La biblioteca de la Universidad Central de Ecuador, un ejemplo para replicar

- 08 de mayo de 2017 - 00:00

Soy un eterno estudiante, un caminante infatigable y un lector empedernido, así que un día cualquiera, deambulando porlas calles de Quito, se me ocurrió regresar por el alma mater, la gloriosa Universidad Central de Ecuador. Me sorprendieron los cambios físicos, pero también de sus empleados. Pensaba que estaba en la Biblioteca 10 de Helsinki, en Finlandia: juventud por todos lados, lleno total y es que silenciosamente la UCE ha tomado como misión el servicio a la sociedad total y transformar desde sus cimientos la calidad humana.

La biblioteca centralina está a la par del primer mundo con tecnología de punta, sillones ergonómicos donde descansan los estudiantes, auditorios activos para eventos continuos, cine-foros, exposiciones de pintura, paneles, seminarios, lanzamiento de publicaciones, libros actualizados, libros digitales, brota el estudio por todo lado. Es que las bibliotecas contemporáneas ya no son lo que fueron en el siglo pasado, ahora son centros donde va uno a crear, a leer, a conversar, a entrenar el cuerpo y el alma a jugar. Una deuda que tenía el Estado con la educación era esta, de dotarle de lo necesario para que sus usuarios se sientan satisfechos.

Ojalá pueda replicarse este ejemplo y Lenín Moreno pueda multiplicar por doquier lo que se ha hecho con la Universidad Central del Ecuador, ya que la única forma de cambiar una sociedad es darle más y más cultura y enseñar a los servidores públicos a cambiar esa mueca fría y triste por una sonrisa cálida, abierta y sincera. Entonces, aquella frase de Jorge Luis Borges se hará realidad: “Una biblioteca es el paraíso en la Tierra”. (O)

Atentamente

Joselito Flores Muquis