Sábado, 16 Septiembre 2017 00:00 Mundo

La anemia entre las mujeres y la obesidad entre los menores también preocupan

815 millones de personas padecen hambre en el mundo

Activistas entregan alimentos a refugiados rohingyas en la localidad de Ukhia, en Myanmar. Alrededor de 379.000 musulmanes se refugiaron en Bangladesh debido a la violencia en su país.
Activistas entregan alimentos a refugiados rohingyas en la localidad de Ukhia, en Myanmar. Alrededor de 379.000 musulmanes se refugiaron en Bangladesh debido a la violencia en su país. Foto: AFP

Las guerras y los desastres naturales son las causas de un aumento en la inseguridad alimentaria; 155 millones de niños sufren un retraso de crecimiento.

Redacción y Agencia AFP

Paris.-

El mayor número de conflictos y el cambio climático son las principales causas de un brusco aumento del hambre en el mundo en 2016, tras una década de retroceso casi constante, se alarmó ayer la Organización de las Naciones Unidas (ONU), haciendo un llamamiento a las inversiones agrícolas.

El año pasado, el hambre afectó a 815 millones de personas, es decir al 11% de la población mundial, y a 38 millones de ciudadanos más que en 2015, según el informe sobre seguridad alimentaria mundial.

El incremento se debe en parte a la proliferación de conflictos y a los fenómenos climáticos, señaló la ONU. Más de la mitad de las personas que sufrían hambre el año pasado, es decir 489 millones, viven en países golpeados por las guerras.

Paralelamente, 155 millones de niños menores de 5 años sufren un retraso de crecimiento debido al hambre y 52 millones de niños padecen una insuficiencia ponderal respecto a su talla.

Sobrepeso infantil

El informe destaca al mismo tiempo que 41 millones de personas menores de 5 años padecen sobrepeso, lo que acrecienta el riesgo de sufrir obesidad y enfermedades durante la edad adulta.

“La anemia entre las mujeres y la obesidad entre los adultos también son preocupantes”, juzgó el estudio publicado por varias agencias de la ONU, esto es, la FAO, el FIDA (Fondo Internacional de la ONU para el Desarrollo Agrícola) y el PAM (Programa Mundial de Alimentos), y a las que se sumaron por primera vez Unicef y la OMS.

“Estas tendencias no solo son consecuencia de los conflictos y el calentamiento global, sino también de cambios en las costumbres alimentarias” y de la pobreza ligada a las “ralentizaciones económicas”.

Según las agencias de la ONU, 520 millones de personas sufren hambre en Asia (11,7% de la población del continente), 243 en África (20%) y 42 millones en América Latina y el Caribe (6,6%).

Desde 2005, cuando había 926 millones de personas en el mundo afectadas por el hambre, las cifras mostraron un retroceso continuo hasta 2014, año en que la tendencia se invirtió ligeramente con 776 millones (frente a 775 en 2013). En 2015, el total alcanzó 777 millones.

Para Gilbert Houngbo, presidente del FIDA, era “difícil interpretar” esta ligera progresión entre 2013 y 2015. “Pero en 2016, el alza constituye nuestra mayor preocupación en 15 años”.

Inversiones a largo plazo

Houngbo advirtió especialmente “del creciente impacto” del cambio climático, con “la sequía que perdura en Somalia, Etiopía y en África Oriental”. “Las inversiones a largo plazo son insuficientes para permitir que las poblaciones rurales en las zonas más recónditas puedan vivir de sus cosechas”.

“Hay que reconocer que hay una toma de conciencia de la comunidad internacional sobre este problema”, pero es necesario “relanzar la inversión agrícola a largo plazo”.

En particular, Houngbo llamó a invertir en los pequeños agricultores, responsables del 80% de la producción agrícola en África, pese a que sus explotaciones tienen una superficie promedio que no excede las 2 hectáreas.

Para este responsable, debe haber además una “complementariedad” entre los pequeños agricultores africanos -entre 38 y 40 millones- y las grandes multinacionales, que tratan de invertir masivamente en el continente.

“La cuestión no es presionar a los grandes grupos, puesto que el sector agrícola privado está cada vez más interesado en invertir también en los pequeños productores, la cuestión es cómo establecer asociaciones compartiendo riegos”.

La FIDA lanzará por su parte en enero un fondo de inversiones para pequeños propietarios. (I)

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