Sábado, 24 Septiembre 2016 00:00 Mundo

El descontento social crece en Alemania

El drama de los refugiados desmonta el proyecto político de Ángela Merkel

Refugiados sirios e iraquíes encendieron un fuego para calentarse en la costa de Mitilene, en la isla de Lesbos, durante su trayecto hacia Europa.
Refugiados sirios e iraquíes encendieron un fuego para calentarse en la costa de Mitilene, en la isla de Lesbos, durante su trayecto hacia Europa. Foto: AFP

Mientras el partido de la canciller (CDU) sufre una derrota en las elecciones regionales celebradas en Berlín, la UE rechaza su último intento para acordar un plan conjunto sobre la inmigración.

Gorka Castillo. Corresponsal en Madrid

El proyecto político de la canciller alemana, Ángela Merkel, ha comenzado a desinflarse. Así lo demuestran las contundentes derrotas cosechadas por su partido, Unión Demócrata Cristiana (CDU), en los comicios legislativos celebrados en los lander de Mecklemburgo-Antepomerania y Berlín, un termómetro político para el gobierno federal.

Y el desastre sufrido el domingo en la capital del país, donde solo obtuvo el 18% de los votos, no solo sitúa a la formación conservadora en los niveles más bajos desde el fin de la Guerra Fría, sino que mostró las primeras grietas en los pilares que sustentan la gran coalición con los socialdemócratas del Partido Socialista Obrero de Alemania (SPD) desde 2005. Así lo entienden, al menos, desde sus propias filas. Esta misma semana, el derrotado candidato de la CDU berlinesa, Frank Henkel, admitió que el retroceso electoral obtenido por su partido en los dos estados “significa la fractura de los acuerdos con el SPD” al menos en la capital y habrá que ver si también en el gobierno de Merkel.

Aunque los socialdemócratas tampoco estén en estos momentos para celebraciones, su exiguo triunfo en ambos lander (provincias) otorga a su dirección un poco de oxígeno de cara a las comicios federales del próximo año.

En Berlín lograron el 23% de los sufragios, cinco puntos menos que en 2011, un serio aviso de sus electores por su prolongado silencio en el drama de los refugiados y por la renuncia a defender parte de los principios sagrados del estado del bienestar que ellos mismos crearon como alternativa al comunismo soviético y al liberalismo estadounidense.

El líder del partido, el vicecanciller, Sigmar Gabriel, ya ha adelantado que a partir de ahora el SPD buscará apoyos en La Izquierda, una formación surgida del desaparecido socialismo germano oriental y de su fusión con el ala disidente de los socialdemócratas que logró en Berlín el 16% de los sufragios; y también en Los Verdes, una fuerza que tras una larga travesía  ha comenzado a discutirle a la CDU la segunda posición en la intención de voto directo.

Los euroescépticos, ultraderechistas y xenófobos de la Alternativa para Alemania (AfD) capitalizaron con la inquietud que genera la llegada de centenares de miles de refugiados al país. Ellos son los causantes de la mayoría de los ataques diarios que sufren los refugiados que residen en suelo germano, algo más de un millón según la Oficina Federal para la Inmigración, y están detrás de los incendios provocados en los centros de acogida, uno cada tres días.

Solo en agosto organizaron 25 altercados que dejaron un saldo de 31 heridos. Su violenta cruzada parece que comienza a pasarles factura. En los comicios en Berlín obtuvieron unos resultados penosos para sus expectativas de repetir la victoria cosechada el 4 de septiembre sobre la CDU en las elecciones de Mecklemburgo-Antepomerania. Con el 12% de apoyo, no logró ni aproximarse a sus deseos iniciales aunque por primera vez accede al parlamento de la ciudad-estado con lo que ya suma representantes en 9 cámaras regionales de Alemania y dos eurodiputados.

Sin embargo, la AfD solo es uno más de los muchos padecimientos que hoy sufre Ángela Merkel. El principal es el síntoma de agotamiento que empieza a mostrar su modelo neoliberal. En su país, pero también en Europa donde, pese a las apariencias de la Cumbre de Bratislava celebrada el pasado fin de semana, sus diferencias con países como Francia en materia económica y con el Grupo de Visegrado -Hungría, Polonia, Eslovaquia y República Checa- sobre la acogida de refugiados fueron más que notorias. Tanto fue el desencuentro que, en un acto de sinceridad manifiesta, la canciller alemana aseguró decepcionada al final de la cumbre: “Sin cooperación ni unidad europea, no vamos a lograr los objetivos”.

La meta a la que se refería Merkel no es otra que resolver cuanto antes el drama de los miles de refugiados que aguardan una solución legal a su abandono a las puertas de Europa.

El último informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), en el que se da cuenta de la situación de desamparo en la que se encuentran más de 3.000 menores, 1.500 en Grecia y 1.700 en Alemania, ha incrementado el descontento social y las protestas por la inacción de los gobiernos en  países de la UE, entre ellos España.

Sin embargo, estas cifras no han conmovido lo más mínimo a los cuatro estados que conforman el Grupo de Visegrado, el caladero para la expansión económica de Berlín, cuya posición de blindar las fronteras exteriores amenaza con incendiar los sobrecogedores campos de internamiento abiertos en Grecia y con ellos el modelo de Merkel y los tratados vigentes en Europa. (I)

La canciller de Alemania, Angela Merkel, postergó el anuncio de su candidatura para las elecciones de 2017. Foto: AFP

DATOS

Al menos 133 migrantes murieron este miércoles en un naufragio de un barco de pesca frente a las costas de Egipto. Los sobrevivientes habían indicado que unas 450 personas se hallaban a bordo de la embarcación que debía llevarlos a Italia.

Más de 300.000 migrantes y refugiados cruzaron en lo que va de 2016 el Mediterráneo para llegar a Europa, principalmente a Italia, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur).

Esta cifra es netamente inferior a la registrada durante los primeros nueve meses de 2015 (520.000), pero es superior a la del conjunto de 2014 (216.054).

Más de 10.000 migrantes murieron en el Mediterráneo desde 2014, de los cuales 3.200 desde que comenzó 2016, según Acnur, que considera que este será el año “más mortífero” en este mar. 

ENLACE CORTO