Viernes, 06 Octubre 2017 00:00 Mundo

Washington y el riad son aliados hace más de 70 años

EE.UU. atento a la reunión de los líderes de las potencias petroleras

El rey saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud, y el presidente ruso, Vladimir Putin (der.), durante la ceremonia de bienvenida en el Kremlin.
El rey saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud, y el presidente ruso, Vladimir Putin (der.), durante la ceremonia de bienvenida en el Kremlin. Foto: AFP

El rey Salman de Arabia Saudita efectúa la primera visita de un monarca de esta nación en Rusia. La postura de Trump frente a Catar lo ha decepcionado.

Redacción Mundo

Moscú.-

El rey Salman de Arabia Saudita llegó el miércoles a Moscú para efectuar una visita de Estado, ahí los rusos prepararon una lujosa recepción para el monarca, de 81 años.

Pero la ocasión lo amerita. Es la primera visita oficial de un rey saudí a Rusia, por lo que este encuentro entre los representantes de las potencias petroleras es observado de cerca en el mundo, pero especialmente por Estados Unidos.

De acuerdo al diario The Washington Post, en medio de la incertidumbre geopolítica, con el cuestionado liderazgo global estadounidense y los precios del petróleo deprimidos, el rey Salman de Arabia Saudita y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, parece que reconsideraron su relación de independencia y avanzar hacia algo más cercano.

Estados Unidos ha sido el aliado más importante de Arabia Saudí  más de 70 años. En contraste, Riad forjó relaciones con Moscú solo después del colapso de la Unión Soviética (1991). Pero incluso entonces tomó un tiempo para un acercamiento, pues aunque el presidente Putin visitó la capital saudita en 2007, el entonces el rey Abdullah no fue recíproco. No obstante, tras la muerte de Abdullah en 2015, dejando en el poder a Salman y al príncipe heredero Mohammed bin Salman se ven los avances en alianzas estratégicas.

Theodore Karasik, asesor del portal de análisis ‘Gulf State Analytics’, con sede en Washington, señala que Rusia trabajó por esta relación “bajo la nariz de Estados Unidos” durante una década. Muestra de ello es que el príncipe Mohammed ha visitado Moscú dos veces en los últimos años.

Lo que esta visita representa para  Estados Unidos no está claro. Pero la llegada de Salman a Rusia  coincide con un momento de tensiones entre Moscú y Washington.

Aunque el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha abrazado Arabia Saudita, incluso haciendo que el país sea su primera parada en el extranjero como líder estadounidense, algunos analistas sugirieron que Riad puede estar mirando hacia Rusia por la incertidumbre sobre las intenciones de Washington en Oriente Medio.

Bruce Riedel, miembro de la Brookings Institution y exanalista de la Agencia Central de Inteligencia  (CIA, por sus siglas en inglés), explica que: “los saudíes reconocen que Rusia está de vuelta como un jugador importante en la región con sus victorias en Siria”. Agregó que un diálogo con Putin es también una cobertura en su apuesta por Trump, que los ha decepcionado en Catar, que está envuelto en una disputa política con varios estados árabes, incluido Arabia Saudita.

El desarrollo de una política energética

Para los líderes de las naciones que poseen las mayores productoras de petróleo del mundo, gran parte del enfoque durante el viaje será la política energética.

The Post destaca que se espera que Arabia Saudita y Rusia lleguen a un acuerdo para cooperar en la producción de petróleo, probablemente finalizando un fondo de $1.000 millones para invertir en proyectos de energía. Arabia Saudita, que está en el proceso de diversificación de su economía, está particularmente interesada en la inversión externa.

Fahad Nazer, consultor político de la embajada saudí en Washington, que no habla en su nombre, destaca que Moscú se ha convertido en una fuerza política innegable en Oriente Medio. “No hay duda de que Arabia Saudita valora mucho sus relaciones con Rusia y las ve como de naturaleza multidimensional”.

Por otra parte, ayer trascendió un comunicado oficial que detalló  que Arabia Saudita firmó un acuerdo que abre la vía a la compra de sistemas rusos de defensa antiaérea S-400, así como su producción en el reino saudita.

El memorando de acuerdo incluye la transferencia de tecnología para la producción local del sistema antitanques Kornet, que utiliza misiles teledirigidos, así como de baterías de lanzacohetes y lanzagranadas automáticos.

Arabia Saudita y Rusia también acordaron producir en Arabia Saudí  el fusil de asalto Kalashnikov y sus municiones, así como programas educativos y de entrenamiento. (I)

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