El vender arroz por libras o kilos es la fórmula de trabajo en Isidro Ayora

- 23 de septiembre de 2017 - 00:00
Los buses cantonales e intercantonales dan una movilidad a la zona que es aprovechada por los comercios que con el paso de los años aumentan.
Foto: Miguel Castro / El Telégrafo

Los propietarios de estos espacios pagan impuestos al Municipio local para laborar en jornadas que van desde las 05:30 hasta las 22:00, en algunos casos.

La falta de trabajo formal no es problema para los habitantes del cantón Isidro Ayora, quienes encontraron la forma de aprovechar la enorme cantidad de buses cantonales e interprovinciales que pasan por la vía provincial de este sitio.

De esto conoce Jeni Espinoza, quien lleva 10 de los 56 años de edad que tiene vendiendo arroz al pie de la carretera que une a Manabí con Guayas.

La mujer, de blanca cabellera  y contextura gruesa, compra arroz a pocos minutos de su lugar de residencia, en el cantón Isidro Ayora. Ella junto con su hijo y nuera se dedican a la reventa de la gramínea.

Los sitios que suele frecuentar Jeni son las piladoras, en las que encuentre un buen producto y a menor precio.

“El quintal se lo compra en $ 38 y lo podemos revender a $ 40, pero también pensamos en las familias de menos miembros; por eso, tenemos sacos de 14 libras a $ 6 y de 24 libras en $ 10”, refiere.

Son los turistas que van a la Sierra o los guayaquileños que pasan por el sitio los que más compran en este local que atiende desde las  05:30 hasta las 22:00. 

“Los negocios aumentaron en la zona”, afirma Jeni, que ante esto debieron pensar en nuevas formas de atraer a la clientela.

“Llevo vendiendo arroz hace casi una década y en esa época nadie se dedicaba a este negocio; pero, ahora, es otra cosa, la competencia ya suma más de una docena de emprendimientos similares pero la diferencia es que tenemos verduras, frutas, agua, caramelos y otros productos”, afirma Jeni, quien agrega que el último pago de impuesto al municipio -por su local- fue de $ 19.

Los puestos no están juntos, pues tienen cierta distancia, dependiendo del lugar de vivienda de los propietarios, como es el caso de Maryuri Morán, quien hasta hace un año y medio dice laboró como jefa de Rentas del cantón Isidro Ayora.  La mujer, de 46 años y madre de dos niñas, manifiesta que su contrato en la Alcaldía no fue renovado. Ante esto, ella decidió invertir su dinero y el resultado fue la venta de arroz.   “Este es un buen negocio si se le dedica tiempo y recursos, pero así mismo es de tener paciencia y hacerse fuerte ante el polvo y las altas temperaturas que se registran en la zona”, comenta.

Maryuri aprovecha el tiempo realizando manualidades de todo tipo. Lo último hecho fue una caja de madera y cartón que armó para guardar el dinero y las monedas que le quedan de las ventas.

El mejor precio del único producto que expende lo consigue en el recinto Pueblo Nuevo o en el cantón Daule y fluctúa entre los $ 35 y $ 37, pero esto dependerá de la calidad del mismo y si hay intermediarios.  “Mis hijas al terminar las clases de las escuelas suelen ayudarme en el negocio y quedarse hasta las 19:00, cuando dejo de trabajar. La única ocasión en el día que cierro el puesto es para almorzar con mis pequeñas”, sostiene.

Otro emprendedor es Denis Huacón, quien viaja desde Lomas de Sargentillo para abrir todos los días su negocio en Isidro Ayora. Él pasa sus días en la casa de sus suegros, quienes ayudan con la tenencia de sus tres hijos.

El hombre, de 26 años, lleva 8 años dedicado a esta actividad y afirma que vender $ 100 diarios le representa una ganancia de $ 25, lo que comparte con su familia. 

“Tengo dos locales con lo que trato de tener mayor presencia en el sitio y así poder ganar más dinero el que también logro con agricultores que buscan el servicio de amarrar los sacos de las cosechas. En esos días mi esposa se hace cargo del negocio”, refiere.

Los ayorenses, crean sus oportunidades de trabajar y así crecer económicamente aprovechando algo común, una carretera. (I)

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