Martes, 04 Octubre 2016 00:00 Mundo

Un obispo evangélico y un exfutbolista pasan a segunda vuelta impulsados por la ‘antipolítica’

El PT pierde 374 alcaldías, la mayor debacle electoral en 20 años

Militantes del Partido de los Trabajadores (PT), durante una manifestación en Sao Paulo, en apoyo al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Militantes del Partido de los Trabajadores (PT), durante una manifestación en Sao Paulo, en apoyo al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Foto: AFP

De las 26 capitales regionales de Brasil, la formación política del expresidente Lula da Silva solo gobernará en Río Branco. El PSDB le arrebató Sao Paulo.

Pablo Giuliano. Corresponsal desde Sao Paulo, Brasil

El Partido de los Trabajadores (PT), la formación política de los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, sufrió la mayor debacle de su historia en las elecciones municipales del pasado domingo, en las que perdió la alcaldía de Sao Paulo, la ciudad más importante de Brasil en términos de peso político y económico. Además, pasó de tercera a décima posición como fuerza política del país.

La destitución de Rousseff el pasado 31 de agosto y los escándalos de corrupción de la estatal Petrobras, que salpican incluso a Lula, pasaron factura al PT, ahora en la oposición después de 13 años de gobierno.

Según los resultados parciales y a la espera de una segunda vuelta, el PT conquistó este año 256 alcaldías, menos de la mitad de las 630 obtenidas hace 4 años, lo que lo sitúa como décimo partido después de haber estado entre los cuatro primeros las dos últimas décadas.

De las 26 capitales regionales de Brasil, el PT solo gobernará en Río Branco, en el minúsculo estado amazónico de Acre y donde el actual alcalde, Marcus Alexandre, fue reelegido con el 54,79 % de los votos.

El discurso de la antipolítica venció, sobre todo para el magnate Joao Doria, dueño de un patrimonio de $ 54 millones, que se convertirá en el alcalde de Sao Paulo, tras vencer en primera vuelta por el 53,3% de los votos, contra el 18% del saliente Fernando Haddad, del PT.

Doria pertenece al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal fuerza de oposición al PT y aliado del nuevo presidente de Brasil, Michel Temer.

La antipolítica también triunfó más allá de los discursos porque en Sao Paulo los votos nulos, blancos y las abstenciones ascendieron a 3’096.304, superando al propio vencedor Doria, quien obtuvo un total de 3’085.187 de sufragios.

La situación de crisis en Brasil catapultó en las principales ciudades a los candidatos de una ‘nueva política’. Es el caso de Doria, un millonario que hizo la versión brasileña en TV de El Aprendiz, del estadounidense Donald Trump.

La situación se replicó en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, donde llegaron a la segunda vuelta dos dirigentes de fútbol y en Río de Janeiro, donde venció un obispo evangelista que capta votos de indignados en las periferias.

Todos son políticos, pertenecen a partidos tradicionales, pero alientan la ‘antipolítica’ en tiempos en que la Operación Lava Jato contra la corrupción en Petrobras ha cerrado el cerco al poder público y al privado con el lavado de dinero para la financiación ilegal de campañas.

Los ‘no’ políticos

“Yo no soy político, soy gestor”, dijo durante su campaña en la primera vuelta Doria, publicista y titular del Grupo Líderes Empresariales (LIDE). El virtual alcalde, al frente de su liga de los empresarios, logró en marzo pasado contratar para una conferencia al juez Sergio Moro, del escándalo de sobornos en Petrobras, lo cual le hizo subir varios peldaños en la clase media que el año pasado salía a los balcones con sus cacerolas cada vez que hablaba Dilma Rousseff.

En los años 80, Joao Doria, quien se considera un ‘privatizador’, fue funcionario de la Empresa Brasileña de Turismo (Embratur) y dejó el cargo en la época de José Sarney, luego de una campaña publicitaria en la que fue acusado de promover el turismo sexual extranjero en el país. Mostraba mujeres en bikini, en la playa, como atractivo.

En Río de Janeiro se impuso el obispo evangelista y hombre fuerte de la Iglesia Universal del Reino de Dios (propietaria de la cadena Récord, la segunda del país), Sergio Crivella, del Partido Republicano Brasileño. Él apoyó a Rousseff y fue Ministro de Pesca y luego, en el Senado, votó a favor de la destitución de la mandataria.

Crivella se enfrentará en una segunda vuelta el 30 de octubre a Marcelo Freixo, un docente famoso por su lucha contra las milicias parapoliciales en las favelas, del Partido Socialismo y Libertad, surgido en 2005 de la disidencia del PT, que el 30 de octubre lo apoyará.

En Belo Horizonte, el fútbol, pero sobre todo Atlético Mineiro, dominó la primera vuelta, ya que el exarquero del ‘Gallo’ de Belo Horizonte, Joao Leite, hizo hincapié en su pasado deportivo y no en su partido, el de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del exgobernador Aecio Neves, hombre fuerte de Minas Gerais. (I)

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