Miércoles, 28 Septiembre 2016 00:00 Mundo

El presidente Juan Manuel Santos, quien defiende el pacto, mide fuerzas con su antecesor Álvaro Uribe, líder opositor

El entusiasmo por la paz impulsa la campaña por el 'Sí' a los acuerdos

Los colombianos reunidos en la plaza principal de Bolívar, de Bogotá, acuden para celebrar el histórico acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC.
Los colombianos reunidos en la plaza principal de Bolívar, de Bogotá, acuden para celebrar el histórico acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC. Foto: AFP

Según 4 encuestas, el acuerdo suscrito entre el gobierno de Colombia y las FARC se impondría con una votación de entre el 59% y el 67%, mientras que el ‘No’ obtendría entre 19% y 33% de los sufragios.

Rafael Croda, corresponsal en Bogotá

Luego de la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), los colombianos han puesto su atención en el plebiscito que deberá realizarse este domingo 2 de octubre para ratificar o rechazar lo suscrito por el presidente Juan Manuel Santos y el comandante en jefe de esa organización insurgente, Rodrigo Londoño, alias ‘Timoleón Jiménez’ o ‘Timochenko’.

El mismo presidente Santos optó por aprovechar el entusiasmo que genera entre la mayoría de los colombianos el fin de la guerra para arreciar la campaña por el ‘Sí’ en la costa caribe colombiana, que según todos los sondeos es la que más respalda los acuerdos de paz.   

De Cartagena, donde Santos y ‘Timochenko’ suscribieron el lunes el histórico pacto que cierra un conflicto armado de 52 años, el mandatario viajó ayer martes a la vecina Barranquilla para encabezar un acto proselitista en la explanada de un estadio donde se congregaron unas 20.000 personas que escucharon a Santos hablar sobre las oportunidades de desarrollo económico y social que se le abren al país con la paz.

Más tarde, el Presidente viajó al central municipio de Ciénaga, Boyacá, para participar en un encuentro comunitario en el que explicó a los asistentes los aspectos más polémicos de los acuerdos -justicia y participación política- y las inversiones que estos prevén en el campo en infraestructura, educación y salud.

La profesora de la Pontificia Universidad Javeriana, Patricia Muñoz Yi, dice a EL TELÉGRAFO que la ceremonia de la firma de la paz en Cartagena fue muy emotiva y dejó en claro, ante los colombianos, el fuerte apoyo internacional a los acuerdos de paz con las FARC, lo que fortalece el mensaje a favor del ‘Sí’ en el plebiscito.

“Este acto -asegura- va a incidir positivamente en el ánimo de un sector importante de la población que aún está indeciso (entre el 7% y el 12%) y que, al ver esta ceremonia cargada de elementos emocionales, probablemente se va a inclinar mayoritariamente por el ‘Sí’”.

En cambio, agrega la politóloga y especialista en opinión pública, los que ya están decididos por el ‘Sí’ o por el ‘No’ se van a mantener en sus posturas e incluso las van a reforzar con lo que hayan visto de la firma de la paz en Cartagena.

El expresidente Álvaro Uribe, principal promotor del rechazo a los acuerdos de paz, ha intensificado sus recorridos por las ciudades del país y, a sus habituales argumentos contra la negociación con las FARC, agregó otro: que el acto del lunes en Cartagena fue un ‘innecesario derroche de recursos’ del gobierno de Santos. Es más, Uribe recriminó la presencia en ese evento de 13 presidentes latinoamericanos –entre ellos Enrique Peña Nieto (México) y Pedro Pablo Kuczynski (Perú); del secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y del rey emérito, Juan Carlos de España.    

Según Uribe, los acuerdos con las FARC equivalen a que México haga un pacto de impunidad con los carteles de la droga; a que España someta su democracia al grupo ETA; a que Perú indulte al exlíder de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, y a que Estados Unidos dialogue con Al Qaeda.

El senador del gobernante Partido de la U, Roy Barreras, considera que los argumentos del expresidente y actual senador “son delirantes, carecen de sustento y se fundamentan en el miedo, como cuando afirma que Colombia se encamina al ‘castrochavismo’ y que Santos y ‘Timochenko’ “negociaron al país”. Los coordinadores de la campaña por el ‘No’ del uribista partido Centro Democrático –el senador Iván Duque, el excandidato presidencial Óscar Iván Zuluaga y el exaspirante a la vicepresidencia Carlos Holmes— hacen campaña en las principales ciudades del país con actos efectistas, como ‘pitatones’ y ‘cadenas humanas’, y sosteniendo reuniones con grupos ciudadanos.

“Lo único que pedimos con el ‘No’ son correctivos razonables en los acuerdos”, señala Duque. Menciona, por ejemplo, que los jefes de las FARC paguen con cárcel efectiva los delitos graves y que no tengan elegibilidad política.

Tanto el presidente Santos como los comandantes de las FARC han sido categóricos en señalar que un triunfo del ‘No’ equivale a echar por la borda los tres años y nueve meses de negociación entre las partes y los acuerdos que lograron para poner fin a la guerra y atacar las causas que le dieron origen, como el problema agrario, la pobreza extrema y la exclusión política.

Aunque el mes pasado una encuesta de Ipsos encendió las señales de alarma en el gobierno al estimar que el ‘No’ ganaría con el 50% de los votos, una medición de esa firma divulgada ayer le concedió el 66% de apoyo al ‘Sí’.

Según las encuestas de las firmas Gallup, Cifras y Conceptos y Datexco, el ‘Sí’ se impondría con entre el 59% y el 67% de los votos, mientras que el ‘No’ a los acuerdos obtendría entre 19% y 33% de los sufragios.

Así como los uribistas intensificaron sus campañas en los últimos días, los integrantes del equipo del gobierno que negoció los acuerdos con las FARC en La Habana visitan cada día diferentes regiones para hacer pedagogía y despejar las dudas.

Esa dificultad que ha tenido el gobierno para explicar los pactos de La Habana ha propiciado, también, que los partidarios del ‘No’ divulguen una cantidad de medias verdades, o de plano infundios, que desconciertan y confunden a un gran número de votantes. Y eso lo han hecho no solo Uribe y sus seguidores, sino el ultraconservador procurador colombiano Alejandro Ordóñez, considerado por el grupo neonazi colombiano Tercera Fuerza como “el último hombre en pie con sentido común” y quien ya se sumó a la campaña contra los acuerdos.

Santos dijo el lunes, tras firmar la paz con las FARC, que este domingo 2 de octubre los colombianos escogerán entre el sufrimiento del pasado y la esperanza del futuro, entre las lágrimas del conflicto y la tranquilidad de la convivencia, y entre la pobreza que deja la guerra y las oportunidades que trae la paz. (I)

Los seguidores de la oposición al proceso de paz entre el gobierno colombiano y las FARC asisten a un mitin del expresidente Álvaro Uribe, en Cartagena, Colombia. Foto: AFP

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LO QUE VIENE DESPUÉS DE LA FIRMA

El acuerdo final para la paz entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se firmó este lunes en Cartagena de Indias.

La decisión ahora recaerá en las manos de los colombianos, quienes mediante un plebiscito, que se realizará el próximo domingo 2 de octubre, aceptarán o no el pacto final para la paz.

El umbral mínimo de participación para que la consulta popular sea válida está en el 13% del censo electoral, formado por 33 de los 48 millones de habitantes que tiene Colombia, por lo que solo se requieren 4,5 millones para que el acuerdo de paz sea ratificado o anulado.

Si el acuerdo de paz es aprobado vendrá la aplicación del documento de 297 páginas que consta de seis puntos: desarrollo agrario y rural, participación política, cultivos ilícitos, víctimas, fin del conflicto y refrendación, implementación y verificación de lo pactado.

El documento fue negociado entre Gobierno y las FARC durante casi cuatro años en La Habana (Cuba), donde fue cerrado el pasado 24 de agosto.

El apoyo de la ONU es relevante, ya que es el organismo encargado de supervisar la entrega de armas y la desmovilización por parte de las FARC, que empezarán a partir de octubre. Este periodo durará 180 días.

El punto más polémico del acuerdo es el que posibilita la participación política de la guerrilla: Las FARC tendrán hasta 2018 portavoces con voz pero sin voto en el Congreso para discutir la implementación de los acuerdos de paz, y a partir de entonces podrán presentarse a elecciones con una representación mínima. (I)

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Martes, 27 Septiembre 2016 20:46