Jueves, 17 Noviembre 2016 00:00 Mundo

La policía reprime con gases a manifestantes

Manifestantes invaden Cámara de Diputados en Brasilia

Manifestantes a favor de una intervención militar en Brasil invaden la sesión plenaria de la Cámara baja en Brasilia.
Manifestantes a favor de una intervención militar en Brasil invaden la sesión plenaria de la Cámara baja en Brasilia. Foto: AFP

Empleados públicos de Río de Janeiro se levantan contra políticas de Temer y rechazan reducción del 30% de salarios.

Pablo Giuliano. Corresponsal desde Sao Paulo, Brasil

El ajuste propuesto por Michel Temer en Brasil comienza en Río de Janeiro, escenario de protestas de empleados públicos que se oponen a ver sus salarios recortados en el marco de un denominado estado de calamidad pública.

En tanto, en Brasilia, 40 manifestantes irrumpieron en el plenario de la Cámara de Diputados, para exigir una “intervención militar” con el fin de estabilizar el gigante suramericano.

Los activistas tomaron por sorpresa al personal de seguridad y rompieron una puerta de vidrio antes de invadir el hemiciclo, que estaba prácticamente vacío ya que aún no se habían iniciado las sesiones de la tarde. Un funcionario fue agredido. La actividad de la Cámara fue suspendida.

Recortes en Río

La reducción de hasta 30% de salarios públicos, recorte en el pago del decimotercer salario o aguinaldo y la suspensión de los programas sociales para personas con riesgo alimentario está conformando en Río de Janeiro un laboratorio para el megaajuste que programa Temer. Una enmienda constitucional que congele por 20 años el presupuesto nacional.

Tras un giro neoliberal y la denuncia de un golpe de Estado que derrocó en juicio político a la presidenta Dilma Rousseff e instaló a Temer en el poder, el país ha profundizado su crisis social.

Una muestra de ello son las continuas protestas contra el gobierno. La policía reprimió con gases lacrimógenos y  pimienta a miles de personas que se manifestaban ayer contra las políticas de Temer.

Autoridades del gobierno enviaron tropas federales para blindar a la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro -que debate un ajuste con reducción de salarios a los empleados públicos- ante las protestas de diversos sectores, incluidos miembros de la policía de Río de Janeiro, que decretó el estado de calamidad pública por no poder honrar sus compromisos.

El déficit del estado de Río es de $ 5.000 millones, de los cuales unos $ 3.500 millones corresponden al sistema jubilatorio.

La movilización de tropas fue informada en un comunicado por el Ministerio de Justicia, que indicó que el envío de las tropas de la Fuerza Nacional de Seguridad (tropa de élite de las policías provinciales brasileñas) se realizó a pedido del gobernador Luis Fernando Pezao, del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB), el mismo de Temer.

El objetivo fue reprimir una posible invasión al edificio de la Asamblea Legislativa de los policías del estado de Río de Janeiro, como ya ocurrió la semana pasada durante una protesta por el aumento de los descuentos en los salarios públicos de la cual participaron policías.

Nuevas manifestaciones

Sindicatos de docentes, médicos y policías preparan protestas contra la votación del paquete de ajuste a partir de hoy. Agentes penitenciarios que se manifestaban a favor del ultraderechista Jair Bolsonaro, diputado exmilitar, chocaron con las calles con docentes, que pedían la renuncia de Temer.

El gobernador Pezao retiró una de las más duras medidas enviadas al Legislativo, que era recortarle el 30% a los jubilados que cobran el haber mínimo, ante el descontento social.

En ese sentido, Pezao afirmó que Temer  dijo que “si no hay ajuste en Río de Janeiro no habrá fondos extras que nos lleguen desde el gobierno federal”. Las tropas federales permanecerán durante 15 días en el centro de la “ciudad maravillosa”, en la que ya estuvieron por el operativo de seguridad de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

La olla a presión que parece haber llegado a las cuentas públicas y al salario de los empleados públicos de Río se mezcla con la situación político judicial y el riesgo que significaría para el gobierno de Temer un levantamiento de los movimientos sociales en general. (I)

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