Martes, 29 Noviembre 2016 00:00 Mundo

Dirigentes mundiales viajan a la isla para la ceremonia oficial

Cubanos rinden tributo al líder de la Revolución

 Una mujer llora tras visitar la capilla que se ha instalado en honor a Fidel Castro, en el memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución, en La Habana.
Una mujer llora tras visitar la capilla que se ha instalado en honor a Fidel Castro, en el memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución, en La Habana. Foto: AFP

El memorial a José Martí abrió ayer sus puertas para que los ciudadanos le digan adiós al expresidente Fidel Castro, fallecido el pasado viernes y cuyas cenizas han sido instaladas en ese emblemático lugar de La Habana. Este acto marca el inicio de una semana de honras fúnebres que culminarán el próximo domingo con el entierro de sus restos en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

Redacción y Agencias AFP y Prensa Latina

La Habana.-

La Plaza de la Revolución, donde Fidel Castro pronunció sus discursos más trascendentales y comandó gigantescas concentraciones populares contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958), es el escenario donde hoy confluyen miles de cubanos para rendir homenaje al líder histórico de la isla.

La peregrinación al corazón político de La Habana abrió una semana de tributo al padre de la Revolución cubana, que falleció el viernes pasado a los 90 años de edad. Las honras fúnebres iniciaron con 21 salvas de cañón.

Los cubanos, unos llorando, con gran pesar, ingresaban uno a uno al memorial José Martí, donde se levanta un sobrio altar de flores con la imagen de un Fidel de barba negra, erguido, con morral de guerrillero. Sus cenizas fueron instaladas en ese emblemático lugar de la capital cubana donde estarán hasta hoy.

“Vengo con mi familia al mismo lugar que vine de niño a escucharlo muchas veces y traigo a mis hijos que algún día comprenderán y sabrán que estuvieron aquí a rendirle homenaje a su comandante”, dijo Amílcar Ramos, de 33 años.

Este trabajador de una firma extranjera llegó con sus hijos de 7 y 3 años. Junto con él había médicos, militares y gente del común. Muchos con flores en las manos, aguardaban su momento de pasar frente al retrato de Castro custodiado por una guardia de honor.

El coronel retirado Raúl Escalona, quien fue uno de los combatientes en la Sierra Maestra durante la lucha contra la dictadura de Batista, que dirigió Fidel, señaló como uno de sus mayores honores haber formado parte de la primera guardia que protegió al jefe guerrillero. “Lo recuerdo como un gran estratega, muy inteligente y en él no cabía la palabra derrota. Para mí está presente, lo que ha hecho a lo largo de su vida es una enciclopedia histórica, por las enseñanzas y sus análisis”, mencionó.

El homenaje en la Plaza de la Revolución se extenderá hasta hoy. Mañana iniciará una procesión por 13 de las 15 provincias del país. Sus restos recorrerán en sentido inverso la ruta que Castro hizo en la revolución en 1959, desde La Habana a Santiago de Cuba, donde se espera sean depositadas las cenizas en el cementerio Santa Ifigenia tras un recorrido de unos 1.000 km.

¿Por qué pidió que lo cremaran?

El líder revolucionario siempre repudió la idolatría. Por eso en Cuba no hay monumentos en su honor, ni estatuas, ni calles, ni ciudades que lleven el nombre de Fidel Castro.

Tampoco se emitieron nunca sellos de correos ni monedas que plasmaran el rostro del líder de la revolución cubana. Y ahora, a diferencia de otros líderes comunistas, tampoco habrá un mausoleo con su cuerpo embalsamado donde la gente pueda rendirle tributo.

Presidentes y líderes de la comunidad internacional - entre ellos el presidente ecuatoriano, Rafael Correa- son esperados hoy para la ceremonia oficial convocada por el gobierno dentro de los 9 días de luto nacional que decretó.

El histórico dirigente, que levantó un sistema comunista a menos de 200 km de las costas de Estados Unidos, en plena Guerra Fría y gobernó sin concesiones durante 48 años, pronunció su último discurso en la Plaza de la Revolución el 1 de mayo de 2006, dos meses antes de caer  enfermo a raíz de una hemorragia intestinal y ceder el poder a su hermano Raúl, actual mandatario.

Ese día Fidel, como lo llamaron siempre los cubanos, habló de economía, destacó los logros de la Revolución y se refirió a Estados Unidos como un ‘perverso imperio’.

En marzo de este año Barack Obama estuvo en ese mismo sitio en el marco de la primera visita que realizó un presidente de Estados Unidos en 88 años.

En Cuba, sus seguidores lo lloran, y la diezmada disidencia suspendió actos de repudio contra el dirigente por respeto al duelo nacional, mientras el exilio en Miami festejaba su muerte. (I)

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Defensa a la igualdad de derechos

Los isleños juran lealtad al legado de Fidel Castro

Los cubanos que lloran a Fidel Castro no estampan su firma en un libro de condolencias. Por iniciativa del gobierno, suscriben un juramento de lealtad con la Revolución que instauró y defendió hasta su muerte el carismático líder.

El 1 de mayo de 2000, en momentos en que Cuba vivía ‘días de intensa y trascendental lucha’, Fidel Castro lanzó el ‘concepto de Revolución’ en la plaza donde se le rinde tributo a su memoria.

“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado, es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional”, dijo.

En aquel año, Cuba libraba una fuerte campaña por la devolución del ‘balserito’ Elián González, centro de una espectacular escalada de tensiones con Estados Unidos por su custodia, luego de que su madre lo sacara clandestinamente de la isla.

Dieciséis años después, los cubanos acuden voluntariamente a 1.060 escuelas, hospitales y centros de trabajo en toda la isla para firmar ‘el solemne juramento’.

“Por estas ideas seguiremos luchando. ¡Lo juramos!”. Añade al testamento político que leen los cubanos antes de estampar la rúbrica junto al número en que van pasando.

“La firma demuestra la voluntad de los cubanos de hacer irreversible esta revolución socialista” declaró a la AFP el teniente coronel (r) de 80 años, Rigoberto Cerolio.

Visiblemente emocionada, la estudiante de 16 años Lecsy Capote, también firmó en una escuela del barrio del Vedado: “Es mi compromiso de preservar el legado del Comandante en Jefe y de defender las conquistas de nuestra revolución”.

Maritza Martínez, una taxista de turismo de 50 años, dijo que asistiría a la plaza a poner su nombre. “Fidel era como nuestro padre y tenemos el compromiso de continuar sus ideales sociales”, mencionó.

Fidel Castro cerró el discurso que devino en testamento así: “Revolución es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas”.

Revolución, remató, “es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”. (I)

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Lunes, 28 Noviembre 2016 20:22