Jueves, 19 Enero 2017 00:00 Mundo

Una decana de periodISMO alertó A LOS COMUNICADORES DEl riesgo de dejarse distraer por el ‘teatro’

La prensa estadounidense se prepara para la llegada de Trump

Los muebles del ala oeste de la Casa Blanca se trasladaron dos días antes de que la familia del mandatario Barack Obama diera paso al presidente electo de EE.UU., Donald Trump.
Los muebles del ala oeste de la Casa Blanca se trasladaron dos días antes de que la familia del mandatario Barack Obama diera paso al presidente electo de EE.UU., Donald Trump. Foto: AFP

El presidente electo asegura que si los medios fueran honestos, él no usaría Twitter. El republicano descartó trasladar la sala de conferencia de la Casa Blanca.

Redacción y Agencia AFP

Washington DC.-

Barack Obama, presidente saliente de Estados Unidos, ofreció ayer la última rueda de prensa de sus 8 años de jefatura, antes de entregar el bastón de mando a su sucesor, el republicano Donald Trump. Según la encuestadora Gallup, el demócrata, quien dejará mañana la Casa Blanca, cede su cargo con un alto índice de popularidad del 58%, muy cercano al que tenía cuando llegó al poder en 2009.

El primer presidente afroamericano de Estados Unidos figura en la tabla de los mandatarios con mayor aceptación al fin de su gestión, solo detrás de Bill Clinton (66% en enero de 2001) y Ronald Reagan (64% en enero de 1989). Un sondeo de The Washington Post y la cadena de televisión ABC indican que -además- cerca de dos tercios de los estadounidenses (65%) piensan que su presidencia fue un éxito.

Por su parte, el presidente electo, Donald Trump, denunció que los medios han citado sondeos falsificados. La demanda la efectuó el martes luego de que nuevas encuestas le adjudicaron la menor popularidad que ha tenido un futuro mandatario en Estados Unidos.

El cuarto poder

Barack Obama mantiene una muy buena relación con la prensa y tolera su cambiante atención. Pero su sucesor Donald Trump tiene un vínculo de amor y odio; la corteja con frecuencia, pero también la critica por considerar que tiene prejuicios contra él.

Aunque muchos presidentes estadounidenses han tenido relaciones tensas con los medios, Trump hizo de la denigración de la prensa un elemento central del mensaje de su campaña, prefigurando una tormentosa relación para los años venideros.

El 11 de enero de 2017, durante su primera y única rueda de prensa desde su elección, el futuro presidente atacó el sitio BuzzFeed News por publicar lo que él considera un informe no veraz que sugiere que Rusia tenía información comprometedora sobre él, y cuando el corresponsal de la CNN, Jim Acosta, cuyo canal informó sobre las mismas alegaciones, pidió hacer una pregunta, Trump le dijo: “Tú no”, y, volviendo a la carga: “Ustedes son noticias falsas”.

Matt Gertz, un alto miembro del grupo de vigilancia de los medios Media Matters for America, señaló que el magnate había mostrado en un solo evento cómo pensaba maltratar a los medios. “Va a pretender  privar de legalidad a canales de noticias con coberturas críticas, tratar de enfrentar a unos contra otros y recompensar a los aduladores de las fuentes pro-Trump”.

El magnate es uno de los políticos que más usa la red social Twitter para atacar a los medios de comunicación. Al respecto se refirió en una entrevista al Fox New. “A mí no me gusta tuitear. Tengo otras cosas que podría estar haciendo, pero la prensa me trata de forma deshonesta y es la única forma en la que puedo expresarme y corregir”.

Durante esta entrevista también habló de la posibilidad de trasladar la sala de prensa de la Casa Blanca a otra estancia, pero que no será así ya que la prensa “se volvió loca”. Sin embargo, advirtió que “algunas personas” de los medios no accederán a la sala de prensa de la Casa Blanca y que los “elegirán bien”.

Los medios analizan el escenario

La columnista Margaret Sullivan, del Washington Post, dijo que pronostica “unos tiempos horribles” con Trump “castigando a periodistas por hacer su trabajo”, y que sospecha que su administración “va a estar probablemente invadida de investigaciones y persecuciones a reporteros”.

Lucy Dalglish, decana de periodismo de la Universidad de Maryland, dijo que la postura del millonario no era sorprendente y alertó del riesgo para los medios de comunicación y el público, de que se dejen distraer “por el teatro” ante las cuestiones políticas más importantes.

Algunos, sin embargo, creen que el tratamiento hostil del Gobierno hacia los medios puede tener un efecto positivo, ya que impulsará a la prensa a desempeñar su papel de inspector respecto al poder.

En los últimos años, explica Joel Kaplan, decano asociado de periodismo en la Universidad de Syracuse, los periodistas de la Casa Blanca se habían convertido en “escenógrafos más que en periodistas”.

Josh Marshall, editor de TalkingPointsMemo, opina que los miedos a las campañas de intimidaciones y retribuciones son exagerados.

El redactor Jack Shafer, de Político, dijo que la prensa “debe empezar a pensar en cubrir el Washington de Trump como una zona de guerra, donde un conflicto sigue a otro, donde la neblina evita la consecución de información directa de los combatientes y donde las misiones son cuestión de vida o muerte”.

“A su modo, Trump nos ha hecho libres”, sentenció Shafer. (I)

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Ofreció la última rueda de prensa

Obama respalda a la prensa libre y destaca su legado

El presidente Obama celebró ayer su última rueda de prensa en la Casa Blanca en la que defendió la importancia de la prensa libre, a los migrantes, minorías y algunas de las decisiones finales que tomó antes de dejar el cargo.

Pero incluso mientras promocionaba algunos de los avances hechos bajo su vigilancia -como la creciente aceptación de los estadounidenses respecto a los miembros de la comunidad LGBT- advirtió sobre la agitación en Oriente Medio y las consecuencias no deseadas de los cambios de política que el presidente electo, Donald Trump, podría desencadenar, una vez que asuma el cargo (mañana).

Al respecto, Obama alertó que mantener el statu quo es peligroso para Israel y Palestina, y advirtió a Trump sobre los riesgos de cambios unilaterales.

En cuanto a los indocumentados, señaló que ordenar la deportación de migrantes llegados en su niñez “es una amenaza a los valores medulares del país”.

El presidente demócrata destacó que Estados Unidos y Cuba mantuvieron duras negociaciones que le permitieron a Washington poner fin a la política de ‘Pies secos y pies mojados’ para los inmigrantes cubanos, logrando “una política justa y apropiada”.

“Los dos países alcanzamos una política (migratoria) que pienso que es justa y apropiada a la naturaleza cambiante de la relación bilateral”, destacó el mandatario tras culminar 8 años en el poder. (I)

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