Lunes, 17 Julio 2017 13:00 Economía

La Población económicamente activa creció en 315.583 personas entre junio de 2016 y junio de 2017

El desempleo se redujo 0,8 puntos

El desempleo se redujo 0,8 puntos
Foto: Archivo / EL TELÉGRAFO

Según el INEC, 50.879 personas salieron de la desocupación en un año. Sin embargo, analistas advierten que el aumento del subempleo es síntoma de la migración que sufre el empleo adecuado.

Redacción Economía

Entre junio de 2016 y junio de 2017 la tasa de desempleo del país bajó el 0,8% ubicándose en 4,5%, de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu) publicada ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Son en total 50.879 personas las que salieron de la desocupación. En el transcurso de los últimos 12 meses el desempleo ha fluctuado entre el 5,3% y 4,4% -en marzo de este año-. En ese mismo período el empleo adecuado/pleno sumó 52.587 trabajadores. (Ver infografía)

Sin embargo, las cifras contrastan con las relacionadas al subempleo, el cual aumentó en 390.860 personas. El INEC define a los subempleados como las personas con empleo que perciben ingresos inferiores al salario mínimo y/o trabajaron menos de la jornada legal (40 horas semanales) y tiene el deseo y disponibilidad de trabajar horas adicionales.

Expertos consultados sobre el tema consideran que es una alerta para las autoridades, porque el incremento de subempleados supera por mucho a la cantidad de empleos adecuados creados, así como la disminución de la desocupación.

De las cinco ciudades consideradas para el estudio, en Quito y Guayaquil el subempleo alcanzó el 11,9% y 22,3%, respectivamente.

Wilson Araque, director del Observatorio de la Pequeña Empresa de la Universidad Andina Simón Bolívar, analizó que en un escenario positivo lo óptimo habría sido que la reducción del desempleo se vea traducida en un mayor volumen de empleo pleno, pero lo que observa es que quienes dejaron la desocupación ahora están subempleados.

“La gente entra en una situación de desarrollar el autoempleo con la posibilidad de generar algún tipo de ingreso”, describió Araque, agregando que ante esa realidad las autoridades deben ofrecer capacitaciones que mejoren en algo las actividades de los subempleados.

Desde otra perspectiva, Byron Villacís, exdirector del INEC, explicó que la situación guarda relación con el desarrollo de la Población Económicamente Activa (PEA), que creció en 315.583 personas.

El contexto económico es determinante. Villacís anotó que cuando un país empieza a perder dinamismo las familias deciden ingresar más integrantes del hogar al mercado laboral.  

Aunque los resultados del INEC demuestran que la PEA tiende a estabilizarse, lo cual implica que menos gente presiona al mercado, Villacís lo interpreta como una migración desde empleos que podían haber sido adecuados hacia categorías del subempleo.

Otro dato que llama la atención es el de otro empleo no adecuado. Según el INEC, aquí están las personas con empleo que percibieron ingresos inferiores al salario mínimo y/o trabajaron menos de la jornada legal y no tienen deseo y disponibilidad de trabajar horas adicionales.

Para el exdirector, si bien el indicador evidencia un descenso de 159.894 personas, si se lo considera junto con la tasa de subempleo, “el 45% de la PEA tiene un empleo que no es de buena calidad”.

A criterio de los analistas, la encuesta es el punto de partida de las políticas públicas con miras a reactivar la producción nacional y así crear más fuentes de empleo.

Los acercamientos con los sectores productivos, entre otras acciones, develan la estrategia del modelo de gestión económica del Gobierno, resumió Araque.

Para Villacís, el Presupuesto General del Estado (PGE) -previsto para el 28 de julio- permitirá conocer qué alianzas, tácticas políticas y económicas se utilizarán para mejorar el escenario actual. En función de eso, concluyó, la empresa privada esperará incentivos para reactivar áreas que estaban deprimidas. (I)

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La pobreza y pobreza extrema disminuyeron

Los indicadores de pobreza y desigualdad también fueron publicados este lunes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Según el reporte, en junio de 2017 se considera a una persona pobre por ingresos a aquella que percibe un ingreso familiar per cápita menor a $ 85,58 mensuales y pobre extremo si recibe menos de $ 48,23.

En este sentido, la pobreza a nivel nacional se ubicó en 23,1% y la pobreza extrema en 8,4%. Esto significa una reducción de 0,6 y 0,2 puntos, respectivamente, en comparación con junio de 2016.

En el área urbana la pobreza llegó a 14,6% y la pobreza extrema a 3,9%. Mientras que en el sector rural el INEC registró que la pobreza alcanzó el 41,0% y la pobreza extrema el 17,8%.

La ciudad que registra mayor tasa de pobreza en el sexto mes de 2017 es Machala; respecto a junio del año pasado  presenta una variación de 4,3 puntos. A continuación se ubican Guayaquil (10,5%), Ambato (10,2%) y finalmente Cuenca y Quito, ambas con el 7,8%.

En lo que se refiere a pobreza extrema  Ambato registra la tasa más alta con el 4%, mientras que Cuenca tiene el menor valor, el 1,7%.

Por otro lado, según el INEC, el coeficiente de desigualdad de Gini se ubicó en 0,46 (mientras más cercano a 1, más desigual es una economía en términos de ingreso per cápita del hogar).

La cifra de junio de 2017 es la misma registrada en el mismo mes del año pasado. En el sector urbano, el coeficiente de Gini se ubica en 0,442, mientras que en el rural 0,434. Este indicador ha descendido desde diciembre de 2007 cuando marcaba 0,55. (I)

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Lunes, 17 Julio 2017 22:30

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