Miércoles, 21 Junio 2017 00:00 Economía

Reflexión sobre el caso español

Los peligros de la “flexiseguridad” en el área laboral

Los peligros de la “flexiseguridad” en el área laboral
Foto: EL TELÉGRAFO
Redacción Economía

Adoración Guamán (foto), profesora titular de Derecho del Trabajo en la Universidad de Valencia, reflexiona, en un artículo de opinión publicado por Telesur, sobre los peligros de la ´flexiseguridad’ laboral.

Guamán recuenta que hace ya varias décadas que las normas que regulan las relaciones de trabajo remunerado sufren una profunda mutación genética y no precisamente hacia una mejora de las condiciones de vida de las mayorías sociales. El discurso bajo el cual se ha camuflado la destrucción de los derechos laborales tiene un nombre: flexiseguridad.

“Esta mutación hacia la precariedad ha sido especialmente acusada en los últimos años y se produjo en particular en los países europeos caracterizados por tener normas laborales orientadas a proteger a la clase trabajadora y a garantizar los derechos colectivos de las organizaciones de los trabajadores”, sostiene Guamán.

En este sentido, Guamán cuestiona las políticas instauradas en España con las reformas realizadas entre el 2010 y el 2014. “Para comenzar es necesario recordar que desde inicios de 2008 hasta el final del año 2013 hubo en España una destrucción neta de casi 3 millones setecientos mil empleos, lo que representa un 17,8% del empleo total del país. El desempleo aumentó hasta casi el 27% de la fuerza de trabajo y entre las y los jóvenes hasta el 57%”.

Lo ocurrido en España, continúa la académica, demuestra que tras los discursos y los términos en apariencia amables se esconden dinámicas de destrucción de derechos que son diametralmente opuestas al buen vivir y a los derechos reconocidos en la Constitución ecuatoriana de 2008, donde se reconoce con claridad el derecho a un trabajo digno y estable y la prohibición de aplicar políticas recesivas de los derechos laborales.

La experiencia comparada, no solo española, también la italiana, portuguesa, griega o francesa nos demuestra que el camino no pasa por una receta mágica fallida, la “flexiseguridad” sino por políticas que apuntalen el buen vivir y el trabajo digno. (O)  

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