Jueves, 28 Septiembre 2017 00:00 Mundo

En este país, el principal productor de petróleo del mundo, rige la sharia, ley basada en el corán

El rey de Arabia Saudí otorga a las mujeres el permiso para conducir vehículos

Una mujer saudita desembarca de un coche fuera de un centro comercial en Riyadh, capital saudita.
Una mujer saudita desembarca de un coche fuera de un centro comercial en Riyadh, capital saudita. Foto: AFP

La monarquía absolutista dio este paso como parte de las reformas que impulsa desde 2015. Es un avance en medio del sistema de tutela masculino que impone restricciones a las ciudadanas.

Agencia AFP

Riad.-

Las saudíes pueden congratularse por la anulación de la prohibición a conducir vehículos que pesaba sobre ellas, pero siguen sometidas a restricciones más severas de un reino ultraconservador regido por una visión rigorista del islam, que impone importantes restricciones a sus ciudadanas.  

El rey Salman ordenó el martes en la noche autorizar la concesión del permiso de conducir a las mujeres, según un decreto difundido por la agencia de prensa estatal SPA.  

La medida, reclamada desde 1990 por militantes, entre ellas algunas que fueron detenidas por no acatar la prohibición, entrará en vigor a partir de junio de 2018.

La comunidad internacional celebró la decisión del reino saudí, que era el único país que prohibía que sus mujeres se pusieran al volante. El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, y el presidente estadounidense, Donald Trump, consideraron la medida como un avance para las mujeres del Estado árabe, que a menudo es objeto de críticas en materia de derechos humanos.

“Se suceden las buenas noticias procedentes de Arabia Saudí”, declaró el ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash.

El sistema de tutela mantiene encadenadas a las mujeres, que están obligadas a solicitar la autorización de un miembro masculino de su familia para realizar gestiones de la vida cotidiana.

En la práctica esto significa que una mujer puede encontrarse en la obligación de pedir permiso a su hermano menor para someterse a una intervención quirúrgica o viajar al exterior.

Por lo general, las mujeres no pueden alternar con otros hombres que no sean familiares, so pena de ser enviadas a prisión. Incluso, una vez cumplida la condena, si su tutor no firma la orden de liberación quedan a cargo del Estado.

La semana pasada se abrió una pequeña brecha en este rígido sistema, cuando las mujeres fueron autorizadas por primera vez a celebrar la fiesta nacional saudita en un estadio de Riad. Lo hicieron en un sector reservado a las familias, en tanto se dispuso otro solo para los hombres.

En la cuestión del matrimonio, las restricciones son también draconianas. Además de la prohibición, vigente en la mayoría de los países árabes, de no poder casarse con hombres que no sean musulmanes, el Comité permanente para las investigaciones islámicas y la emisión de fatuas -organismo oficial- decidió que una mujer sunita no puede contraer matrimonio con un “hombre chiita o comunista (ateo)”.

Otras restricciones han sido levantadas, aunque solo en teoría, puesto que siguen siendo aplicadas en los medios más conservadores del país con más de 31 millones de habitantes.

En mayo, el rey Salman ordenó a la administración permitir a las mujeres realizar gestiones sin el permiso de un tutor, pero dentro de los límites fijados por la sharia (ley islámica).

La administración ya no tiene necesidad del permiso de un tutor para que las mujeres puedan trabajar, pero los empleadores continúan solicitándolo, a pesar de que el plan de reformas ‘Visión 2030’ estimula la contratación de mujeres.

El código vestimentario del reino exige a las mujeres cubrirse desde la cabeza hasta los pies. No obstante, en Riad algunas saudíes comenzaron a destaparse el rostro, un cambio en la capital conservadora donde ellas, la mayoría, solo muestran los ojos. Las mujeres extranjeras, antes obligadas a portar velo, ahora pueden circular en lugares públicos vistiendo una simple abaya (túnica larga). (I)

Cosas que no puede hacer una saudí

Según las leyes wahabis -vertiente religiosa más extremista del islam- todas las mujeres saudíes tienen un tutor masculino, sea su padre, un hermano, su marido, incluso su hijo.

Si una mujer saudí hace algo que deshonre a su tutor, este podrá y deberá castigarla. En agosto de 2007 un padre llegó a matar a su hija al descubrir que conversaba por Facebook con un hombre.

De acuerdo con la sharia, la mujer musulmana debe cubrir ciertas partes de su cuerpo, por ser consideradas inmorales o provocativas. Dependiendo de la corriente islámica, esta ley es más o menos estricta. En algunas provincias de Arabia Saudí solo está permitido dejar al descubierto los ojos y las manos.

En muchos lugares hay zonas separadas para hombres y mujeres. Incluso se llega a habilitar entradas distintas para minimizar el contacto con el género opuesto. Estos lugares públicos son los únicos en los que una mujer puede estar sin su tutor.

Desde pequeñas las mujeres árabes son educadas en la creencia de que su posición en la sociedad es la de criar hijos, cuidar la casa y atender a la familia. Hay muchas carreras universitarias y profesiones que les están vetadas por ley.

En 2005 se prohibió oficialmente la práctica de los matrimonios forzados y/o concertados, pero parece que a los sauditas les da exactamente igual. Este tipo de prácticas sigue realizándose de una forma bastante asidua. La situación se complica porque, además, no existe una ley que regule la edad mínima para contraer matrimonio. Muchos líderes religiosos promulgan que la niña debe casarse antes de alcanzar la pubertad, en torno a los 9 años y el hombre a los 15. (I)

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