Viernes, 30 Septiembre 2016 00:00 Mundo

El gobierno promueve reforma para que ingresen compañías extranjeras en el negocio petrolífero

Entidades brasileñas serán privatizadas

El plan de negocios de Petrobras, ideado por el gobierno de Michel Temer, prevé el retiro de la empresa pública de los sectores de biocombustibles.
El plan de negocios de Petrobras, ideado por el gobierno de Michel Temer, prevé el retiro de la empresa pública de los sectores de biocombustibles. Foto: AFP

El presidente Temer anunció la venta de 4 aeropuertos y 20 concesiones a empresas privadas. Un consorcio canadiense pagaría $ 5.200 millones por el 90% de una red de gasoductos de Petrobras.

Pablo Giuliano. Corresponsal desde Sao Paulo, Brasil
La caída del Partido de los Trabajadores después de 13 años en la presidencia abrió una nueva temporada favorable a las privatizaciones en Brasil, sobre todo en lo que se refiere a la gigante petrolera Petrobras, que se está encogiendo, vendiendo activos y siendo la locomotora para otros proyectos, como la venta de cuatro aeropuertos y una veintena de proyectos de concesiones con libertad para el margen de lucro de los privados.
El gobierno de Michel Temer, confirmado el 31 de agosto tras la destitución de Dilma Rousseff en juicio poítico llevado a cabo por el Senado, al que ella calificó como un 'golpe de Estado", ha instalado una agenda neoliberal prometiendo la recuperación de la economía con ajuste.
El punto de partida lo dio el nuevo presidente de Petrobras, Pedro Parente, que anunció un plan de desinversiones record, en el marco del escándalo por corrupción de ex funcionarios de la empresa estatal. Y en ese contexto, la Petrobras de Temer anunció la venta del 90% un bien estratégico, la unidad de gasoductos de la zona sudeste, la más rica del país. Un consorcio liderado por la canadiense Brookfield acordó pagar 5.200 millones de dólares por el 90% de la rede de gasoductos Nova Transportadora Sudeste. 
Petrobras vuelve, así, a la década del noventa, cuando se había puesto en duda la capacidad de Brasil para generar su propia industria naval y petrolera, renacida en la época de Lula. El espejo con los noventa se repite luego de que el presidente de Petrobras anunciara que estudian comprar buques sonda para la explotación del petróleo submarino a Corea del Sur, dejando de lado a la industria naval, golpeada por las empresas involucradas en el caso de corrupción.
El plan de negocios de Petrobras anunciado el viernes pasado prevé el retiro integral de la empresa pública con capital abierto de los sectores de biocombustibles, distribución de gas, petroquímica y producción de fertilizantes. La Petrobras de Temer es según el plan de negocios un 25% menor que el que había anunciado Dilma Rousseff en enero.
En ese marco, el presidente de Petrobras defendió el proyecto del canciller José Serra que tramita en el Congreso para cambiar la ley que obliga a la empresa pública de petróleo tener participación al menos del 30% en todos los yacimientos submarinos descubiertos en 2007 y así permitir una mayor flexiblidad para el ingreso de extranjeras al negocio.
Esta semana, durante un encuentro con intelectuales de cara a la elección municipal del domingo, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva dijo que "Temer prepara un paquete de privatizaciones, con intenciones de vender los bancos públicos y todo lo que se pueda de Petrobras, porque al no saber gobernar tienen que vender patrimonio".
El plan de privatizaciones y concesiones a privados es llevado adelante por Wellington Moreira Franco, el secretario de Estado para las sociedades públicas y privadas que fue gobernador de Rio de Janeiro y es el principal consejero de Temer en el Palacio del Planalto.
"Estamos llevando a cabo una apertura extraordinaria a la iniciativa privada. Es cada vez más evidente que el Estado no puede hacer todo; hay que tener presencia privada como agente inductor al desarrollo y a la generación de empleos", dijo Temer al anunciar el plan.
El programa Crecer lanzado por Temer y Moreira Franco apunta a más de 25 proyectos en infraestructura y logística. Los prinicpales son las privatizaciones completas de cuatro aeropuertos grandes: Brasilia, Salvador, Fortaleza y Florianópolis.
Con Rousseff, las concesiones de servicios públicos o aeropuertos siempre tenían el 51% de participación estatal, pero ahora no habrá límites.
"Queremos que vengan las empresas extranjeras también", dijo Moreira Franco, quien también pretende vender estratégicas centrales energéticas de la estatal Eletrobras en la estratégica región amazónica y en el noreste.
La novedad, para el sector energético, es que en 2017 se realizará la segunda ronda de licitaciones en los yacimientos submarinos bajo el régimen de división de lucros, con la subasta de la mejor oferta en el segundo semestre del año próximo. Se realizará también el próximo año la 14a. ronda de licitaciones de petróleo bajo el régimen de regalías y la cuarta licitación en campos terrestres de gas. La minería entró a último momento entre los proyectos para 2018 dentro de este plan de captación de recursos, que incluirá la emisión de debentures -bonos a tasa fija- por parte de los bancos públicos.
En una medida que enfrentó a Rousseff con el llamado mercado financiero, el anterior gobierno derrocado limitaba la tasa de lucro de las empresas concesionarias. Pero ahora eso cambió.
"Las concesiones tendrán un máximo rigor. No habrá reemplazo de aritmética por ideología. Las tasas de ganancias y las tarifas estarán basadas en estudios técnicos y no por voluntad del presidente, del ministro o del gobernador", dijo Moreira Franco.
La avanzada de los proyectos neoliberales en la economía de Brasil también incluyen una reforma laboral y otra en el sistema jubilatorio, aunque dentro de la base parlamentaria que apoya a Temer hay muchas diferencias debido al costo político que estas medidas puedan causar. "No son medidas contra la población, son medidas duras a favor de la población, porque es legislación que quedado atrasada en el tiempo", defendió Temer. (I)
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