Domingo, 13 Noviembre 2016 00:00 Séptimo día

Sociedad

"Por cada 100 t de dióxido de carbono que echamos al aire, 40 entran al mar"

 El experto en cambio climático trabajó en el Inocar y en la Espol, desde 1973 hasta 1975. Luego se trasladó a Lima, donde también permaneció 2 años.
El experto en cambio climático trabajó en el Inocar y en la Espol, desde 1973 hasta 1975. Luego se trasladó a Lima, donde también permaneció 2 años. Foto: Karly Torres / El Telégrafo

David B. Enfield, un científico estadounidense que por décadas se ha dedicado a la investigación del clima, está en Guayaquil trabajando con expertos de la Espol.

Redacción Séptimo Día

El científico estadounidense David B. Enfield lleva décadas dedicado a la investigación del clima, lo que lo impulsó a realizar 60 publicaciones referentes al tema. En 2008 fue premiado por el trabajo realizado en la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).

Enfield, quien tiene un doctorado en Oceanografía Física, de la Universidad Estatal de Oregón, se reunió hace dos semanas con docentes de la Facultad de Ingeniería Marítima, Ciencias Biológicas, Oceánicas y Recursos Naturales (FIMCBOR) de la Escuela Superior Politécnica del Litoral, para mesas de trabajo.

Para ellos dictó la conferencia ‘Elementos de juicio para guiar adaptaciones al futuro ascenso del nivel del mar’.

El especialista en cambio climático del Rosenstiel School of Marine and Atmospheric Science, de la Universidad de Miami, precisa que el aumento de agua en el mar es de 3,5 milímetros por año. Cita como ejemplo que en 2011, por el fenómeno de La Niña, bajó el nivel del mar temporalmente, pero luego recobró el ascenso.

Sobre el acelerado proceso de deshielo en el Ártico, Enfield explica que “es la quema de combustibles fósiles la que nos está echando dióxido de carbono y otros gases invernaderos a la atmósfera y una vez que este está allí es muy difícil volver a meterlo bajo tierra como el petróleo; es imposible, está en la atmósfera y ha aumentado casi el doble en 2 siglos, desde la Revolución Industrial”.

Afirma que el calentamiento global es 2 o 3 veces mayor en los polos y a consecuencia de este, la turba (materia orgánica muerta) se está deshelando. “Una vez descongelada echa metano al aire, que es un gas invernadero muy fuerte”.

Este proceso afecta a las zonas costeras con el ascenso de agua en el océano, la que se calienta al igual que el aire. “Nueve décimas de calor son causadas por los gases que entran al mar como el dióxido de carbono. Por cada 100 t (toneladas) que echamos al aire, 40 t van al mar y forman el ácido carbónico”.

Cuando ocurre esto —detalla— baja el pH del agua y a todos los organismos que forman conchas como el mejillón, el coral y otras especies se les dificulta formar sus caparazones. “Es un problema serio para los arrecifes porque muchas especies dependen de estos y si los perdemos, estamos perdiendo un recurso natural muy importante, y se va a afectar a la pesquería; de hecho ya está afectándola”.

Otro de los temas abordados fue la anomalía en la altura de las mareas, un tema en el que trabaja con las autoridades de Miami Beach, en Florida, donde se ha determinado que cerca del año 2050 se podría experimentar inundaciones cada 2 semanas durante las mareas de sicigias (vivas), un fenómeno que a finales de este siglo podría repetirse durante la pleamar más alta de cada día. (I)

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