Viernes, 23 Septiembre 2016 17:52 Mundo

Macri se desmiente a sí mismo

El mandatario argentino durante su intervención en la ONU.
El mandatario argentino durante su intervención en la ONU. Foto: Archivo
Marcelo Izquierdo, corresponsal en Argentina

El presidente argentino Mauricio Macri sufrió su primer traspié diplomático en su debut en las Naciones Unidas. El “papelón”, como lo definió la oposición, o “descuido semántico” como lo definieron por debajo de la mesa voceros oficiales, empañó el único tema en que sus compatriotas se ponen de acuerdo: la soberanía de las Islas Malvinas.

Su “gaffe” lo llevó hasta desmentirse a sí mismo después de anunciar en los pasillos del Palacio de Vidrio, sede de la ONU, que la premier británica, Theresa May, había aceptado la apertura de un diálogo para discutir la soberanía del archipiélago austral.

“Me dijo que bueno, que sí, que habría que empezar a conversar. Son cosas que llevarán años, pero lo importante es que comencemos y ella estuvo de acuerdo”, dijo un Macri exultante a varios periodistas que cubrían esta semana su visita a la ONU.

El supuesto diálogo se dio de una manera informal al margen de la asamblea general del organismo en Nueva York. La noticia dio la vuelta al mundo. Macri acababa de anunciar un hito histórico: nada menos que la aceptación de Londres a los insistentes llamados del Comité de Descolonización de Naciones Unidas para que se siente a negociar con Buenos Aires la situación en las Malvinas.

Pero Macri obvió un detalle: una de las reglas más caras de la diplomacia internacional es jamás poner en boca de otro lo que no ha sido refrendado en una reunión formal y por escrito. Su diálogo con May, efímero, se dio “de pasada” en el marco de un almuerzo de jefes de Estado y de Gobierno que asistían a la cumbre. Londres no le dejó pasar por alto el error.

La primera en tomarse la cabeza fue la canciller argentina, Susana Malcorra, a quien Buenos Aires impulsa sin suerte para la secretaría general de la ONU. La ministra de Exteriores intentó edulcorar las palabras de su jefe: “efectivamente el gobierno británico está abierto a un diálogo de múltiples temas. Han tenido un encuentro positivo. El presidente ha insistido en que el reclamo de soberanía tiene que discutirse y la primera ministra ha dicho que efectivamente está dispuesta a dialogar, pero ella no ha reconocido que el tema de la soberanía pueda discutirse”, señaló.

Poco después llegó el baño de realidad desde Londres: un vocero del Foreing Office dijo que “nunca se habló del tema de la soberanía de las islas Malvinas en la breve reunión informal que May y Macri mantuvieron en Nueva York por lo que no pudo haber existido una expresión de Gran Bretaña en ese sentido".

El propio Macri debió desdecirse: “fue un encuentro de parados y duró dos minutos”, admitió y pidió luego “bajas las ansiedades” en torno a las Malvinas.

La oposición argentina se dio un festín. “Malcorra está intentando arreglar lo que es difícil de ocultar que es que el presidente Macri metió la pata. Es un papelón”, dijo el excanciller “kirchnerista” Jorge Taiana.

La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner fue más allá: pidió “perdón” a los veteranos de guerra por la “gaffe” de Macri y lo calificó directamente de estúpido. “Cuando uno escucha hablar tan ligeramente de las cosas tiene la tendencia a decir 'qué maldad'. Pero no, no hay que atribuir a la maldad. Apenas es explicable desde la estupidez”, sostuvo.

En un acto con militantes del Frente para la Victoria, la exmandataria dijo que “en nombre de todos los que estamos aquí presentes le pedimos perdón a nuestros combatientes, a los veteranos y familiares, a los que se quedaron (fallecieron, ndr) en las islas”

Argentina y Gran Bretaña mantuvieron un conflicto bélico en 1982 cuando el país austral era gobernado por una dictadura. Buenos Aires reclama la soberanía de las islas desde 1833 cuando una expedición militar británica invadió el archipiélago y expulsó al gobernador y a la población argentina.

Excombatientes preocupados

Desde la asunción de Mauricio Macri hace nueve meses, en el tema Malvinas “estamos en chancletas, caminando para atrás y en cualquier momento nos caemos”, dice a EL TELÉGRAFO Ernesto Alonso, expresidente de la Comisión Nacional de ExCombatientes de las Malvinas.

Alonso luchó en las islas cuando apenas había salido de la escuela secundaria. Tras la guerra fundó ese centro de veteranos de guerra y actualmente es miembro de la Comisión Provincial por la Memoria.

“Más allá del papelón en la ONU, estamos en contradicción con América Latina en nuestro propio reclamo de soberanía. Durante años recibimos el respaldo de los países de la región y ahora nosotros avanzamos en negocios que llevarán a la explotación de recursos naturales” en las islas, afirma.

Alonso aludió así al acuerdo reciente firmado entre Buenos Aires y Londres que incluye la reanudación de los vuelos del continente a las Malvinas y la explotación conjunta de recursos pesqueros y de hidrcarburos, así como de convenios de navegación y turismo en la zona marítima, ya vigentes en los años 90.

Pero para lograrlo, el gobierno deberá remover en el Congreso nacional los cerrojos que impusieron una serie de leyes aprobadas durante el “kirchnerismo” que prohíben este tipo de cooperación en torno al territorio argentino usurpado por Gran Bretaña. Pero el ejecutivo de Macri sostiene que no se trata de un acuerdo sino de una “declaración conjunta” y afirma que cada uno de los puntos requiere de un tratamiento específico.

“Este retroceso nos va a costar caro. Los excombatientes estamos muy preocupados. Este gobierno quiere propiciar negocios pero se olvida de la soberanía”, sostiene Alonso.

Para el dirigente, el gobierno incurre en el delito de incumpimiento de deberes de funcionario público. Incluso dijo que analiza presentar “una denuncia judicial” contra Macri y su canciller, Susana Malcorra.

“Este gobierno sigue con las Malvinas la misma tendencia que vemos en las políticas generales marcadas por el ajuste y el traslado de recursos a los sectores más concentrados”, concluye. (I)

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