Lunes, 11 Septiembre 2017 00:00 Mundo

Un ministro de Macri compró televisor en Chile

El ministro argentino de Ambiente, Sergio Bergman, compró un televisor LED de 55 pulgadas en Chile.
El ministro argentino de Ambiente, Sergio Bergman, compró un televisor LED de 55 pulgadas en Chile. Foto: hispantv

La alta inflación en Argentina causa que el secretario de Ambiente, Sergio Bergman, compre en otros países.

Marcelo Izquierdo, corresponsal en Argentina

El intento del presidente argentino, Mauricio Macri, de imponer “confianza” en el país sufrió un nuevo golpe. ¿El motivo? La imagen viralizada en Twitter del ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable argentino, el rabino Sergio Bergman, transportando en el aeroparque local un enorme Smart TV de 55 pulgadas que se trajo de un viaje oficial a Chile.

El ministro, uno de los hombres más polémicos del gabinete, fue fotografiado “in fraganti” por una pasajera del vuelo que llevó al rabino de regreso a Buenos Aires tras participar en un congreso en Santiago. Aprovechando que “todo” sale más barato en Chile, desde la ropa hasta los aparatos electrodomésticos, Bergman compró una TV supermoderna pero algo incómoda de transportar en un aeropuerto.

El escándalo estalló enseguida. La foto se viralizó y el ministro, que la semana pasada se disfrazó de planta para la inauguración del Festival de Cine Ambiental, dio explicaciones. En concreto dijo que no hizo nada ilegal, que pagó los impuestos aduaneros correspondientes y que la TV no era para él, sino para donarla a una entidad judía.

Pero, ¿por qué no la compró en el país, siendo él ministro y en medio de una crisis económica que pone en serios aprietos la industria nacional?

Bergman, acorralado por la prensa, respondió:  “Me parece que en algún momento vamos a tener que discutir el tema de fondo, ¿por qué los argentinos tenemos que pagar tanto de más determinadas cosas? Eso de alguna manera permitirá una mayor transparencia en el tema no solo de lo legal, sino al acceso de estos bienes que, insisto, en mi caso fue coyuntural porque estaba ahí y fui, lo compré y lo traje. No hice una especulación sobre si apoyo la industria nacional o si estoy a favor o no de estas discusiones que me parecen relevantes e importantes”, sostuvo.

Pero el daño ya estaba hecho y más para un ministro fuertemente cuestionado por su rol en la función pública desde el mismo momento de su asunción cuando reconoció abiertamente “no tener conocimiento” sobre temas ambientales.

En los pasillos de la Casa Rosada, sede de gobierno, los funcionarios se agarraban la cabeza cuando vieron la foto de Bergman en la prensa.

Es que el presidente Macri repite a menudo la palabra “confianza” en sus discursos en estos tiempos difíciles que atraviesa el país austral. “Confíen, porque estamos construyendo los cimientos necesarios para lograr previsibilidad y crecimiento de largo plazo”, dijo hace unos días a los popes de la industria nacional.

Pero el mandatario sabe tropezar una y otra vez con la misma piedra. Su gobierno parece a veces empeñado en no reflejar con sus actos lo que pregona en su discurso. Ya el propio Macri lo vivió en carne propia cuando -presionado por la opinión pública- se vio obligado a repatriar algo más de $ 1 millón que tenía depositados en un banco de Bahamas a mediados del año pasado.

Lo hizo cuando su gobierno anunció un programa de blanqueo de capitales, que fue muy exitoso y que intentaba no solo impulsar un “sinceramiento fiscal”, sino también convencer a los argentinos a traer de regreso sus ahorros no declarados en el exterior para invertirlos en el país. El blanqueo terminó siendo un verdadero récord mundial, con un total de $ 116.800 millones.

Pero la mayoría de los ministros de Macri se comporta como si el discurso presidencial fuera una cáscara de nuez vacía. La última declaración impositiva general, conocida en agosto pasado, dejó al descubierto las millonarias fortunas que muchos tienen en el exterior. En total, el 43,12% de los activos de todos los miembros del gabinete se encuentra fuera del país.

Gustavo Arribas, director de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), íntimo amigo de Macri, lidera este ranking con unos $ 6,2 millones declarados en el extranjero ya sea en dinero o distintos bienes. Lo siguen el ministro de Energía, Juan José Aranguren, con $ 5 millones; y su colega de Hacienda, Nicolás Dujovne, con $ 4,8 millones.

Pero no son los únicos, más atrás se ubica el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, con $ 1,1 millones. Con montos mínimos al millón de dólares figuran el ministro de Finanzas, Luis Caputo; el canciller Jorge Faurie, el secretario de Coordinación Interministerial, Mario Quintana; el secretario Legal y Técnico, Pablo Clusellas; el ministro de Justicia, Germán Garavano; su par de Modernización, Andrés Ibarra; el de Educación, Esteban Bullrich; el secretario de Comunicación Pública, Jorge Grecco, y hasta el propio presidente Macri que tiene propiedades en Uruguay. (I)

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