Martes, 18 Octubre 2016 22:12 Enclave politica

Ana Sugranyes: “El problema es la injusticia en que crecen las urbes”

La arquitecta chilena Ana Sugranyes dialogó con el periodista Orlando Pérez, director de EL TELÉGRAFO.
La arquitecta chilena Ana Sugranyes dialogó con el periodista Orlando Pérez, director de EL TELÉGRAFO. Foto: Álvaro Pérez / EL TELÉGRAFO
Redacción Política

El crecimiento de las ciudades es una tendencia de la era actual en la historia del planeta. Por ello es importante pensar en alternativas para que el tema de dicho crecimiento responda a las demandas y capacidades de las mayorías, y no solo de las élites y de los intereses del capital y del negocio inmobiliario.

Así lo indicó la arquitecta y catedrática Ana Sugranyes la noche del martes en diálogo con el periodista Orlando Pérez para el programa En Clave Política, producido por diario EL TELÉGRAFO y Telesur. La experta es ciudadana chilena-catalana y se desempeñó como Secretaria General de Hábitat International Coalition (HIC). Además es experta en temas habitacionales urbanos, por más de 35 años de investigación y de asesorías a movimientos y organizaciones sociales. Ella se encuentra en Ecuador para participar en el encuentro alternativo Hábitat III, que se realiza de forma paralela a la Conferencia Hábitat III, en Quito.

Según Sugranyes, es evidente que el porcentaje de gente que vive en las ciudades en América Latina es de los más elevados en comparación con el resto del mundo. “Pero no creo que el crecimiento de la ciudad sea un problema. El problema es la injusticia en que crecen las urbes”, indicó.

La catedrática propuso ir más allá de las palabras bonitas, como “prosperidad urbana sostenible e incluyente”. Para ella, estas son solo palabras, “pero lo que tenemos que hacer desde la sociedad civil, en alianza con los gobiernos locales, son propuestas que realmente ayuden a hacer ciudades más justas… deben haber espacios de negociación, de intermediación, para encontrar soluciones a las demandas (de acceso al agua y a la vivienda)”.

Sugranyes especificó que ya existe un documento final con las propuestas del Hábitat III, el cual se ha venido trabajando desde meses atrás. “La ciudad tiene que estar mirada desde distintas formas y distintos lugares, pero el mayor problema con el documento de Hábitat III es que tiene una mirada hacia el futuro, llena de ilusiones y propuestas, pero no mira hacia atrás”.

En este sentido, reconoció que desde el Hábitat II, realizado en Estambul en 1996, hasta el actual, ha faltado una evaluación de cómo se han desarrollado las propuestas hechas en aquel entonces. “Los estados no han hecho este ejercicio. Cada país ha formulado su informe nacional, después hubo debates de especialistas y autoridades, pero en este proceso no se monitorean los compromisos que se definieron”.

Uno de los mayores temas en Estambul fue el del derecho a la vivienda, lo cual no se concretó. “Haces un documento pero no haces los compromisos y los indicadores necesarios para monitorear lo que pasa. Ahora se llega a un Hábitat III con una nueva propuesta, pero no hay evaluación de los compromisos anteriores. De lo que sí estamos convencidos es que cualquier avance en términos de políticas urbanas y públicas en general, es un proceso muy lento que viene desde la sociedad civil, desde las organizaciones, desde sus capacidades de propuesta, y de cómo se van negociando poco a poco desde cada ciudad hasta cada país, hasta las Naciones Unidas”.

Sobre el proyecto de impuesto a la plusvalía, enviado por el Ejecutivo a la Asamblea Nacional, la catedrática chilena dijo que “ahí entramos de lleno con la propuesta principal, que es este derecho a la ciudad, es como una bandera política que busca el derecho a la transformación”. Según ella, hay que encontrar los caminos para transformar las ciudades y la sociedad y la cotidianidad en los territorios.

“¿Por qué esta transformación?”, se preguntó. “Para que la ciudad redistribuya sus ganancias. La ciudad, por ser una transformación de poder político, económico, social, genera riqueza. Y lo que tenemos que buscar, una utopía pero necesaria, es redistribuir esta ganancia”.

Finalmente, Sugranyes comentó cuál es su sueño, el que mantiene hace 40 años: “que sí se puede hacer ciudades justas desde la gente, desde sus capacidades y no solo desde los escritorios de los gobiernos”. (I)

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