Un nuevo paradigma becario

- 17 de Julio de 2017 - 00:00

La inversión en educación del Gobierno de la Revolución Ciudadana no tiene parangón en la historia de nuestro país, enarbolar esta política constituye un deber moral de quienes continúan el proceso revolucionario.

La política de becas tuvo una acertada concepción en la visión de crear la herramienta básica para el cambio de la matriz productiva, ya que el conocimiento, sin duda, será la única vía para salir del subdesarrollo.

Los becarios hemos retornado, por miles, con la esperanza de convertir nuestras capacidades en un aporte real para las diferentes aristas de desarrollo del país, no quiero equivocarme cuando menciono que somos una generación que intelectualmente busca desafíos fuera de los marcos tradicionales en los que se desarrollan las prácticas de los sectores públicos y privados, por esto, la estrategia debe replantearse, dando protagonismo a la creatividad intelectual dentro de proyectos que subsanen las necesidades de nuestra sociedad que tanto nos ha dado y que ahora nos demanda respuestas.

La estrategia tiene dos frentes amplios de lucha: en primer lugar, los becarios con el deber de siempre tener la voz en alto para abrir el debate, porque no podemos aceptar que la estabilidad se base en la aceptación de la nada, de las manos atadas y de la sumisión de ideas; por otro lado, los entes públicos y privados deben transformar el sistema y dar apertura a todas las ‘ideas descabelladas’ que se forjaron en los corazones de miles de jóvenes que, abandonando temporalmente su patria, día a día lucharon para fortalecer sus capacidades que les permitan encontrar la tan ansiada justicia social.

Reconocer la génesis de las becas como un acierto no nos determina a dejar que esta política se relaje en las aguas de la cotidianidad, pues la educación requiere innovación constante, pero sobre todo amplio debate. (O)

Lenin Aucatoma