Domingo, 17 Septiembre 2017 16:15 Mundo

En Río de Janeiro marchan contra el aumento de la intolerancia religiosa

Brasil vive desde hace cuatro décadas una profunda mutación religiosa.
Brasil vive desde hace cuatro décadas una profunda mutación religiosa. Foto: AFP
Agencia AFP

Miles de personas de todos los credos denunciaron este domingo en Rio de Janeiro un creciente clima de intolerancia religiosa en Brasil, que se manifestó en los últimos tiempos en agresiones contra adeptos de cultos de origen africano.

"Somos iguales ante la ley y ante los ojos del Creador", afirmaba una pancarta colgada de uno de los dos camiones de sonido que animaron a lo largo de la playa carioca de Copacabana la 10ª Caminata en Defensa de la Libertad Religiosa.

"Nuestro país es laico, pero estamos volviendo al tiempo de la inquisición", se indignó el Doté (sacerdote) Adriano, de la rama Sogbô del candomblé, rodeado de un grupo de hombres y mujeres vestidos de blanco.

Fieles del candomblé y el umbanda, dos cultos impregnados por las creencias de los antiguos esclavos africanos, han sido víctimas últimamente de agresiones cometidas en ciertos casos por traficantes de las favelas convertidos a alguna de las iglesias neopentecostales que desde hace décadas florecen en el país.

Dos videos en los que se ve a los agresores obligando a fieles a destruir imágenes de sus "terreiros" (lugares de culto) tuvieron gran repercusión en las redes sociales.

A fines de agosto, una mujer de 65 años adepta de un culto de origen africano fue agredida a pedradas en Nova Iguaçu, un suburbio popular de Rio.

Esos hechos incrementaron la preocupación sobre las tensiones sociales y religiosas en una ciudad gobernada desde enero por el alcalde Marcelo Crivella, obispo licenciado de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), una de las principales denominaciones evangélicas.

El cardenal Orani, arzobispo católico de Rio, llamó a participar en la marcha, al igual que representantes judíos, musulmanes, budistas, espiritistas y de varios de los cultos que componen esta nación que se sueña unida en sus contrastes raciales, culturales y religiosos.

Los autores de agresiones "son minoritarios" entre los protestantes y suelen actuar "bajo la influencia de algún líder local", afirma Edson Garcés, un fiel bautista de 30 años, habitante de la Baixada Fluminense, una región periférica de Rio con fuerte presencia neopentecostal.

"La fe no se impone por decreto ni por la violencia", dice una pancarta del Frente Evangélico por el Estado de Rio, sostenida por dos de sus acompañantes.

Según el servicio de denuncia telefónica de abusos contra los derechos humanos, en 2016 se señalaron 79 casos de intolerancia religiosa en Rio, un aumento de 119% respecto a 2015.

Tan solo entre julio y la semana pasada hubo 32 denuncias, de acuerdo con un informe del semanario ISTOÉ.

Las escuelas de samba se unen a la marcha 

Garcés evita vincular al nuevo alcalde con los hechos de violencia, "aunque algunas actitudes (del gobernante) acaban influyendo" en el ambiente general, afirma.

Crivella "nos crea dificultades con impuestos y con leyes", sostiene.

Cita como ejemplo los recortes del apoyo financiero y la multiplicación de trabas administrativas para el carnaval, una fiesta de escandaloso libertinaje para los espíritus puritanos.

En ese contexto, varias escuelas de samba emblemáticas del carnaval, como Portela, Mangueira y Uniao da Ilha, anunciaron este año su adhesión a la marcha.

Uno de los principales músicos del género, Martinho da Vila, lanzó un vibrante llamamiento en las redes sociales.

"Brasil, y en particular Rio de Janeiro, se están volviendo cada vez más intolerantes. Al principio era una cuestión de razas, después de fe, de género y ahora de culturas. (...).

Es imperativo que el Estado siga siendo laico, respetando y garantizando la pluralidad de los ciudadanos", afirmó el ilustre autor y compositor, de 79 años.

El diputado federal Chico Alencar, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), advirtió que "el fascismo crecerá si no reaccionamos con vigor".

El legislador afirmó, en declaraciones a la AFP al margen de la marcha, que el país vive "una tragedia" cuando menores pobres usados por los narcotraficantes cometen actos como los denunciados, "negando el mensaje del propio Jesús".

En cuanto a Crivella, observa que "aunque no aparezca como promotor de esa intolerancia absurda, crea un ambiente favorable para la ignorancia", y lamenta que el alcalde no se haya apersonado en la marcha.

Brasil vive desde hace cuatro décadas una profunda mutación religiosa. Los católicos, que representaban en 1970 casi un 92% de la población, eran menos de 65% en 2010, según el censo realizado ese año por el instituto de estadísticas IBGE.

Los cultos evangélicos crecieron en el mismo periodo de 5,2% a 22,2%, en tanto que los sin religión aparecieron en las estadísticas en el nuevo siglo, pasando de 7,4% en 2000 a 8% en 2010.

Los adeptos de cultos de origen africano representan a su vez apenas 0,3% de la población. (I)

ENLACE CORTO
Lectura estimada:
Contiene: palabras