Miércoles, 21 Septiembre 2016 00:00 Cartas al director

Tránsito en Guayaquil

Cartas al Director

Los transportistas se han acostumbrado a hacer lo que les ha dado la gana desde hace muchas décadas debido a que la Comisión de Tránsito siempre fue muy contemplativa y hasta irresponsable e indolente en corregir este mal que ha cobrado muchas vidas de niños, señoras y ancianos.

Los señores Roche, Amador, Navas y Lalama han tomado el problema muy ligera y alegremente. Dicen que, de la primera tarea ‘corredor Suburbio-Centro’ tomará tres meses, mientras que una segunda frecuencia está prevista para el próximo año. ¿Se imaginan ustedes lo que significa esta ligerísima declaración? Estos señores de la ATM nos demuestran que son incapaces de hacer dos o tres cosas a la vez dentro de sus obligaciones. Esa planificación, organización, ejecución e implementación debió tenérsela lista ayer, al mismo tiempo que la mal llamada ‘revisión vehicular’, para que inmediatamente después de cumplirse la primera, sea también puesta en marcha la segunda proyección de corredores y paraderos.

En dos ocasiones le he reclamado al Sr. Amador por el hecho de que a la revisión que él dirige se presentan y aprueban chatarras rodantes que en esos mismos momentos de la revisión expedían humo negro por sus escapes sin silenciador. El Sr. Amador me repuso que “eso no era su función”, que eso le correspondía a la otra revisión, de la que es responsable el Sr. Rentería.

Los buses de la línea 12 (OCP) pasan por Urdesa Norte en donde yo vivo y avanzan hasta el centro por la calle Rumichaca echando humo negro y emitiendo ruido insoportable, como si nada, a la vista y paciencia de los agentes de tránsito y en presencia de oficiales, quienes, ante mi reclamo, también me han repetido contestaciones insólitas, como: “Yo estoy aquí para dirigir el tráfico, las otras cosas vaya a quejarse a la ATM”. Esa es la mentalidad de los agentes actuales y también lo ha sido de los vigilantes.

Esta es la contaminación que producen esas chatarras en cuanto al humo negro que expulsan sus tubos de escape sin silenciador.

A todo esto, ¿dónde entonces encajan los operativos?

Es llegada la hora en que se corrijan todas las aberraciones ocurridas en el tránsito de Guayaquil y especialmente en el transporte urbano de pasajeros.

Hace falta, desde ayer -no para el próximo año ni después de tres años-, una gigantesca, profunda y sostenida campaña para la toma de conciencia para conductores, usuarios y peatones de la ciudad. Hace falta una prolija y bien estudiada planificación para los sitios de paradero o parada de bus que debió hacérsela ayer, pero bien puede hacérsela desde mañana.  

Tal como se presenta ahora ir señalando esos paraderos en todas las líneas, aunque sean paradas provisionales, porque así los usuarios se acostumbrarán a tomar el servicio de buses solamente en los lugares señalados. Aquí es fundamental la colaboración de los medios de comunicación, radio, prensa y TV para difundir mensajes encaminados a la toma de conciencia de los usuarios, choferes y peatones en general. ¿Lo hacemos desde este mismo año?

Jorge Nazri

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