Domingo, 27 Agosto 2017 00:00 Séptimo día

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Sarva Sakti levantó una pequeña India en la urbe porteña

Silvia Palacios viaja una vez al año al país asiático, específicamente a Delhi, donde encuentra todo tipo de prendas de vestir, que se caracterizan por el bordado con chaquiras.
Silvia Palacios viaja una vez al año al país asiático, específicamente a Delhi, donde encuentra todo tipo de prendas de vestir, que se caracterizan por el bordado con chaquiras. Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

Vivió 7 años en un templo realizando actividades monásticas y sirviendo a Dios.

Silvia Murillo

Hace más de 3 décadas, Silvia Palacios García, hoy de 52 años, le dio un giro a su vida al aceptar las enseñanzas de un maestro espiritual e iniciarse en el vaishnavismo, cultura espiritual que se practica en la India, y que forma parte del hinduismo.

Su nueva visión sobre lo espiritual y religioso la llevó también a bautizarse y adquirir un nuevo nombre: Sarva Sakti, que en sánscrito significa: sirvienta de todas las energías de Dios.

Fue a los 19 años que ella despertó a un nuevo mundo cuando su novio le regaló el libro Viaje fácil a otros planetas, escrito por A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada.

“Habla de cómo hay vida en otros planetas y de los diferentes cuerpos y formas de existencia. Que todos los cuerpos y la materia son algo temporal y que la esencia de todo es el ser espiritual. Nunca había escuchado un concepto tan claro de la materia y el espíritu...”.

Sarva reconoce que aprendió acerca de la reencarnación, del vegetarianismo, del karma y también a aceptar el yoga.

A los 20 años tuvo la oportunidad de viajar a la India, a Mayapur, un pueblo pequeño localizado a 4 horas de Calcuta, donde se radicó por 6 meses. Allí practicó una vida monástica dentro de un templo.

Posteriormente cambió su horizonte geográfico y escogió Estados Unidos para vivir, pero también dentro de un templo, donde permaneció 7 años.

Sus actividades monásticas continuaron y eso implicaba levantarse a las 04:00 a rezar; asistir a las 07:00 a clases de filosofía. Posteriormente tomaba su desayuno y el resto del día lo dedicaba a actividades de servicio sin percibir sueldo.

“Nosotros no teníamos nada personal, sino que era nuestra entrega y servicio. Limpiábamos el templo o cocinábamos; salíamos a distribuir literatura o vender diferentes cosas para ayudar a mantener el templo”.

Los adornos para la casa, accesorios y joyería, tienen piedras caracterizadas por sus energías -como la turquesa, amatista, piedra luna, cuarzo- y semillas sagradas. Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

Su retorno a Ecuador

Durante el tiempo que vivió en el santuario, Sarva se casó con su novio. Luego de dejar este lugar, siguió viviendo en EE.UU., y abrió una tienda donde vendía artículos de la India, país que no dejaron de visitar.

Sin embargo, ella siempre  acuñó la idea de retornar a su país de origen y radicarse definitivamente. Ella tomó la decisión de vivir nuevamente en Ecuador, a raíz de su divorcio.

Bhakti, el local que abrió una vez que llegó a Guayaquil, hace 5 años, estuvo ubicado en la av. Las Lomas y la Sexta (Urdesa). Luego se trasladó a Costanera y Las Monjas, donde permanece.

“Mucha gente vio nuestro letrero, nos conoció cuando solo era una tienda de artesanías y ropa de la India. Después me di cuenta de que quería dar más; y lo sabía porque cuando llegaban a comprarme, por ejemplo, un vestido, se quedaban conversando 3 horas sobre su vida espiritual y consejería”.

Ingresar a Bhakti (sentimiento de devoción) no es como hacerlo a una casa o local de venta común. Hay espacios vacíos y, según se avanza, a medio camino, está un lugar exclusivo para practicar bhakti yoga y hacer meditación.

“El bhakti yoga nos enseña que no tenemos que renunciar a nada en la vida, simplemente hay que ocuparlo todo en un servicio amoroso para Dios. Si tenemos un trabajo podemos usarlo para servirlo a Él, glorificarlo; trabajar para él”.

Destaca que ese servicio tiene ciertos parámetros de pureza y de bondad, que es lo que se aprende en el proceso.

Noches holísticas

En Bahkti hay ropa confeccionada en la India, joyería, accesorios, zapatos, bolsos; una línea de adornos para la casa, como caminos de mesa, tapices, almohadones, manteles, cuencos tibetanos, malas (una especie de rosario). “Las piedras (utilizadas en la joyería) tienen influencia en el ser humano y poseen una energía muy buena que si la sabes usar apropiadamente da mucho bienestar”.

En esta tienda también hay un sitio destinado para las cenas donde se ofrece una variada gastronomía, desde la india hasta la mediterránea, ecuatoriana, italiana y otras, a $ 5.

Las noches holísticas, que se efectúan una vez al mes, ofrecen limpieza y armonización de los chakras, acupuntura, reflexología y otras terapias. Los talleres son otro aporte al público. (I)

La casa Bhakti fue adecuada para tener un área en donde vender artículos de la India; además, para cenas, talleres, la práctica del yoga, meditación y noches holísticas. Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

DATOS

En la India, el hinduismo permite o da la licencia para adorar a los semidioses y pedir beneficios materiales.

Mientras que el vaishnavismo  dice que los semidioses están ahí, que son como agentes que tienen el poder dado por Dios para gobernar ciertos aspectos de la vida o del mundo. Pero que realmente no hay necesidad de estar con todos ellos, porque se puede ir directamente a Dios, que es la fuente original de todos y tratar con él. (I)

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