Viernes, 01 Septiembre 2017 00:00 Mundo

La UNICEF denuncia un aumento de la utilización de ‘niños bomba’ en Nigeria

245 millones de menores en el mundo viven inmersos en algún conflicto armado

Una menor refugiada siria descansa durante el trayecto para cruzar la frontera jordana cerca de la ciudad de Nasib, en la provincia sureña de Daraa.
Una menor refugiada siria descansa durante el trayecto para cruzar la frontera jordana cerca de la ciudad de Nasib, en la provincia sureña de Daraa. Foto: AFP

La ONU denuncia el riesgo de perder a toda una generación de chicos debido a los traumas de las guerras. Los ataques a las escuelas y la denegación del acceso humanitario agravan su situación.

Redacción y Agencia AFP

Ginebra.-

Los ataques a las escuelas y la negación del acceso de ayuda humanitaria a zonas de guerra son tendencias que van en aumento, lo que afecta de manera especial a los menores de edad, destaca la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Actualmente, al menos 245 millones de menores viven inmersos en algún conflicto armado.

En su informe anual, la representante especial de la ONU para los niños y los conflictos armados, Virginia Gamba, señaló que ambas tendencias, ataques a las escuelas y la denegación del acceso humanitario, fueron “especialmente preocupantes durante 2016”.

El informe, que abarca el periodo comprendido entre agosto de 2016 y julio de 2017, señala que se reportó un número alarmante de ataques contra escuelas y personal protegido, así como casos de usos de escuelas como centros de operaciones militares.

“En 2016 se produjeron 994 incidentes en los que se negó el acceso de ayuda humanitaria de la ONU, la mayoría de ellos en Sudán del Sur y en Siria”, afirmó.

Con más de 245 millones de niños viviendo en zonas de conflicto, una generación entera corre el riesgo de quedar sin educación debido a la violencia, con consecuencias dramáticas para el desarrollo personal de los niños, pero también para la paz y la seguridad a largo plazo, según el informe.

Gambia también condenó la creciente politización de la prestación de asistencia humanitaria, incluso cuando está destinada a menores. Indicó: “el asedio como método de guerra tiene consecuencias dramáticas, especialmente para los niños”.

“Es inaceptable” que muchos menores hayan quedado desprovistos de alimentos y medicinas por esta causa.

De acuerdo con la ONU, en 2016 fueron verificados 994 casos de negación de acceso a la ayuda humanitaria, casi la mitad de ellos en Sudán del Sur. En Siria, además, casi 650.000 personas han sido privadas de alimentos y artículos que salvan vidas, incluidas medicinas.

Por lo tanto, el informe destacó la necesidad de despolitizar la entrega de la ayuda humanitaria a los niños y de proteger la educación en situaciones de conflicto armado, incluso mediante la disuasión del uso militar de estos centros educativos.

Otras recomendaciones incluyen el apoyo político, técnico y financiero a los programas de reintegración para los niños asociados con las fuerzas o grupos armados, prestando especial atención a las necesidades de las niñas y mejorando los marcos de protección jurídica.

Tras 20 años después que la ONU creara la oficina de la representante especial del secretario general para los niños y los conflictos armados, Gambia subrayó que se han logrado cambios en beneficio de los menores afectados por la violencia.

Gambia advirtió, sin embargo, que “las guerras duraderas y los conflictos complejos podrían revertir las ganancias positivas, ya que seguimos viendo ocurrencias de las seis violaciones graves, incluyendo re-reclutamiento de niños liberados, secuestros, violencia sexual y asesinatos y mutilaciones”.

Los niños ‘bomba’

La Unicef recientemente también denunció un aumento de la cifra de niños utilizados como ‘bombas humanas’ en el noroeste de Nigeria por parte de la organización terrorista Boko Haram.

“Estos niños son, ante todo, víctimas, no perpetradores (...) Es una atrocidad”, añadió la agencia. Las víctimas elegidas con más frecuencia para perpetrar dichos ataques, cuyo objetivo es la población civil, son niñas. La mayoría de ellas suelen tener menos de 15 años.

Según la Unicef, la utilización de niños en estos ataques repercute también en los menores que son liberados, rescatados o que logran escapar de Boko Haram, ya que aumenta el miedo y la sospecha hacia ellos. “Muchos niños que han dejado atrás su cautiverio se enfrentan al rechazo cuando tratan de reintegrarse en sus comunidades”.

En tanto, los niños sirios se encuentran desorientados y en shock, sufren los efectos devastadores de seis años de guerra y requieren ayuda urgente, especialmente en Raqqa y Deir-ez-Zor, dijo el representante de Unicef en Siria tras visitar los campamentos de desplazados en Areesha, Ein Issa y Mabrouka. (I)

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Más de 180 millones de personasno tienen acceso al agua potable

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denuncia que más de 180 millones de personas en países afectados por conflictos no tienen acceso a agua potable y destacó que el líquido es “un derecho, no un privilegio” para los niños.

“En los países asolados por la violencia, el desplazamiento, el conflicto y la inestabilidad, los medios más básicos de supervivencia para los niños -como el agua- deben ser una prioridad”, urgió Sanjay Wijesekera, responsable de agua, saneamiento e higiene de Unicef.

El llamamiento de Unicef, que subrayó que los niños que viven en contextos inestables tienen cuatro veces más posibilidades de carecer de agua potable, se produce cuando se celebra la Semana Mundial del Agua.

Un reciente estudio de Unicef, llevado a cabo conjuntamente con la OMS, reveló que en 2015 unas 484 millones de personas vivían en entornos inestables, de las que 183 carecían de agua en buenas condiciones.

La organización destacó especialmente la situación que se vive en Siria, donde tras seis años de conflicto 15 millones de sus pobladores necesitan agua segura, de los que 6,4 millones son menores y señaló que esta necesidad básica suele ser utilizada frecuentemente como arma de guerra.

En el caso de Yemen, más del 53 % de los 500.000 casos de cólera y de diarrea aguda que se han registrado se han dado en niños. Unicef denunció la situación de amenaza de hambruna en el noreste de Nigeria, en Somalia, Sudán del Sur y Yemen. (I)

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