La Ley de Comunicación

- 03 de junio de 2017 - 00:00

La ley es nuestra, es del pueblo ecuatoriano. Para su emisión hubo debates, propaganda negativa y por fin, luego de la guerra radial, escrita y televisiva, se aprobó con referéndum incluido, porque además es un derecho humano que consta en nuestra Constitución.

Escuché a un ciudadano de Esmeraldas pedirle a la asambleísta Buendía que “la Asamblea se olvide de revisarla, que a él no le ayuda en nada esta ley”, y lo dijo en la Radio Pública, único medio radial que cumple con el artículo 17 de la ley. Concuerdo con la asambleísta, la ley es sumamente importante para la sociedad. Hay que revisarla, reformarla sí, derogarla nunca.

¿Ha leído la ley la mayoría de ecuatorianos y ecuatorianas? Estoy segura de que no, no le han dado la importancia que tiene para la vida cotidiana; para la salud mental, emocional, de respeto al otro y otra, a los pueblos negros, originarios, montuvios. Para los consumidores. Desde su aprobación los medios privados han mantenido la cantaleta que es una ‘ley mordaza’, todos al unísono e incansablemente. EL TELÉGRAFO publicó la ley.

Hoy es absolutamente necesario que se hable de ella y de su importancia y que sea una cantaleta también de los medios públicos. Conocerla y aplicar sus enunciados nos dará madurez como lectores, televidentes y oyentes pensantes. Los cambios deberán aprobarse con consulta al país entero. No se equivoque la oposición.

Analucía Sosa