En el país existen cerca de 450.000 ha de la gramínea

La producción de maíz cubre demanda del 90%

- 30 de septiembre de 2017 - 00:00
Víctor Sánchez expuso sobre el mejoramiento de técnicas aplicadas al cultivo del grano.
Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

El encuentro latinoamericano, en Quevedo, contó con la participación de especialistas internacionales.

Quevedo.-

Ecuador fue sede de la XXII Reunión Latinoamericana del Maíz. Uno de los eventos más importantes para los productores de la región.

El país recibió el reconocimiento para ser la sede por los avances que se han logrado en el cultivo. Mario Caviedes de la Universidad San Francisco de Quito, resaltó que se han dado mejoras sustanciales, sobre todo en el maíz duro, que es utilizado para la industria. “Antes éramos deficitarios, ahora la producción nacional cubre el 90% de las necesidades del país”.

Los factores para los resultados positivos son dos: el primero es el uso de tecnología híbrida, más que nada con la semilla de alto rendimiento y  el segundo es el precio mínimo de sustentación para el productor que ha hecho atractivo apostar por el cultivo.

En el país hay aproximadamente 450.000 hectáreas (ha) de maíz sembrado, de las cuales 100.000 son de maíz suave, que está concentrado básicamente en la Sierra.

Las investigaciones permitirán que se incremente la producción hasta seis toneladas por hectárea en los próximos cinco años.

Dentro de los participantes de la reunión estuvo la representante de la CAF, que es el Banco de Desarrollo de América Latina. Rebeca Vidal, de Desarrollo Productivo y Financiero, explicó que la parte agrícola representa el 5% de la cartera de la entidad y en Ecuador trabajan de la mano de entidades privadas.

Una de ellas es Pronaca, cuyo financiamiento se usa para los pequeños productores. La ejecutiva señaló que los préstamos tienen unas condiciones específicas para cada caso y van acompañados de asistencia técnica.

Una de las acciones fundamentales para mejorar la productividad del maíz es la investigación. Víctor Barrera, director de Investigaciones del Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (Iniap), enfatizó que por cada dólar que se invierte, la recuperación equivale a $ 42 como tasa de retorno. Por ello, en el marco del evento se hizo un llamado al Gobierno para que se asignen recursos.

“Para liberar una variedad el costo promedio es de $ 5’000.000”, eso sin contar que reciben semillas con pasos previos, es decir que ya han pasado la investigación primaria. Barrera detalló que hace cinco años la producción por hectárea de maíz en el país era de 2.5 t, ahora se incrementó hasta 4.5 y 5 t.

Para mejorar los niveles de producción ha influido una inversión y un trabajo sostenido de parte del Gobierno central desde hace más de cinco años. Barrera menciona que la expectativa es que con la minga agropecuaria la cadena sea beneficiada.

Desde el Iniap la preocupación no es solo incrementar el rendimiento de toneladas por ha, sino que la producción sea sostenida, sobre todo en lo referente al suelo.

“Nosotros podemos crear variedades para que la producción sea de 12 toneladas por ha, pero el propósito no es llegar a esos niveles porque se necesitarían mayores recursos: suelo y agua. La idea no es dañar los recursos naturales, sino manejar los niveles ambientales óptimos”.

En el país el 75% son pequeños productores, el 20% corresponde a los medianos y solo el 5% corresponde a las industrias, que podrían manejar cultivos más tecnificados, lo que les ayudaría a tener mayores niveles de productividad.

La producción en el país se distribuye en Los Ríos, Guayas, Manabí, Loja y Santa Elena, en esta última provincia el Iniap ha liberado dos semillas que están diseñadas para adaptarse a las particularidades de ese suelo.

Ecuador empezará a trabajar otra vez de cerca con el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt). En representación de la empresa participó Bram Govaerts, quien destacó el mejoramiento del cultivo en Ecuador.

Cimmyt es un centro especializado que destina $ 170 millones en investigación en todo el mundo. En América Latina el 70% de las variedades que se desarrollan provienen del Centro. En el caso de Ecuador estas se entregan al Iniap para que continúen con el desarrollo.

“Estamos convencidos  de que la agricultura puede ser un gran motor de desarrollo, sobre todo para aquellos países que están en transición, como Ecuador. Han tenido un desarrollo económico, pero esto también genera desigualdad... Al mismo tiempo vemos presencia de obesidad y desnutrición, este es un problema severo”.

Para Cimmyt el apoyo a los pequeños agricultores es trascendental. Govaerts afirmó que se busca beneficiar a todos sin perjuicios al medioambiente. (I)

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