Sábado, 26 Noviembre 2016 00:00 Mundo

La meta común: evitar que la ultraderechista Marine Le Pen llegue al Elíseo

La derecha francesa elige a su mejor candidato

Los candidatos Francois Fillon (izq.) y Alain Juppé (der.) participan en un debate televisado en París.
Los candidatos Francois Fillon (izq.) y Alain Juppé (der.) participan en un debate televisado en París. Foto: AFP

Françoise Fillon parte como favorito ante Alain Juppé, en las primarias decisivas que se celebrarán este domingo.

Gorka Castillo. Corresponsal en Madrid

Derrotado de manera definitiva Nicolás Sarkozy, los dos supervivientes de la primera criba realizada hace una semana en el partido de centroderecha Les Républicains, Françoise Fillon y Alain Juppé, se enzarzaron el jueves en el último cara a cara previo a la elección mañana del candidato conservador que concurrirá el 23 de abril a la presidencia de Francia.

El electorado galo, sea de izquierda o de derecha, es absolutamente consciente de que el vencedor en estas inéditas primarias que celebran los republicanos tendrá casi todas las papeletas de ser el próximo presidente del país, dada la impopularidad y las divisiones internas en las que se encuentra sumergido el Partido Socialista (PSF), casi descartado para la batalla final del próximo año.

Si eso sucede, el objetivo común será evitar por todos los medios que la ultraderechista Marine Le Pen llegue al Elíseo con su programa racista y xenófobo que tan buena acogida está teniendo en sectores especialmente golpeados por la crisis, aunque ponga a temblar los pilares de la V República.

Françoise Fillon, quien a priori parecía descartado ante el duelo fratricida entre el moderado Alain Juppé y el duro Nicolás Sarkozy, hizo añicos todos los pronósticos con su inapelable victoria en la primera vuelta celebrada el pasado domingo. “Mi proyecto es más radical y rompe con el pensamiento único”, proclamó durante el debate del jueves quien fue primer ministro galo durante los cinco años que duró la presidencia de Sarkozy.

En realidad, Fillon acude a las primarias con un proyecto extremadamente neoliberal en economía y muy conservador en lo social. Y lo que es más importante, ha mostrado habilidad para alcanzar la fibra sensible del elector de clase media, con sus continuas apelaciones a la alargada figura de Charles De Gaulle y a las tradiciones católicas genuinamente de derechas, pero sin olvidar la necesidad de fortalecer la seguridad nacional ante la amenaza permanente del yihadismo radical.

Entre sus propuestas se encuentran suprimir medio millón de empleos públicos, el regreso a la jornada laboral de 39 horas semanales y reformar la ley que regula el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En el otro extremo opuesto está Alain Juppé, actual alcalde de Burdeos y exprimer ministro con Jacques Chirac, que no duda en presentarse como la opción moderada de Les Républicains y, por lo tanto, con el rechazo a que su política intente complacer a los supuestos nuevos votantes del Frente Nacional o de “llamar al pueblo” contra esas élites que también aquí están completamente desacreditadas.

“Estoy decidido a emprender reformas profundas, serias y creíbles”, emplazó a los espectadores que siguieron el jueves el debate final de los dos aspirantes a liderar la centroderecha gala. Sus detractores han criticado su campaña plana, “un poco provinciana”, señalaba un experto en Europe1. De hecho, si Fillon se ha convertido en la pieza encubierta de Sarkozy, Juppé lo es del expresidente Jacques Chirac.

Las encuestas no dejan lugar a las dudas: ganará Françoise Fillon por goleada porque su estrategia para ganar al Frente Nacional comienza a mostrarse con claridad: él es ‘el general’, la Grandeur, que dicen en Francia, capaz de vencer a Le Pen. Con la izquierda francesa desahuciada, el papel de Françoise Fillon será clave en el más que seguro balotaje que decidirá quién se convertirá en el próximo jefe del Estado francés.

Ni el socialista François Hollande, ni el primer ministro Manuel Valls, ni el liberal socialista, Emmanuel Macron, ni la alcaldesa de París, Anne Hidalgo ni el eurodiputado Jean-Luc Mélenchon son vistos en Francia con capacidad suficiente para hacer cosquillas a una política como Marine Le Pen, que a estas horas afina una de las maquinarias de guerra electoral más eficaces de Europa. (I)

DATOS

La participación en la segunda vuelta de estos comicios abiertos a todos los franceses con derecho a voto será la gran incógnita del domingo.

En la primera ronda, realizada hace una semana, 600.000 electores de izquierda acudieron a las urnas con el objetivo principal de descartar de la carrera al Elíseo al expresidente francés Nicolás Sarkozy. Una vez logrado su objetivo, los analistas estiman que muchos votantes  podrían quedarse en sus casas.

Los territorios de ultramar comenzarán a votar hoy y los franceses en el extranjero podrán votar por vía electrónica desde tempranas horas.

En Francia metropolitana los centros electorales abrirán el domingo, a las 07:00 GMT, y cerrarán a las 18:00 GMT.

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