Martes, 05 Septiembre 2017 00:00 Mundo

El nivel de desempleo en el país es el 3,9%

Merkel prepara su cuarto triunfo en Alemania

La canciller alemana, Angela Merkel (der.), debate con su rival en las elecciones, Martin Schulz (izq.), en Berlín.
La canciller alemana, Angela Merkel (der.), debate con su rival en las elecciones, Martin Schulz (izq.), en Berlín. Foto: AFP

La canciller aventaja con 15 puntos al socialdemócrata Martin Schulz de frente a las próximas elecciones generales.

Gorka Castillo. Corresponsal en Madrid

Hace dos semanas que comenzó la cuenta atrás para la celebración el día 24 de las elecciones generales en Alemania y Angela Merkel parece invencible. Entre 14 y 15 puntos separan a su partido, el cristianodemócrata CDU, de su principal rival, el Partido Socialdemócrata (SPD) que lidera un expresidente del parlamento europeo, como Martin Schulz en horas bajas.

Ante estos datos, Schulz ha empezado a jugar con el cronómetro en contra, con demasiados factores políticos entrelazados y con mal semblante, pese a la reanudada colaboración con el partido Die Linke (La Izquierda) y los ecologistas Verdes para sacar adelante leyes de indisimulado carácter progresista, como el matrimonio homosexual, en un parlamento federal germano con abrumador dominio del centro-derecha. Pero no encuentra la forma de remontar. Merkel lidera el último sondeo con el 40% de la intención de voto frente al 25-26% del expresidente de la Eurocámara.

Pese a los devastadores augurios que vaticinan los sondeos, el SPD sigue lanzando mensajes de optimismo sobre sus posibilidades de arrebatar el gobierno a una canciller como Merkel que opta a su cuarto mandato al frente de la locomotora económica europea. Un récord solo superado por dos mitos en la política alemana como Konrad Adenauer y el recientemente fallecido Helmut Kohl, ambos conservadores como ella.

Ante este panorama es más probable que después del 24 de septiembre, la CDU y su aliado natural, el bávaro CSU, intenten formar un ejecutivo con el Partido Liberal Demócrata (FDP) aunque actualmente carece de representantes en el Bundestag, las encuestas le otorgan el 8% de los votos y un buen puñado de diputados. Esta coalición de centro-derecha, más natural que la que hoy conforman el CDU y el SPD en el gobierno federal, ha estrenado con éxito pactos regionales en estados como Renania del Norte-Westfalia y Schleswig-Holstein.

Los analistas coinciden al asegurar que la debilidad del SPD tiene un gran beneficiado: el socialista Die Linke. Y más que puede tenerlo, si como pronostican algunos reconocidos brujos de las tácticas electorales, la dirección del tercer partido alemán adopta parte de los consejos dictados por la portavoz de su ala izquierdista, Sahra Wagenknecht, en el último congreso.

Wagenknecht, gran seguidora de líderes latinoamericanos como Fidel Castro y Hugo Chávez, exigió mayor contundencia y clarividencia en sus propuestas sociales e internacionales, especialmente en las incendiarias relaciones con Turquía, para atrapar a un sector del electorado desencantado con el viraje neoliberal del SPD.

Poco o nada está ayudando Martin Schulz a frenar la sangría de votos a su partido. Sobre todo desde que se empeñó en resucitar para su campaña electoral al excanciller Gerhard Schröder, a la sazón artífice de los recortes sociales más severos sufridos en Alemania desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El candidato del SPD comienza a dar los primeros síntomas de desesperación al ver que no recorta en los sondeos. Con un estilo que se avinagra a medida que se acerca la gran cita electoral, acusó la semana pasada a Merkel y a los conservadores de fomentar “conscientemente” el abstencionismo para perjudicar al resto de formaciones políticas. “En círculos berlineses lo llaman, quizá, desmovilización asimétrica. Yo lo llamo atentado contra la democracia”, dijo en uno de sus conversatorios con militantes durante el pasado fin de semana.

Schulz promete que de ganar las elecciones el 24 de septiembre diseñará “un cambio drástico y a la vez justo”. En otras palabras, su mensaje frente al status quo que defiende Merkel y el CDU es  lograr “que las innovaciones tecnológicas y económicas reviertan en el progreso social”.

Con un nivel de desempleo de 3,9%, una cifra baja en comparación con la media europea fijada en el 9%, Alemania también se enfrenta al reto de frenar el empuje del partido euroescéptico y antirrefugiados, la AfD, que se disputa el tercer puesto en el Bundestag con el liberal FDP, Die Linke y los Verdes.

El  último sondeo publicado el domingo cayó como un jarro de agua fría en su dirección de campaña porque les demuestra que su ramplona estrategia de atacar a los migrantes, especialmente a los 2,5 millones de ciudadanos de origen turco que viven en el país,  ni moviliza ni solivianta a los alemanes.

La única sorpresa que cabe esperar es que Merkel gane las elecciones con menos diferencia de la que ahora le auguran las encuestas. Ella sigue siendo una maestra en captar los deseos que mueven a la amplia clase media germana y no son otros que los de vivir en un sistema económico estable en una Europa que marque distancias hacia un país como Estados Unidos, un socio que a los alemanes les provoca una cierta desconfianza. (I)

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