Miércoles, 09 Noviembre 2016 00:00 Mundo

El partido de los trabajadores perdió más de 400 alcaldías

Lula lanza nuevo intento por reavivar la militancia

Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil, participa en un congreso industrial en Río de Janeiro.
Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil, participa en un congreso industrial en Río de Janeiro. Foto: AFP

El expresidente será el eje de un movimiento que pretende renovar a la izquierda y luchar contra el gobierno de Temer.

Pablo Giuliano. Corresponsal desde Sao Paulo, Brasil

Una ola de fuerza represiva contra estudiantes secundarios que protestan contra la reforma educativa y un operativo policial contra el Movimiento Sin Tierra son el contexto para una nueva reformulación de la izquierda brasileña en torno al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y en oposición al gobierno de Michel Temer y sus aliados neoliberales.

En medio del ajuste con el techo de gastos por 20 años mediante una enmienda constitucional, esta semana Lula será el eje de un movimiento que pretende renovar a la izquierda y “luchar contra el Estado de excepción en el país”, sobre todo porque las fuerzas policiales parecen haber ganado autonomía, apoyadas por una parte de la prensa  hegemónica, bajo la tutela de Temer.

El expresidente tiene tres procesos abiertos vinculados a la investigación Lava Jato, del caso de la red de corrupción de Petrobras, que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) considera una persecución para, si es condenado en dos instancias, ser inhabilitado para participar en las elecciones de 2018, a las cuales es favorito, según los sondeos.

Gilberto Carvalho, quien fue secretario general de la Presidencia de Lula y jefe de la oficina de asesores de la destituida mandataria Dilma Rousseff, dijo a EL TELÉGRAFO que la campaña en defensa del expresidente procesado llamada ‘Por un Brasil justo para todos y para Lula’ no será un lanzamiento de candidaturas, sino algo en busca de recuperar militancia.

“Frente a los ataques que Lula ha sufrido, necesitamos salir de la parálisis de la izquierda en general y en lugar de hacer apenas discusiones internas es imperioso retomar el diálogo con la sociedad, ganar las calles, en una campaña de información y movilización en muchas ciudades sobre lo que ocurre en el país”, dijo Carvalho.

El exfuncionario, proveniente de las bases de la Iglesia católica, es uno de los dirigentes del PT con más llegada al Vaticano y a la línea política del papa Francisco, quien no ha dado señales de reconocimiento al gobierno de Temer.

“Tenemos que hacer el viejo trabajo de la agitación y la propaganda en medio del pueblo, en las redes sociales, rehacer una militancia para conversar con el pueblo”, dijo Carvalho a este diario.

El juez Moro es presionado por ciertos sectores de los medios, en especial el gigante Globo, para que emita la captura de Lula, un trofeo que, según el analista, podría liquidar el futuro político del mayor líder popular de la historia de Brasil, con 71 años.

En el marco de la debacle electoral del PT, producto del asedio judicial y mediático y por prácticas corruptas de algunos de sus exdirigentes, el Gobierno intensificó la represión vía policial: el Ejército admitió que un capitán se infiltró en los movimientos contrarios a Temer, la Policía allanó una escuela del Movimiento Sin Tierra y milicias derechistas con apoyo policial intentan desocupar las escuelas secundarias tomadas por los alumnos. Son más de 1.000 colegios y 140 universidades contra el recorte de gastos y la reforma educativa hecha por decreto. Allí está radicando la más duradera y profunda rebelión al Poder Ejecutivo.

“Hay una clara criminalización de los movimientos sociales”, dijo Carvalho, quien destacó que las iniciativas incluyen una resistencia del campo intelectual encabezada por el escritor Fernando Moraes y el académico Paulo Sergio Pinheiro, exsecretario de Derechos Humanos de Fernando Henrique Cardoso y jefe de la comisión independiente de derechos humanos de la ONU sobre Siria.

“De un lado debemos hacer una autocrítica, pero también una crítica durísima al momento actual, al golpe parlamentario, denunciar las persecuciones; se están rechazando en las instancias judiciales los pedidos de habeas corpus para personas investigadas, detenciones a cualquier precio”, agregó Carvalho.

El PT fue el gran derrotado en las elecciones municipales de octubre, perdiendo más de 400 alcaldías, entre ellas la de la ciudad de Sao Paulo, la más importante y grande del país.

En ese marco surgieron voces, incluso la del propio expresidente, para conformar un frente que apunta como meta ser como el Frente Amplio de Uruguay, incluyendo a un arco progresista y de izquierda nacional para enfrentar a la nueva hegemonía conservadora.

Varios candidatos muestran músculo para las presidenciales de 2018: el plan B en caso de que Lula sea inhabilitado se llama Ciro Gomes, un exministro y exgobernador del estado de Ceará (nordeste) que encara a la izquierda nacionalista y pertenece al Partido Democrático Laborista, heredero de Getulio Vargas y aliado de las gestiones de Lula y Rousseff.

“Deberemos tener la humildad de no tener la hegemonía de la izquierda y buscar apoyar otro candidato tal vez”, dijo a EL TELÉGRAFO el senador Paulo Paim, del PT y uno de los líderes del movimiento negro brasileño. (I)

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