en el extranjero a cambio del pago de una única tasa del 8%.

Si bien los efectos económicos pueden ser positivos, Parisi advirtió que una norma así generará insatisfacción en una parte de la ciudadanía por la procedencia de los recursos. “Sé que hay un problema ético. Pero fue muy bueno para el Gobierno argentino, porque si no estaba casi quebrado. El Banco Central no tenía dólares, y las tasas de interés se iban a las nubes”. (I)