México se levanta, altanero y deslumbrante

- 29 de Enero de 2017 - 00:00

Con un acervo cultural extraordinario, constituido por su misticismo, arquitectura, gastronomía y tradiciones, el país azteca se abre al mundo con su coraje y encanto.

“Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños, pinté mi propia realidad”, decía Frida Kahlo en alusión a su obra, cuya naturaleza mística, viva, lúgubre, dramática le es inherente a México, colosal país que con sus sempiternas dicotomías: completo y roto; tradicional y cosmopolita; fúnebre y festivo, doblega a sus visitantes. Su geografía, cual lienzo variopinto, se ve tachonada por impresionantes templos (pirámides de Teotihuacán), imponentes edificios (Palacio de Bellas Artes) o deslumbrantes cuevas (grutas de Cacahuamilpa). Pero es su gente (su calidez, su albur, su donaire) el regalo más preciado de su vasto patrimonio. (F)

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