Jueves, 29 Diciembre 2016 00:00 Economía

El ministerio de agricultura fomenta la conformación de un sistema nacional de bioinsumos

13 laboratorios producen biocontroladores

En Tungurahua, de manera permanente, los productores reciben capacitación y asesoría técnica para la elaboración y aplicación de insumos biológicos.
En Tungurahua, de manera permanente, los productores reciben capacitación y asesoría técnica para la elaboración y aplicación de insumos biológicos. Cortesía: Magap

El Gobierno Nacional impulsa el desarrollo de materias primas agrícolas inocuas para la salud humana y ambiental. Su utilización permite conservar y recuperar las propiedades de los suelos.

Redacción Economía

Los bioinsumos son productos obtenidos a partir de organismos vivos o sus derivados, como hongos, bacterias, material vegetal o enzimas. “Estos materiales de origen natural permiten generar bioestimulantes, biofertilizantes, biocontroladores, bioestabilizadores, bioinoculantes e innumerables productos con diversas propiedades que favorecen la protección de los cultivos y el medio ambiente, así como la recuperación de la fertilidad de los suelos agrícolas”, explicó Mariuxi Gómez Torres, asesora científica del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap).

A nivel mundial, el uso de los bioinsumos es una tendencia que apunta a sustituir los agroquímicos. Entre sus ventajas están que no dejan residuos en el agua, el aire, el suelo y los alimentos. También aquellos evitan riesgos en la salud de los agricultores y los consumidores. En ese contexto se plantea la implementación del Sistema Nacional de Bioinsumos, a partir del cual se puede dotar de abonos, fertilizantes, biofertilizantes y bioplaguicidas a los productores.

En enero de 2014 se dio un paso en ese sentido cuando en Zapotapamba (Loja) el Magap inauguró la primera planta de bioinsumos del país, una instalación que requirió una inversión de $ 1,2 millones. En sus instalaciones se producirán 3.300 toneladas métricas de abono orgánico al año y de 124.000 litros de abono líquido.

A su vez, en Carchi, Sucumbíos, Pastaza, Tungurahua, Chimborazo, Manabí, Santo Domingo, Santa Elena, Bolívar, Morona Santiago, Azuay y Loja, el Magap inició la instalación de 13 laboratorios satélites para producir biocontroladores y biofertilizantes.

En estas instalaciones se elaboran controladores basados en cepas nativas de trichoderma que, según Gómez Torres, “son hongos cosmopolitas y típicamente del suelo que se utilizan como biofungicidas con amplio rango de acción para el control de otros hongos causantes de enfermedades en los cultivos”.

El uso de bioinsumos permite cultivar alimentos sanos e inocuos, aumentar los rendimientos sin deteriorar los suelos, mejorar la calidad de los productos y preservar el medio ambiente. Por ello, su adopción es clave para asegurar la sustentabilidad de la agricultura.

Al respecto de esos beneficios, Celia Velasteguí, productora que pertenece a la Corporación de Organizaciones Agroproductivas, ubicada en el cantón Ambato (Tungurahua), cuenta que utiliza trichoderma para controlar los hongos perjudiciales que afectan todo tipo de cultivo. “Lo usamos para que las papas y las plantas crezcan más robustas. El maíz produce un choclo más grande y, también, el bioinsumo controla la pudrición en la cebolla colorada”.

Velasteguí menciona que ese bioproducto -que se expende comercialmente con el nombre de Trico-Fert y cuesta $ 12 el litro- es elaborado con los hongos benéficos que se encuentran en su sector y que los recogen del suelo cerca de las plantas más vigorosas.

Gómez Torres recomienda que, para lograr efectos positivos en los cultivos, la aplicación de los bioinsumos debe ser una práctica basada en las recomendaciones técnicas. (I)

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