Viernes, 23 Diciembre 2016 00:00 Mundo

2016 sirvió para que las fuerzas políticas midieran sus posibilidades

Kuczynski y Fujimori tienden puentes en Perú

El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, y la líder del partido opositor Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se reunieron a inicios de semana.
El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, y la líder del partido opositor Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se reunieron a inicios de semana. Foto: lamula.com

La estrategia del mandatario llegó en el momento más crítico para evitar profundizar la confrontación con la oposición y ceder a las alternativas que se abren en el panorama inmediato.

Víctor Vimos, corresponsal en Lima

La crisis desatada por el enfrentamiento entre el Ejecutivo y el Legislativo en Perú tomó otro rumbo a partir de la reunión sostenida, a inicios de esta semana, entre el presidente Pedro Pablo Kuczynski, y la líder de la oposición, Keiko Fujimori.

Desde hace semanas, el Congreso, dominado por una mayoría fujimorista, había desgastado sus puentes de comunicación con la presidencia. El punto más crítico alrededor de este enfrentamiento fue la censura al exministro de Educación, Jaime Saavedra, hecho que fue visto como una victoria puntual del fujimorismo, partido perdedor de las elecciones presidenciales, ante el Ejecutivo.

La estrategia de Kuczynski fue, llegado el momento más crítico, evitar profundizar la confrontación con la oposición y ceder a las alternativas que se abrían en el panorama inmediato. Lo demostró, hace unos días cuando en lugar de Saavedra, un firme promotor de la reforma educativa que, entre otros puntos, afecta a la economía de las universidades privadas, colocó a Marilú Martens, una mujer proveniente del sector administrativo de la empresa privada.

Se esperaba que este puesto sea ocupado por un perfil político que, al igual que Saavedra, enfrentara los intereses privados, pero no ocurrió.

El siguiente paso, tras la extinción del conflicto, se cumplió el lunes cuando Kuczynski, en el poder desde julio pasado, acudió a la cita propuesta por el arzobispo general de Lima, Juan Luis Cipriani, quien no vio mejor momento para hacer las veces de puente entre el Presidente y Keiko Fujimori.

“Ha sido una conversación muy útil, franca y constructiva. Nos hemos centrado en los temas del presente y del futuro. El Perú tiene grandes retos por delante, todos los conocemos”, mencionó Kuczynski.

Los analistas han visto en este encuentro en núcleo de puntos positivos y negativos para ambos líderes nacionales. Por un lado, Kuczynski aparece ante el público como una figura debilitada, incapaz de llevar adelante una estrategia política que lo deje gobernar sin tener que transar acuerdos con la oposición. Por el otro, Keiko Fujimori refresca su imagen, desgastada en los últimos meses, pues era vista como una mujer rencorosa, incapaz de aceptar su pérdida en las urnas.

Es cierto, sin embargo, que tras este diálogo, el Ejecutivo gana algo de terreno en medio de un panorama ensombrecido por la oposición. No existiría, de otro modo, posibilidad de movilizar reformas que se prometieron en la campaña, pues todas hallarían resistencia en el Congreso.

Una línea de comunicación directa entre Ejecutivo y Congreso es la que se gana a partir de este encuentro. Pero no es ajena la posibilidad de que este panorama de apertura sirva, del otro lado, al fujimorismo para saber que su fuerza legislativa es capaz de poner contra las cuerdas al Gobierno, llegando, por momentos, a anularlo.

Resta por delante mirar cómo se reconfigura el panorama político. El año que cierra ha servido para que las fuerzas políticas midieran sus posibilidades, y ha quedado en claro que, si el Ejecutivo no fortalece sus estrategias políticas, será muy complicado que pueda avanzar. (I)

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