El diálogo

- 21 de septiembre de 2017 - 00:00

El señor Presidente de la República como una persona experta en comunicación, conoce que el diálogo es la forma oral más perfecta que hay, ya que es una conversación directa entre seres humanos en la que se usa la palabra, para decir cosas agradables y de las otras; entre las agradables está una en la que se promete que no habrá “paquetazos” y entre las desagradables están el irrespeto y burla que hace de la opinión de su antecesor sobre la “mesa servida”, ante su nueva gallada, lo que apena, ya que se observa la poca visión del futuro y el alcance de esa expresión puesto que cualquier ser humano ha visto la nueva infraestructura que tiene el país para su industrialización y su progreso.

Las deudas con las bancas extranjeras se pagan, pero las deudas por no atender al pueblo, en el caso de Manabí al no concretar lo de la Refinería del Pacífico, pasarán a la historia por la miopía Ejecutiva.

También conoce muy bien que “mentir para engañar” es una forma de corrupción y no está poniendo el ejemplo, ya que inducido por los sectores enemigos del anterior gobierno, del que formó parte, dice que se manejaron irresponsablemente los recursos del Estado, lo que es mentir; sostener que Rafael Correa ama el poder, es mentir, ya que a todo el mundo le consta su desprendimiento al introducir una transitoria, para no reelegirse; manifestar que Correa no dialogaba, es mentir, allí están las sabatinas en las que él también las realizó; decir que en el periodo de su antecesor no hubo paz en el país, es mentir; confundir prepotencia con frontalidad es una manera camuflada de mentir, porque lo hizo Correa en sus varios triunfos electorales, fue combatir con valentía a la oligarquía. El señor Presidente debe saber, que una cosa es la conducta y otra, el comportamiento. (O)

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