El personaje

"Tejo para mantener la tradición y por servir a mi familia"

- 16 de Septiembre de 2017 - 00:00

Islandia Chóez Salazar, tejedora de sombreros

Hace 50 años aprendió el arte de tejer con paja mocora y desde entonces a Islandia Chóez Salazar se la identifica en su natal Sabanilla, parroquia del cantón Pedro Carbo (provincia del Guayas), como la tejedora de sombreros para agricultores, citadinos de Guayaquil y de otras partes de la Sierra.

La mujer —que en pocos meses cumplirá 59 años— trabaja entre cuatro paredes de ladrillos donde una escalera de madera, empinada como un árbol, es la unión

con el espacio donde pasa los días una de sus hijas, que tiene discapacidad mental.

La dedicación a trabajo —que afianzó a los 14 años cuando se casó con Nicolás Salazar— le permitió ayudar en la economía de su hogar que se sostenía con los sembríos de maíz y fréjol dentro de las 3 hectáreas que trabajaba su compañero de vida.

Islandia compra regularmente unas 10 libras de materia prima a $ 15 a los manabitas. Esa cantidad le alcanza para hacer dos docenas de sombreros y unas cuantas canastas.

La mujer indicó que su padre, quien tiene 94 años, recorre cantones aledaños hasta llegar a la provincia de Los Ríos donde consigue pagos de hasta $ 20 por cada docena, lo que le deja unos pocos dólares de ganancia para ella, pero que a su vez representa un buen negocio para los revendedores que suelen expender estos productos desde los $ 3 hasta $ 5 por cada unidad.

Estas circunstancias adversas no detienen a Islandia porque sabe la importancia de mantener y promulgar esta tradición de su pueblo que heredó en los años infantiles de su madre y ahora sigue sirviendo a sus familiares. (I)