Miércoles, 21 Septiembre 2016 00:00 Séptimo día

Manuel Monroy Chazarreta / músico y diplomático

"Mi madre mantuvo el hogar con sus clases de música"

"Mi madre mantuvo el hogar con sus clases de música"
Foto: Álvaro Pérez/El Telégrafo

Este artista y diplomático boliviano se desempeñó como Ministro Consejero de la Embajada de Bolivia en Ecuador. A este último país le dedicó un disco titulado Tierra Querida. Fue alumno del renombrado charanguista Ernesto Cavour.

Redacción Sociedad

Empezó a tocar la guitarra cuando tenía solo 7 años. Pese a su corta edad, el boliviano Manuel Monroy Chazarreta inició su carrera artística como guitarrista del conjunto Guitarras, dirigido por su madre.

La música, una de sus mayores pasiones, lo acompaña a donde va, porque Manuel, quien se desempeña como Ministro Consejero de la Embajada de Bolivia en Ecuador, ha visitado varios países, y nunca ha renunciado a la música. Fue calificado como uno de los artistas más destacados de Latinoamérica y ha realizado una serie de giras en su país y alrededor del mundo.

¿Por qué lo llaman ‘Papirri’?

Bueno, esto provino de mi maestro Ernesto Cavour, un charanguista muy famoso, uno de los más grandes charanguistas de Bolivia. Yo fui su guitarrista en una época y me dijo: “a partir de ahora eres el ‘Papirri’”. Después supe que un amigo de Ernesto, apodado también el ‘Papirri’, había fallecido y por eso nuevamente me bautizó así.

¿Quién le enseñó a tocar la guitarra?

Mi madre tenía una academia de guitarras y ella era concertista; tenía como 70 alumnos y yo estaba en el medio; yo era un estudiante más, siempre agarré la guitarra con mucha naturalidad.

¿Qué tipo de música aprendió?

Mi madre combinaba bien el repertorio clásico con la música de mi abuelo que era un compositor muy reconocido. Fue muy bueno para mí conocer 2 mundos: la música clásica y la música popular.

Usted cuenta en un libro que su madre lo mantenía a usted y a sus 3 hermanos con el dinero que obtenía de las clases de guitarra. ¿Fue una época difícil?

Sí, claro. Mi padre siempre era un perseguido político. Fueron 20 años de dictaduras y esos años son prácticamente mi infancia y mi adolescencia. Mi padre era un revolucionario, un político muy consecuente. Mi madre mantenía el hogar con sus clases de guitarra; una madre ejemplar. Ella ya estaba enferma, le dio un cáncer y fue una época difícil, pero me permitió a mí ser su mano derecha. Realmente era su mano izquierda, porque el cáncer le paralizó la mano izquierda.

¿Y cómo la ayudaba?

Bueno, yo me paraba junto a ella a tocar la guitarra con la mano izquierda cuando ella dictaba las clases de guitarra.

¿Esta situación difícil incidió en los temas de sus canciones?

Sí, claro que incidió. Mis canciones, sobre todo, tienen una diversidad de ritmos y de historias. Una de las líneas es la parte social, de la que no me pude separar, porque mi padre marcó esa parte de ideales sociales. En realidad, yo también hago jazz y folclore.

¿Usted también heredó el gusto por la política?

Así es, precisamente, estoy en Ecuador cumpliendo una función política, de gestión diplomática. Además, me mantuve en el anonimato como artista durante 7 años y ahora que me despido de Ecuador, estoy dando a conocer a mis hermanos ecuatorianos esta faceta artística.

¿En su exilio en México, compuso canciones?

Sí y son las canciones de mi primer disco que se llama Hasta ahurita. Son 12 discos y son las compuestas en el exilio.

Cuando se compone canciones en el exilio, ¿son más sentidas?

Yo creo que las canciones son siempre sentidas cuando son verdaderas, pero obviamente la sensación del exilio es muy especial.

Usted incursionó en la cátedra. ¿Cómo fue esta experiencia?

Fue hermoso. Hermoso realmente, porque en ese país aprendí todo lo que sé realmente dando clases. Dicté clases en Bolivia en el Conservatorio Nacional de Música durante 15 años. Daba armonía, lectura musical, todo aquello.

¿En México no dio clases?

En México estuve estudiando y trabajando.

¿Ha subido al escenario?

Sí, por supuesto, mucho. Yo he tocado prácticamente por toda Sudamérica. He tocado en todas las capitales de América Latina, a excepción de Caracas. También he tocado en Europa. Di conciertos en España, Suiza, Alemania y Japón, donde viví una experiencia increíble.

¿Qué le llevó a Japón?

Aquello fue una historia interesante. Recibí una propuesta de dar conciertos. En principio, solo fueron 6 meses, pero en el ínterin me enamoré y me quedé allí.

¿Se enamoró de una japonesa?

No, de una boliviana.

¿Ofreció varios conciertos?

Sí, claro, yo me quedé haciendo música y dando conciertos. Tuve que aprender a hablar japonés para poder comunicarme en el escenario más fácilmente. Incluso canté algunas piezas en ese idioma. Ellos admiraban mucho mi guitarra, me contrataban por la parte instrumental, pero también hacía música latinoamericana.

Usted tuvo una fuerte afección a la garganta ¿cómo la superó?

La superé con tratamientos médicos y dejando de cantar todo este tiempo, me ha hecho muy bien. Me tomé una pausa.

¿Cuántas canciones ha grabado hasta hoy?

Alrededor de 120 canciones, pero todavía tengo que grabar unas 50 que están inéditas, entre ellas está ‘Tierra Querida’ que está dedicada a Ecuador.

¿Qué opina de la música ecuatoriana? ¿Le gusta?

A mí me encantan el pasacalle y el albazo, porque son géneros que me llegan al alma. También tengo amigos que me enseñan y admiro mucho a los cantantes indígenas ecuatorianos. Es una música hermosa. Son bellas esas canciones. He conocido a unos hermanos músicos del Pijal, en Otavalo, que hacen una música increíble. (O)

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¿Quién es?

Un diplomático boliviano que compone y canta

Manuel nació en La Paz, Bolivia en 1961. En 1979 se estrena como cantautor al participar en el I Festival de la Canción Social de La Paz. Obtuvo el segundo lugar como mejor canción.

Su trayectoria

Una vida dedicada a la música

En julio de 1980, durante la dictadura del general García Meza,  partió junto con su familia a México, donde trabajó como músico y cantautor, junto al artista tupiceño Luis Rico. En el exilio mexicano compuso algunas canciones del LP Hasta ahurita, grabado un par de años después en La Paz, Bolivia.

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