Lunes, 21 Noviembre 2016 00:00 Mundo

Los militantes del PSOE desafían a la dirección

Pedro Sánchez y Susana Díaz durante su primer acto conjunto de precampaña en Andalucía, en mayo.
Pedro Sánchez y Susana Díaz durante su primer acto conjunto de precampaña en Andalucía, en mayo. FOTO: EUROPAPRESS.COM

La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, es blanco de duras críticas. La acusan de alentar las purgas internas.

Gorka Castillo, corresponsal en España

Lejos de aplacarse, la profunda crisis interna que sufre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se extendió por todas las estructuras socialistas de España. A las discrepancias mostradas por algunos dirigentes catalanes, vascos, baleares y madrileños para acatar decisiones tomadas por la dirección a favor de la investidura del conservador Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, se han unido en las últimas horas sectores críticos con Susana Díaz, la más férrea contrincante de la anterior dirección socialista y enemiga declarada de cualquier acercamiento a Unidos Podemos.

Precisamente, el último motín de militantes socialistas se ha producido en el bastión andaluz de Díaz, en ciudades como Sevilla, Granada, Cádiz, Córdoba y Málaga. Algo inesperado para la gestora que, de manera interina, trata de cauterizar las profundas heridas abiertas en el PSOE a raíz de la destitución de su anterior líder, Pedro Sánchez, en octubre pasado.

En Sevilla, una nutrida representación de la plataforma de militantes socialistas exigió la convocatoria “sin dilación” de un congreso federal extraordinario que ponga fin a la interinidad del partido y “frene la brecha abierta” en la organización. Al frente del grupo se encuentra la exconcejal socialista que sustituyó a Susana Díaz en el Ayuntamiento sevillano cuando dio el salto a la presidencia de Andalucía. No ha sido la única voz que clama en contra del camino por el que ha empezado a transitar el PSOE.

En Granada, otra plataforma encabezada por el exdiputado y excandidato a la secretaría general, José Antonio Pérez Tapias, censuró la decisión de la gestora de excluir a la corriente Izquierda socialista de los órganos de decisión y acusó a Susana Díaz de guiar el partido hacia un despeñadero. En Córdoba, se acaba de formalizar el movimiento Militantes por el Cambio, un grupo que ya existía en Málaga y que aglutina a unos 300 militantes contrarios a la línea oficialista de la presidenta andaluza. Algo similar ha surgido en Cádiz. “Son movimientos de las bases. Espontáneos. También participan cargos institucionales actuales y anteriores, pero básicamente es un movimiento de afiliados al PSOE”, aseguró Gerardo Atencia, portavoz de la plataforma malagueña.  

“Conocemos la alergia de Susana Díaz al debate de ideas y a competir en condiciones de igualdad. Ella es más de alfombra roja que de campo minado”, advirtieron estas plataformas en sus comunicados. Pero lo que más temen es que el proceso de renovación del partido abierto tras la marcha de Pedro Sánchez termine con la eliminación de las elecciones primarias anunciadas para cubrir la secretaría general.

Y por si fuera poco, Felipe González ha vuelto a echar más leña al fuego, primero con unas declaraciones lacerantes contra Pedro Sánchez en el último número de la revista francesa Politique Internationale al considerarlo incapaz de hablar durante “más de media hora” sobre sus propuestas para España, y días después en un acto público celebrado en Sevilla donde exaltó las cualidades de Susana Díaz para liderar el PSOE.

Para terminar de soliviantar a los enfurecidos militantes de base socialistas, el expresidente español propuso que el congreso federal socialista no se celebre inmediatamente, justo lo contrario de lo que reclaman los sectores críticos con la actual dirección.

Esta nueva aparición de Felipe González se produce en el peor momento de la historia para los socialistas, a quienes el último sondeo de opinión sitúa en la tercera posición del espectro político español, ampliamente superados por Unidos Podemos y con más de un millón de votantes menos que los que tuvieron en junio. Además, las purgas masivas de críticos ejecutadas la semana pasada por la gestora solo han incrementado el malestar interno reinante en la formación. “Cosen a bombazos”, lamentaba un destacado dirigente del partido tras conocer la decisión de apartar a varios de sus dirigentes de los puestos de responsabilidad parlamentaria. También han empezado a escucharse críticas por estas actuaciones entre los dirigentes afines a la gestora. Uno de ellos consideraba ayer un error degradar a diputados electos que rompieron la disciplina de voto en la investidura de Rajoy. Al menos en algo coinciden las dos partes enfrentadas en el seno del socialismo español: el desconcierto se ha apoderado del PSOE. (I)

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