Análisis

´El retorno de los 'hombres duros' (de la banca)

- 09 de Febrero de 2017 - 00:00

Roberto y William Isaías nunca se alejaron del Ecuador. Y aunque sus negocios en EE.UU. son prósperos añoran regresar a su país de origen. Incluso, por encima de las disputas con otros grupos económicos, en su perspectiva está retomar el poder, a costa además de aliarse a banqueros como Guillermo Lasso, con quien nunca habrían tenido buenas relaciones.

Su fortuna, riqueza y emporios no han estado desligados de sus incursiones en la política. A diferencia de otras familias con mucho dinero, que han trabajado en calidad de empresarios y nada más que empresarios, buena parte de los negocios (principalmente los bancarios) de la familia Isaías han sido producto de sus buenos ‘conectes’ con los gobiernos de la llamada partidocracia.

Su presencia más abierta fue con Abdalá Bucaram y ya sabemos qué pasó en ese gobierno. Muchos ecuatorianos fueron víctimas de lo que vino después a causa de la disputa con quienes se hicieron del poder tras la huida del país del líder del extinto PRE. La crisis financiera de 1999 no se entiende sin la activa e intensa participación de los Isaías, por los beneficios recibidos, por los préstamos otorgados por el Banco Central y otras facilidades más para que sus negocios no quebraran.

¿Por qué ahora vuelven a escena? ¿Qué hace ‘Capaya’ en el mismo hotel y habitación donde entrevistaron al abogado Jorge Zavala Egas y a Roberto Isaías? ¿Cómo se entiende la imposición de una candidatura de uno de los aliados (¿empleado?) en calidad de vicepresidenciable? ¿Por qué periodistas, ONG, políticos, empresarios y dueños de medios de comunicación mantienen estrechas relaciones, trabajos bien remunerados y operaciones políticas bien coordinadas desde Miami?

Así como esas películas donde los ‘hombres duros’ se reencuentran para dar el golpe de su vida, gracias a la experiencia y sus habilidades de siempre, ahora parece que los ‘hombres duros de la banca’ se juntan con el objetivo de controlar de nuevo las instituciones del Estado en favor de todos sus negocios. No ha sido suficiente con lo obtenido en estabilidad y en democracia. Al contrario, la democracia les estorba y no rinde los resultados para sus ambiciones.

Si los hermanos Isaías, Lasso y Fidel Egas coinciden en sus críticas al actual gobierno (con el apoyo de periodistas, como los que fueron a ‘entrevistar’ a ‘Capaya’ en Miami) no es casualidad. Lo de ahora es recuperar el Estado para sus gerentes, luego arreglarán el reparto. Rafael Correa ha sido su mayor obstáculo y la Revolución Ciudadana el más temido proceso en contra de los poderes fácticos.

Si en su momento no pudieron controlar del todo a Abdalá Bucaram, Fabián Alarcón, Jamil Mahuad, Gustavo Noboa o Lucio Gutiérrez, por los motivos que fueran, ahora deben contar con uno de los suyos. Solo ahí se entiende las palabras de Lasso: “Me cansé de los políticos”. En otras palabras: “Como no hicieron lo que les pedí, ahora yo mismo lo hago”. Y para eso cuenta con el apoyo de los hermanos Isaías y de Egas (eso significa también sus medios de comunicación, ONG y partidos políticos). Como los presidentes a los que consideraron sus empleados no cumplieron con eficiencia, pues ahora será él mismo quien ordene el Estado como una de sus empresas.

Lo que ocurra el 19 de febrero también hay que pensarlo en esta dimensión y no solo como un acto electoral. Si los Isaías, los Lasso o los Egas recuperan el poder político sabemos muy bien cuál es el destino de las políticas públicas, el rol del Banco Central, SRI  toda la institucionalidad que según Lasso y Cynthia Viteri quieren botar al tacho de la basura. (O)