Lunes, 28 Noviembre 2016 00:00 Historias electorales

Especial

Gobierno de Palacio: suma de propuestas incumplidas

En un acto público, Alfredo Palacio exhibe la banda presidencial que no recibió cuando fue posesionado.
En un acto público, Alfredo Palacio exhibe la banda presidencial que no recibió cuando fue posesionado. Foto: Archivo / El Telégrafo

Ofreció refundar el país con fuertes reformas políticas, pero no lo hizo. Su mandato terminó sin pena ni gloria.

Redacción Política

Con el compromiso de hacer un gobierno de unidad nacional, retomar la agenda izquierdista, llevar a cabo la reforma para eliminar la injerencia política en la administración de justicia, priorizar la inversión social y combatir la impunidad, Alfredo Palacio asumió el poder el 20 de abril de 2005, en lugar del destituido Lucio Gutiérrez.

En el primer mes de gestión, una de sus prioridades fue lograr el reconocimiento internacional de su gobierno. Integró un gabinete con ciudadanos alejados de la política activa, afines a las ideologías progresistas y de corte liberal.

El 12 de mayo de 2005, los ‘forajidos’ volvieron a las calles, pero esta vez para pedir la salida de los diputados. Su argumento fue que no se cumplió su mandato: “Que se vayan todos”. La marcha congregó a unas 2.000 personas afuera del Congreso.

Inició la implementación del Sistema de Aseguramiento Universal de Salud, que se concretó en Quito, Guayaquil y Cuenca. Evitó inmiscuir al país en el Plan Colombia y continuó con las negociaciones del tratado de libre comercio con EE.UU.

En su intento de llevar a cabo una reforma política, recopiló sugerencias de ciudadanos a través de la línea 1-800, cartas, internet y llamadas a radios comunitarias. Envió un pliego de preguntas al Congreso para buscar autorización para una consulta popular. Se alió con la ID para tener la aprobación por parte del Legislativo. Pidió al TSE convocar a una consulta para la instalación de una Asamblea Constituyente; ordenó al TSE que realizase la convocatoria y envió al Congreso un proyecto de reforma constitucional que permitiera llamar directamente al pueblo a la consulta, pero la Legislatura  jamás dio paso a ninguna de estas peticiones.

También envió una reforma legal para integrar la Corte Suprema de Justicia, denominada la ‘Corte Ideal’, y otra propuesta para cambiar la forma de juzgamiento de los presidentes de la República, bajo el tratamiento de enmiendas constitucionales. Estas propuestas tampoco fueron aceptadas.

Al final de su gestión únicamente logró convocar a una consulta popular sobre temas de inversión social, teniendo como objetivo transformar los proyectos de Aseguramiento Médico Universal, el Plan Decenal de Educación y la reinversión en proyectos sociales de los excedentes petroleros, como políticas públicas que ejerzan cierto legado de su gobierno. La consulta se realizó el mismo día de la segunda vuelta electoral de las elecciones presidenciales de Ecuador de 2006. Ganó el Sí.

La popularidad de Palacio pronto se deterioró y fue muy criticado por haber fallado en aplicar las reformas políticas que prometió. Además, por haber llevado un manejo mediocre del sector público y por los enfrentamientos con el Congreso.

El analista Hernán Reyes considera que a Palacio se le impuso y aceptó por la fuerza la primera magistratura del país. “En el ejercicio presidencial creo que optó por un perfil sumamente bajo y más bien asumió la tarea de un personaje político de transición hacia un nuevo gobierno, sin ninguna aspiración personal”. (I)

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EL HECHO RELEVANTE

El Ministro de Economía que surgió que surgió de las aulas universitarias y en tres meses se lanzó a la arena

Mientras dictaba clases en la Universidad San Francisco de Quito, el 21 de abril de 2005, Rafael Correa recibió una llamada telefónica del recientemente posesionado presidente, Alfredo Palacio. El mandatario invitó al catedrático a formar parte de su gobierno como Ministro de Economía.

Al día siguiente, Correa Delgado, quien había sido asesor sin sueldo de Palacio, mientras era vicepresidente de Lucio Gutiérrez, fue posesionado como secretario de Estado.

Durante su gestión, Correa eliminó el Fondo de Estabilización de los Ingresos Petroleros (Feirep), al que consideraba un mecanismo que favorecía los intereses de los tenedores de bonos de la deuda pública; lo sustituyó por la Cuenta de Reactivación Productiva y Social (Cereps), que distribuía dichos recursos entre diferentes rubros (pero que revertía al presupuesto al final de cada año). También se creó un fondo petrolero denominado Feiseh, para priorizar las inversiones en electrificación e inversión en la explotación hidrocarburífera.

Entre sus proyectos estuvieron la colocación de un máximo de $ 300 millones en bonos a Venezuela; disminuir la dependencia de los organismos multilaterales (FMl, Banco Mundial y otros); y aumentar la inversión social desde el Estado.

En sus 3 meses como ministro adquirió popularidad y apoyo de diversos sectores sociales, los cuales apoyaron su manejo de la economía, siguiendo una línea opuesta a las tesis neoliberales. Eso le llevó a discrepar con el presidente Palacio, por la gestión económica. El resultado político de esa crisis se vio poco tiempo después: Rafael Correa renunció al ministerio el 4 de agosto de 2015.

“Temo que el verdadero problema son las fuertes presiones que existen para impedir cualquier relación con un país hermano como Venezuela, y, como corolario de aquello, la desconfianza en mi labor como ministro de Economía”, anotó Correa Delgado en su carta de renuncia.

Luego de la salida de Correa de esa cartera de Estado -quien dos años más tarde se convertiría en Presidente de la República- Alfredo Palacio tuvo 5 ministros que manejaron la cartera de Economía hasta el final de su mandato. Entre ellos se destacó Diego Borja, funcionario que impulsó la reforma a la Ley de Hidrocarburos, para permitir que el Estado ecuatoriano recibiera al menos el 50% de la renta petrolera generada en Ecuador. (I)

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