Martes, 03 Enero 2017 00:00 Mundo

México inicia 2017 con su mirada puesta en Estados Unidos

Las hermanas mexicanas, Juana (izq.) e Inés Alejandro (der.), llegaron a la ciudad de Nueva York desde México con su madre hace 17 años. Temen ser deportadas.
Las hermanas mexicanas, Juana (izq.) e Inés Alejandro (der.), llegaron a la ciudad de Nueva York desde México con su madre hace 17 años. Temen ser deportadas. Foto: AFP

El país cerró 2016 con un crecimiento económico de apenas 2%. Pero lo que más preocupa a los mexicanos son las deportaciones anunciadas por Donald Trump.

Paula Mónaco Felipe, corresponsal en México

Más escándalos, imagen del Presidente en picada y números rojos en economía y seguridad signaron al año 2016 para México, país que enfrenta al 2017 con la mirada puesta en su vecino Estados Unidos.  

Concluye un año con números débiles para la economía mexicana porque no ha logrado remontar su crecimiento. En cuatro años de gestión, el actual gobierno nunca pudo estar cerca del 5% que prometió en campaña y las expectativas han disminuido cada vez más con el paso del tiempo, al punto que el periodo concluyó con un crecimiento de apenas un 2%.

Panorama adverso, la baja en los precios internacionales del petróleo golpeó fuerte a México. No solo porque cerca del 30% del presupuesto del Estado depende de los hidrocarburos sino también porque comenzó a ejecutarse la apertura del sector a la iniciativa privada, conforme a lo dispuesto por la reforma energética que puso fin a 75 años de explotación estatal exclusiva. Se esperaba la entrada de grandes sumas de capitales pero no llegaron en esa medida a las arcas nacionales y el gobierno tuvo que recurrir a dos recortes en las finanzas públicas.

Además, se vieron por primera vez estaciones de servicio sin el logo de la paraestatal Pemex y a partir de enero de 2017 cualquier empresa podrá importar y comercializar gasolinas a precios liberados. El cambio genera inquietud entre consumidores porque se espera un importante aumento en el precio final (se estima 22%).  

La moneda nacional también se devaluó: arrancó el año en 17,50 pesos mexicanos por cada dólar estadounidense y, pese a la constante intervención del Banco de México, cierra el periodo sobre los 20 pesos por cada billete verde. Hasta 21 llegó incluso después del triunfo de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos.

En otros temas importantes, México cierra un año con persistentes problemas de pobreza aunque no se conocen datos oficiales por problemas “técnicos” en la medición oficial (en años anteriores golpeaba al 46% de la población total). Acumula también un nuevo caso de represión: Nochixtlán, Oaxaca, donde policías dispararon en contra de civiles con saldo de ocho muertos. Ocurrió el 19 de junio, cuando personas de diversas edades protestaban para respaldar reclamos de maestros.

El partido de gobierno, el PRI, acaba debilitado tras elecciones regionales en las cuales perdió 7 de las 12 gubernaturas en disputa y avanzó firme el conservador PAN.

Sorprendieron los resultados de los comicios otra vez signados por la baja participación ciudadana: en promedio 50% del electorado a nivel nacional y en la capital un raquítico 30%.

La seguridad sigue frágil y aunque fue reaprehendido por tercera vez Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán, uno de los presuntos líderes del cártel de Sinaloa, continúa la misma estrategia del anterior gobierno, la llamada guerra contra el narcotráfico, que no ha disminuido la violencia y arrastra un caudal de vidas.

Los muertos siguen sumándose por miles: se estima que más de 200.000 desde 2007; y también los desaparecidos: 14.800 tan solo en lo que va del mandato de Peña Nieto (2012 - 2016).

Datos oficiales del Sistema Nacional de Víctimas estiman que en el país ocurren 63 asesinatos por día, es decir dos cada hora, y el panorama es más desolador en estados como Guerrero, donde las cifras superan ampliamente a la media nacional.

México cierra otro año signado por corrupción: dos gobernadores prófugos por casos de enriquecimiento ilícito y desvío de fondos públicos; además del propio Presidente de la República involucrado nuevamente en posesión de propiedades millonarias, ahora dos departamentos de lujo que su esposa utiliza en Miami. También se reclama a Peña Nieto el derroche en la compra de un avión que se enlista entre los más caros del mundo, el mismo que según documentos filtrados por la  prensa es utilizado por familiares y amigos del mandatario, grandes contingentes que lo acompañan en onerosas giras internacionales.

Otra tormenta de críticas para Peña Nieto en el 2016 fue su invitación a Donald Trump para que visitara México en medio de la campaña por la presidencia de Estados Unidos. Llegó el magnate, lo recibieron con trato de dignatario pero una vez elegido para gobernar en la Casa Blanca no atemperó su discurso antiinmigrante ni su desprecio hacia los mexicanos. A poco de asumir el cargo, Trump sigue amenazando con expulsar a millones de personas -muchas de ellas mexicanas- y promete construir un muro en la frontera. Pared que por cierto ya existe desde hace años y ocupa cientos de kilómetros en torno a varias ciudades como Tijuana, Mexicali y Ciudad Juárez.

Preocupados están los mexicanos, a uno y otro lado de la línea porque temen deportaciones masivas, separación de familias como ha ocurrido durante el mandato de Barack Obama, pero además una mayor crisis económica: se estima que  $ 8 de cada $ 10 de las exportaciones de México van al vecino país del norte. (I)  

Datos

Desde el 1 de enero aumentaron 20,1% los costos de las gasolinas y 16,5% el diésel, en el arranque de una liberalización de precios enmarcada en la reforma energética que impulsó el presidente Enrique Peña Nieto en 2014 con la promesa de que así bajarían los combustibles.  

Hay casi un centenar de precios distintos según la ubicación geográfica, pero el costo máximo por litro de las gasolinas en el mercado es de $ 0,79 y de $ 0,88 y de           $ 0,83 el diésel,  que el gobierno presenta como precios menores a los de otros países.

Economistas y el Banco de México (central) advierten que para 2017 esta alza de los combustibles y la depreciación del peso son un “riesgo” inflacionario, cuando ya en la primera quincena de diciembre la tasa fue de 3,48%, superior al objetivo.

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