Jueves, 28 Septiembre 2017 13:59 Mundo

Trump levantó las restricciones en los puertos

Nueve ecuatorianos regresan de Puerto Rico

Un residente del barrio de Puerto Nuevo camina al pie de un edificio dañado después del paso del huracán María, en San Juan.
Un residente del barrio de Puerto Nuevo camina al pie de un edificio dañado después del paso del huracán María, en San Juan. Foto: AFP

La cancillería activó el protocolo de retorno asistido para los afectados.

Redacción Web / Mundo

San Juan.-

La guayaquileña María López,  quien reside desde hace 10 años en Arecibo está desesperada por conseguir agua potable y alimentos. Su hijo, Wilson Silva, explica que la historia de su madre, de 78 años, es igual que la de los 3,5 millones de habitantes de Puerto Rico, quienes tras la devastación que dejó el huracán María, categoría 5,  aún aguardan por la ayuda internacional.

Los habitantes de la Isla del Encanto están abrumados, por lo que la cancillería activó el protocolo de retorno asistido para nueve estudiantes ecuatorianos afectados, que implica asumir los costes de alojamiento, manutención y traslado de los jóvenes. Estas acciones están coordinadas con los familiares de los estudiantes.

De acuerdo con el comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana coordinó con Colombia el retorno de los ecuatorianos. Los jóvenes tenían previsto llegar por la tarde a Bogotá.

Pese a las dificultades comunicacionales que atraviesa el país caribeño, la Cancillería del Ecuador mantiene permanente contacto y coordinación con el Consulado Honorario en Puerto Rico, Coordinación Zonal 9 y Consulado en Bogotá.

Trump levanta ley ante la escasez

Wilson Silva, quien también es guayaquileño pero reside en Boston, explica en un diálogo telefónico con EL TELÉGRAFO que los problemas de agua están relacionados con el colapso de su red eléctrica. “Allá la energía es necesaria para bombear el agua que llega a los hogares”.

Puerto Rico es un territorio autónomo estadounidense, su gobernador, Ricardo Rosselló, detalló que el 60% de la isla está sin agua potable y alimentos; el 97%, no tiene electricidad; ni combustible y este último es necesario para alimentar los generadores de energía. Asimismo, hay hospitales inoperativos y pueblos del interior que permanecen completamente incomunicados.

Ante la escasez, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que renunciaría a la Ley Jones de 1920, que dice que todos los embarques entre dos puertos estadounidenses deben ser transportados en buques de bandera de EE.UU.

Esta medida se dio luego de que el gobernador Rosselló pidió que levante este código para facilitar la entrega de la ayuda humanitaria internacional. Sin embargo, de acuerdo con el diario The Washington Post, los ejecutivos y sindicatos de transporte marítimos de Estados Unidos afirman que la medida no acelerará las entregas.

Thomas B. Crowley, director ejecutivo de una empresa con cerca de 100 navíos, que incluye la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, explica que el problema en Puerto Rico no son las entregas de las navieras a puertos y terminales. El problema es la distribución de esos bienes a las personas que los necesitan.

Sumergido en una crisis económica, Puerto Rico, ya tenía serios problemas con el sistema de agua. El agua que sale de los grifos viola la Ley de Agua Potable Segura, señaló a inicios de año el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales. (I)

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