Sábado, 01 Octubre 2016 00:00 Cartas al director

Respeto ante todo

Cartas al Director

Deseo expresar mi humilde opinión sobre el artículo del jueves 15 de septiembre de 2016, que titula ‘¿Por qué la gente maneja tan mal?’ que escribe el Sr. Antonio Quezada Pavón.

Creo que en la actualidad, donde vivimos, en un país civilizado, para mejorar alguna situación se debe dialogar e investigar cómo se puede mejorar esa situación. Yo no estoy de acuerdo con este señor, porque demuestra en su artículo un irrespeto hacia los demás.

Primero, porque critica a su propio país, al decir que la idiosincrasia de Ecuador es mala.

Segundo, que los que manejamos vehículos pequeños somos unos perfectos idiotas.

Tercero, discrimina a la gente de pocos recursos económicos, por tener un carro viejito que, según él, emana malos olores.

Creo que una persona ecuatoriana, que vive en este país, si solo critica y no da soluciones inteligentes y prácticas, debería irse a vivir en otro.

Sin tener algún cargo en lo referente al tránsito, me atrevo a decir que quienes conducimos vehículos pequeños hemos sido testigos de imprudencias de algunos conductores (particulares, del Estado, sportman, profesionales).

Y una  de tantas causas es la falta del buen ejemplo por parte de las autoridades encargadas de velar y mejorar el tránsito en nuestro país (por ejemplo, miembros de la institución recibiendo coimas, ebrios, maleducados, no respetan las señales de tránsito, no sancionan a todos los que cometen infracciones, etc).

Esto podría cambiar si se hace una mejor selección de personal y se conciencia a todos sus miembros de que su función y hacer cumplir las leyes son fundamentales para el desarrollo del país.

Además, creo que hay ciertas personas que tienen mejores reflejos y capacidad de reacción en el volante que otras, independientemente de su condición social.

Por esa razón, lo lógico sería que aquellas personas con mejor aptitud sean más pacientes con los demás y, a la vez, las otras personas reconozcan su grado de habilidad y respeten; porque nadie sale a la calle a provocar intencionalmente accidentes a sabiendas de que el perjuicio es para todos. (O)

Atentamente

Arturo Guevara

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