Jueves, 29 Septiembre 2016 00:00 Crónica a pie

Crónica a pie

A 'peluquearse' con los expertos de la gillette

A 'peluquearse' con los expertos de la gillette
Foto: John Guevara / El Telégrafo
Verónica Naranjo Hidalgo. Periodista

La música suena ligera, apenas perceptible. Por sobre esta se impone la imagen que transmite la televisión de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia. Es lunes en la tarde y el hecho concentra la atención de tres de los cinco estilistas que trabajan en la peluquería ‘Los Prietos’, en el norte de Quito. Ellos son nativos de ese país y solo el ingreso de un cliente distrae su atención de las imágenes.

El negocio se caracteriza por ser uno de los pocos en los que se hacen diseños en la cabeza, sean figuras, nombres o marcas. “El límite lo pone la imaginación”, comenta Geovanny Meza, de 25 años, quien hace dos labora en el local del Comité del Pueblo.

Él recuerda que hace más de tres años llegó a Ecuador desde Tumaco tan solo con el título de bachiller y sin ninguna labor conocida. Estuvo en Santo Domingo de los Tsáchilas y ahí aprendió durante semanas las técnicas del ‘peluqueo’; sobre todo el manejo de la gillette que, cuenta, tiene hasta que doblarse con estilo para poder hacer el sombreado en la cabeza y lograr que el dibujo resalte.

“Hay diseños en los que se debe curvar excesivamente la gillette una y otra vez, para que queden perfectos; y eso hay que hacerlo con mucho cuidado para no dañar al cliente, ni a uno”, dice.

Aprender a dominar el implemento implicó mucha práctica. Tuvo que ir diariamente a colegios en la provincia Tsáchila para ‘peluquear’ a los muchachos, siempre con el permiso de las autoridades.

“Cada mañana durante casi cinco horas íbamos con algunos amigos a buscar clientes. Uno se esmeraba en el pedido de los chicos para lograr su sonrisa de aceptación y con el trabajo terminado y satisfechos corrían la voz entre sus compañeros o vecinos y cada vez era más fácil conseguir nuevas cabezas”.

Con la técnica aprendida, el uso de la máquina fue ‘pan comido’, así como la elaboración de los tribales -mezcla de rayas, estrellas o círculos- que por lo general son ideas propias de los peluqueros; aunque también los clientes llegan con sus diseños en los celulares.

“Cuando me piden algo que no he hecho antes me demoro porque tengo que fijarme en el dibujo de forma reiterada, mientras sigo con la ejecución del corte. Por suerte ya puedo combinar las dos cosas a la vez sin que se dañe el trabajo que realizo”, reitera Meza, quien con una sonrisa indica que en sus primeros ensayos tuvo que recurrir a la familia para practicar.

“Es más fácil para un familiar acceder y aceptar algo que salga mal, que ir directo con una persona extraña”. ‘Geova’, como le dicen sus compañeros, no se considera un experto en el ‘peluqueo’, mas dice tener la habilidad de componer algo que no vaya bien en el diseño. “A veces el cliente no se percata de esos pequeños errores, pero uno que sabe más sí lo ve y enseguida lo enmienda, porque otro peluquero le puede hacer caer en cuenta y no regresaría más”. Meza, quien es afrodescendiente, confiesa que trabajar en el cabello de este tipo de personas es más complicado que hacerlo en una cabellera lacia. Él nunca ha trabajado en su propio pelo.

“Los negros por lo general tenemos una especie de remolino en distintas partes de la cabeza que hace que los movimientos al cortar sean más complicados. En lugar de hacerlo de arriba hacia abajo, se procede al revés y de forma reiterada para lograr el acabado que se necesita. Este tipo de cabellos requiere de más trabajo”.

Por eso prefiere trabajar en cabellera de mestizos; aunque los mejores clientes han sido los afroecuatorianos, sobre todo los jugadores de fútbol. Aunque no los identifica por nombres, sabe que son de Liga de Quito y del elenco “chulla”.

El diseño que más trabajo le costó hasta hoy es el de una pantera, que en un inicio no aceptó realizarlo porque creyó que el dibujo era muy complicado; pero luego de estudiarlo se decidió a hacerlo. “En el papel parece muy fácil de conseguir, pero ya en la práctica es otra cosa. Fue un reto que me hizo valorar lo que sé y entender que no hay límites en la creación”. Su trabajo y el de sus compañeros le dan ritmo al local que nunca cierra sus puertas y al que tampoco le faltan clientes. A diario las puertas se abren de lunes a viernes 11 horas (09:30 a 20:30) y los fines de semanas nueve (10:00 a 19:00).

Al son del ritmo de la salsa y luciendo coloridos uniformes, los expertos de la gillette prestan sus servicios al cliente más exigente, del que no es parte la mujer, porque aquí muy poco se maneja la tijera. “Tenemos básicamente la máquina de cortar con cuchillas desde la una hasta la tres que son las más pedidas por los clientes para conseguir el corte que requieren, pero siempre bien especificado para evitar problemas.

El costo de un diseño varía entre $ 7 y $ 10. (I)

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Miércoles, 05 Octubre 2016 12:43

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