Lunes, 14 Noviembre 2016 00:00 Historias electorales

Especial

El 'Loco que ama' sedujo a las masas populares

EL TELÉGRAFO, 1996. Durante la campaña presidencial Los Iracundos fueron actores infaltables en las tarimas.
EL TELÉGRAFO, 1996. Durante la campaña presidencial Los Iracundos fueron actores infaltables en las tarimas. Foto: Archivo / El Telégrafo

Las tarimas fueron su mejor arma para la campaña electoral. Su estrategia: descalificar a sus oponentes.

Redacción Política

Abdalá Bucaram se mantuvo en contacto con la gente desde que empezó su carrera política en 1978. Durante su campaña para 1996 realizó más de 244 mítines. Se convirtió en el candidato que más presentaciones masivas tuvo.

La tarima era solo un complemento para ratificar la imagen de que él era un ciudadano más, igual a quienes habitaban en las zonas marginales del país en aquella época.

Analistas y expertos lo catalogan como populista, pero él aseguraba que se trataba de demostraciones de amor del pueblo. La principal estrategia que le permitió llegar a los sectores populares y que su bastión sean el suburbio de Guayaquil y los Guasmos fue la exaltación a los pobres. Tanto así que el eslogan que identificaba al Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) era ‘La Fuerza de los Pobres’.

En el libro Un solo toque: Populismo y cultura política en el Ecuador, Carlos De la Torre hace un recuento de cómo se veía a Abdalá en la época, evidenciando el ataque de la prensa de ese entonces.

Bucaram, en varias ocasiones, criticó que en las encuestas publicadas en los medios siempre estuviera en los últimos lugares.

Con un lenguaje directo, punzante y con palabras coloquiales de la jerga popular, dominaba las tarimas. Sus presentaciones eran un show. Para el analista Marcelo Medrano, era el cierre de una estrategia, al contrario de lo que se pudiera pensar, no se trataba de un acto improvisado, sino que se construyó la imagen de Bucaram de esa forma.

Además, era lo opuesto a la oligarquía tradicional guayaquileña. Durante la campaña inició una pugna entre dos sectores económicos de Guayaquil, unos aglutinados alrededor del socialcristianismo, otros que apoyaban a Bucaram. Medrano explicó que el roldosista se apropió de la causa popular, era lo opuesto a la política neoliberal que se vivía en la época, donde los empresarios ganaban más.

“Él (Bucaram) comía con la gente, lo mismo que ellos, así que era uno más, defendía sus derechos; además, él había sufrido el acoso socialcristiano, eso le favorecía. De hecho, con esa postura ganó el voto de las grandes masas populares. En su campaña no abordó mucho los temas económicos, prefirió profundizar los aspectos políticos. (I)

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El hecho relevante

El legado de su cuñado Jamie Roldós Aguilera fue la plataforma política del líder del PRE

En 1978 se marcó el inicio de Abdalá Bucaram en la vida política, cuando apoyó la precandidatura a la Presidencia de la República de su tío, Assad Bucaram. Posteriormente respaldó la postulación al mismo cargo de su cuñado, Jaime Roldós Aguilera.

La primera incursión de Bucaram en el servicio público fue en 1979, cuando a sus 28 años fue nombrado intendente de Policía del Guayas.

En el ejercicio de sus funciones, cerró discotecas y se recuerdan anécdotas de que le bajaba el hilván de las faldas a las chicas que usaban prendas muy cortas. Luego de la muerte de su cuñado creó un partido propio, a partir del legado de Roldós, quien   también buscó desvincularse de la organización política que lo llevó a la Presidencia, Concentración de Fuerzas Populares (CFP).

Las aspiraciones de Bucaram Ortiz se concretaron el 5 de febrero de 1982, cuando nació el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), listas 10, cuyo eslogan era ‘La Fuerza de los Pobres’.

Con el apoyo en Guayaquil y el antecedente de la Intendencia, el líder roldosista se postuló para la Alcaldía de la ciudad. Ganó el 29 de enero de 1984.

Ese mismo año fue detenido por orden del presidente León Febres-Cordero, por unas declaraciones que hizo en contra de las Fuerzas Armadas, al afirmar que solo servían para gastar plata y desfilar en fiestas cívicas. Luego de esta acción, Bucaram huyó a Panamá, ese fue el primer asilo que recibió del país centroamericano. En Panamá fue detenido por posesión de cocaína, hecho que nunca fue comprobado.

Su primera candidatura a la Presidencia de la República fue en 1988, se enfrentó a Rodrigo Borja, llegó a segunda vuelta, pero no le alcanzaron los votos para ganar. Sus juicios fueron reactivados y tuvo que refugiarse otra vez en Panamá; en el Congreso, por segunda vez, los legisladores roldosistas esperaban conseguir la amnistía, lo que derivó en un sonado escándalo que dejó diputados golpeados por los disturbios. Los afectados fueron Jamil Mahuad y Vladimiro Álvarez (DP), este episodio es recordado como uno de los hechos más bochornosos del Congreso Nacional.

En 1990 fue sobreseído en las cortes y en 1992 volvió a postularse para la Presidencia de la República. En esa ocasión Bucaram quedó en tercer lugar, ganó Sixto Durán-Ballén y Jaime Nebot quedó en segundo puesto. (I)

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Domingo, 13 Noviembre 2016 17:07

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