Viernes, 02 Diciembre 2016 00:00 Cartas al director

La tiranía del amor

Cartas al Director

La inmensamente extraordinaria relación entre Fidel y el pueblo de Cuba no tiene parangón; la interminable hilera de dolientes diciéndole adiós, un niño entrevistado decía: “Él era mi amigo, no quiero que esté solo”; hace un tiempo, un niño con distrofia muscular decía, en su escuela: ”Por él soy uno más, todo lo que soy, se lo debo a él”; ver a los estudiantes de la universidad de La Habana en vigilia, llorando y despidiendo a su padre, que es la consideración que muchos cubanos le tuvieron: “Él es como un padre”; ver a los niños de las escuelas amontonándose para darle un beso a su amigo. Todos lo llamaban simplemente Fidel, pero cuando venían las grandes manifestaciones y concentraciones, todos se dirigían a él así: “Comandante en jefe, ordene“.

El Gobierno de EE.UU. sabe perfectamente el nivel de apoyo que tiene la revolución, la gran mayoría, gente sensible, generosa, alegre, educada, instruida y brillantemente consciente. Cuánta envidia le causa al imperio tanto amor, tanta dignidad, tanta decisión, tanta consciencia; todo este mensaje representa su mayor enemigo, su mayor peligro, el socialismo. Fidel ha desterrado toda posibilidad de culto a su persona, no tiene estatuas ni calles que lleven su nombre, ni fotos enmarcadas. Y ahora, tampoco un mausoleo, sus restos fueron cremados.

Trabajaba 16 horas diarias; ni los jóvenes brillantes de 30 podían seguirlo. En la ONU dio un discurso de 5 horas.

Cuánto ha hecho el imperio por destruirlo, por asesinarlo, por desprestigiarlo; no pudo, ni podrá. Su legado camina por el mundo: 30.000 médicos y otros tantos de educadores e ingenieros llevando salud y vida. Ayudó a Mandela en el fin del apartheid (el Ejército cubano derrotó al sudafricano en Angola).
Médicos repartiendo la vacuna contra el cáncer de pulmón en todo el mundo.

En Cuba no hay un niño desnutrido, un niño o un anciano abandonado. (OMS y Unicef). No hay delincuencia y los niveles de salud física y psicológica son del primer mundo. La educación es considerada una de las mejores del orbe, niños felices y responsables.

Cuba representa la derrota del consumismo, del egoísmo, del capitalismo; sin duda, es su mayor freno.

Cuba representa el futuro, el hombre solidario, una sociedad de conciencia libre y auténticamente feliz; amante de su patria, de su barrio y su familia. (O)

Atentamente

Ney Mancheno

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