Bucay 'paraíso' en pesca deportiva y canyoning

| 16 de Septiembre de 2017 - 00:00
Los visitantes pueden realizar el descenso en cascada con guías que tienen licencia internacional.
FOTO: Foto: Karly Torres / El Telégrafo

Los turistas hacen recorridos por el cañón del Armadillo a través de 16 cascadas de hasta 60 metros de altura.

Si se trata de conocer rutas de ecoturismo, realizar turismo de aventura o presenciar avistamientos de aves, uno de los sitios ideales es el bosque protector La Esperanza, ubicado en Bucay (Guayas), en la vía al cantón Chillanes (Bolívar).

El sitio es una arboleda secundaria nublada subtropical con remanentes de bosque primario húmedo, de unas 500 hectáreas.

Este lugar es una reserva privada, la cual es aprovechada los fines de semana por emprendedores bucayenses que reciben a turistas que —en su mayoría— son nacionales.

Para Johanna Naranjo, de 31 años, este espacio verde permite a los visitantes conocer el entorno natural y desenvolverse en actividades que —se suele creer— se realizan exclusivamente en otros países.

La mujer menciona que hace poco tiempo decidió emprender en el sector ecoturístico aprovechando los conocimientos de su esposo Pablo Freire, quien hasta hace unos años era infante de Marina. Juntos crearon Canyoning Bucay, empresa que oferta vivencias en la naturaleza.

Uno de los paquetes denominado día completo (full day) incluye, por $ 25 por persona, un recorrido (senderismo) de dos horas por el cañón del Armadillo, donde se practica canyoning (descenso) en una caída de agua de 30 metros de altura.

El llegar a este lugar también es atravesar 12 saltos similares, luego de eso se regresa por el bosque húmedo. Esto se desarrolla en una zona con temperaturas que oscilan entre los 16 y 18 grados, con una altura máxima de 1.600 m s. n. m.

“La seguridad es esencial, por esa razón se cuenta con licencia internacional para realizar deportes extremos (canyoning) así como con cuerdas, arneses, moquetones, cascos y todos los implementos necesarios”, afirma la mujer.

Freire asegura que también han implementado un sistema que le permite al turista experimentar de manera más íntima con la naturaleza durmiendo en carpas, si quieren a la luz de las estrellas o en una estructura de madera, techo de paja y sin paredes.

Esto se hace en Waingunga Camp y su costo es de $ 45 por persona. Este plan, que dura dos días y una noche, tendrá a disposición del visitante carpas, fogata, pesca deportiva de trucha con una caminata más amplia que alcanza 16 caídas libres de agua hasta llegar a la fuente de agua viva, como se denomina a la cascada Waingunga, de 60 m.

La preparación de la trucha puede ir acompañada por arroz con menestra, ensalada, patacones o yuca, todo dependerá del comensal. Cada trucha pescada adicionalmente tendrá un costo de $ 3.

Dependiendo del clima, en este espacio, se podría apreciar el amanecer luego se alcanzarán los miradores naturales Miran y la Laguna de Tiquibuzo (Bolívar).

En el trayecto de regreso se podrá observar la fauna de la zona, por ejemplo gallos de la peña (especie en peligro de extinción), guantas, guatusas, venados, pericos, pavas de monte y armadillos. A los núcleos familiares pequeños se les incluye la transportación desde y hasta Bucay.

En los bajos de la cascada Armadillo, la familia de Darwin Orozco, oriundo de Chillanes, Bolívar, aprovechó un espacio entre sus actividades para visitar el sitio.

“Es importante conocer estos lugares con expertos para así no desaprovechar ni dinero ni tiempo, pero se necesita mayor promoción de las autoridades”, dijo.

Bucay, a solo dos horas de Guayaquil, es un paraíso natural que espera en medio de las provincias de Los Ríos, Cañar, Chimborazo y Bolívar. (I)