En peligro el sombrero de paja toquilla

- 28 de Junio de 2017 - 00:00

¿Quién no ha oído hablar del sombrero de paja toquilla?

El mundo entero sabe de esta fina prenda de vestir que ha sido usada por personalidades mundiales de la política, la literatura y el espectáculo, como Ernest Hemingway, Winston Churchill, Harry Truman, Humphrey Bogart y aun ahora es usado por gran cantidad de personas, tanto en Ecuador como en el mundo entero. Tiene su humilde origen en las costas de Manabí, los cronistas españoles venidos en la conquista ya escribirían del uso de tocados de fibras vegetales que usaban los nativos para cubrirse del inclemente sol ecuatorial.

Se sabe por estudios actuales que su uso se remonta al Período Formativo (3500 a.C.-500 a.C.) principalmente por las culturas Valdivia y Chorrera, que ocupaban lo que actualmente son las provincias de Guayas y mayormente Manabí. Su confección siempre fue tradicional en Manabí hasta que en 1835 su enseñanza se extendió a Cuenca, provincia de Azuay, por una fuerte crisis económica derivada por factores como sequías, para así paliar la necesidad económica de los habitantes de las zonas rurales del Austro.

En la inauguración del canal de Panamá en 1914 ya era muy usado por los constructores de este. País desde donde se reexportaba a EE.UU. y Europa, de allí su nombre erróneo de ‘Panama Hat’. La Unesco declaró al tejido del sombrero de paja toquilla como Patrimonio Intangible de la Humanidad, el 5 de diciembre de 2012, hecho que evidencia el arte de su elaboración y la trascendencia de su uso.

El confeccionar sombreros de este material es una ocupación netamente campesina, por eso nos trae el análisis y preocupación por el futuro de este producto bandera de nuestro país.

En la parroquia Pile, cantón Montecristi, provincia de Manabí, se produce de manera natural la planta de la paja toquilla (Carludovica palmata) las condiciones de suelos y clima permiten que esta planta se desarrolle dando alta calidad en sus fibras a usar en la elaboración de artesanías y del mismo sombrero. Encontré en este sector a comuneros productores de esta planta, quienes manejan de entre 1 a 5 hectáreas; por los bajos costos pagados por la fibra ya solo quedan 6 personas dedicadas a este cultivo, por ende, cada vez se encuentra menos materia prima a pesar de ser de alta calidad.

El costo de esta fina prenda pagada al tejedor va desde $ 100 en adelante, dependiendo de la calidad de la paja y de la experiencia del tejedor. Se sabe que el mayor precio alcanzado en EE.UU. y UE es de alrededor de $ 25.000 (sombrero extrafino o trafino), es decir que la mayor parte de las ganancias va a manos del exportador del sombrero.

Amalgamando todas las aristas de esta actividad, bajo costo y escasa materia prima, bajos precios pagados al tejedor y la migración de los jóvenes de las zonas rurales a las ciudades, todo hace pensar que el sombrero de paja toquilla está en vías de desaparecer.

Considero se debe articular una alianza estratégica entre instituciones, como Ministerio del Ambiente, Ministerio de Agricultura, Asociación de Tejedores de Paja Toquilla, Ministerio de Comercio Exterior, embajadas de Ecuador en los diferentes países. Alianza que permita aumentar las hectáreas de siembra de la planta, pagar mejor precio al productor de la fibra, que haya suficiente materia prima para aumentar el volumen de confección, y lo más importante, trasladar la ganancia en buen porcentaje al tejedor para así incentivar a las comunidades a seguir esta hermosa tradición.

Es tarea de todo ecuatoriano bregar porque se mantenga esta actividad, es más, todo ecuatoriano hombre o mujer debe usar un sombrero fino de paja toquilla. (O)

Pedro Pablo Jijón Ochoa

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