Martes, 01 Noviembre 2016 00:00 Séptimo día

Una libreta guarda la historia de un defensor público

El abogado Franklin Cevallos Ortiz, asesor jurídico de la Presidencia de la Corte Provincial de Justicia de Guayas, recuerda con satisfacción sus 25 años en la función judicial y sus 20 años en la defensoría pública.
El abogado Franklin Cevallos Ortiz, asesor jurídico de la Presidencia de la Corte Provincial de Justicia de Guayas, recuerda con satisfacción sus 25 años en la función judicial y sus 20 años en la defensoría pública. Foto: William Orellana / El Telégrafo

Dos décadas y media marcaron la vida de Franklin Cevallos en el Palacio de Justicia, testigo de su deterioro y transformación.

Mónica Iturralde

Una raída libreta de afiliación del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) es abierta para confirmar su año de ingreso en la Función Judicial. El 5 de noviembre de 1980 empieza a laborar como secretario del Juzgado Segundo de Inquilinato, durante la presidencia del doctor Guillermo Peña Roldós. Su paga era de 6 mil sucres, moneda ecuatoriana que dejó de circular el 9 de septiembre del 2000 y que fue suplantada por el dólar.

No terminó el año en esas funciones y el abogado Franklin Cevallos Ortiz renunció para dedicarse al ejercicio de la profesión en una empresa privada. La experiencia y la litigación fueron su fuerte y la prioridad en su carrera. Pero, dejó espacio para el romance que lo llevó a casarse con Gina Arteaga Giler, con quien procreó 2 hijos. Años después rompió su enlace legalmente.

Cevallos vuelve su mirada a su libreta de registro laboral del IESS que señala su nuevo ingreso en la Función Judicial, después de 11 años. El 4 de octubre de 1991 inicia su trajinar jurídico como defensor público, actividad en la que desarrolla su pasión por la litigación penal.

Decepciones y satisfacciones

En ese año, la Defensoría Pública funcionaba en el segundo piso del Palacio de Justicia. Pero con la renovación del edificio desaparece y ahora ocupa el espacio el auditorio de la entidad.

Cevallos recuerda que en esa época eran 4 defensores públicos, después se les unió otro profesional. Su ayuda estaba en los 3 auxiliares, uno de ellos pasa a ser juez de sala, por lo que eran 7 quienes atendían las consultas de las personas de escasos recursos económicos que acudían por ayuda para sus familiares en problemas de tipo penal, laboral y de la niñez. “En esos avatares del cargo tuve satisfacciones, pero también decepciones”.

El jurista se refería a las dificultades que enfrentaban los defensores, pues diariamente atendían de 10 a 15 personas, así como llegaba un promedio de 25 casos, y mensualmente registraban mil casos. Esto sin contar las audiencias en los juzgados y tribunales, a las que eran convocados a través de la casilla judicial 3110, y los turnos en la Policía Judicial, donde receptaban las declaraciones. “Todo el día pasabamos corriendo” por los pasillos de la Corte de Guayaquil, que carecía de un buen ascensor y de escaleras en condiciones adecuadas, pues sus escalones lucían carcomidos.

Entre sus satisfacciones cuenta el haber ganado un juicio a favor de la niñez o defender a un procesado en un juicio penal. Así vino a su mente el día en que la presidenta del Tercer Tribunal Penal, Yolanda Sánchez Bravo, lo designó como defensor de un joven de nacionalidad argentina, de aproximadamente 23 años, que estaba procesado por droga. El hombre tenía defensor particular pero no asistía a las audiencias.

Por 2 ocasiones el procesado impide que se desarrolle la audiencia de juzgamiento, en la primera se golpea la cabeza contra la mesa y en la segunda con una Gillette se corta las venas. En la tercera se lo condenó. Según Cevallos, el privado de la libertad confesó que esa era la estrategia de su abogado para lograr la caducidad de la prisión preventiva y así recuperar la libertad.

En la década del 2000, los procesados recurrían a argucias para que, en un año, caduque la prisión preventiva que equivaldría a salir de la cárcel.

También Cevallos actuó como defensor en muchas causas, no precisa el número, pero recuerda los expedientes Fabara, Chauvín y Burdet, en este último fue condenada una pareja por violación a 50 niños en Puerto Ayora, Galápagos. “Era imposible investigar tantos casos y solo contaban con las pruebas que entregaban los familiares de los presos”.

Su tarea en este campo concluye en 2011, cuando se crea la Defensoría Pública Nacional, y es derivado a la asesoría jurídica de la presidencia de la Corte Provincial de Justicia de Guayas, de la cual reconoce la transformación que tiene en todos los aspectos. Guarda su libreta y también sus recuerdos. (I)

Datos

El 4 de octubre de 1991 inicia su ciclo como defensor público en la Corte de Justicia de Guayaquil.

Los 7 defensores no se abastecían para atender a todas las personas, pero procuraban sobrellevar los casos penales, laborales y de la niñez.

Depuración de causas: en 2012 se cerró el archivo de causas que se inundaba y la Judicatura comenzó una etadistica de los casos.

Franklin Cevallos formó un segundo hogar con la fiscal Miriam Moncayo. Tiene 4 hijos.

ENLACE CORTO

Publicidad

Promo-galeria