Salud

La incontinencia urinaria afecta más a las mujeres

| 17 de Septiembre de 2017 - 00:00

Ellas tienen una incidencia del 80%, mientras que en los hombres alcanza el 20%.

Hay mujeres que cuando estornudan, tosen o se agachan pueden experimentar una pérdida involuntaria de orina.

El debilitamiento del suelo pélvico suele ocurrir por múltiples factores, como la edad, las cirugías, la obesidad, el estrés o el estreñimiento. Aunque este problema puede presentarse en ambos sexos y a cualquier edad, las mujeres tienen una incidencia del 80%, mientras en los hombres alcanza el 20%.

El 41% de las mujeres entre 30 y 60 años padece esta patología y su calidad de vida se ve afectada. Por otro lado, los médicos coinciden en que la incontinencia es un trastorno frecuente y, en ocasiones, debilitante para muchas féminas.

Según la revista médica Elservier, la incontinencia urinaria tiene como consecuencia un  impacto negativo en la calidad de vida. Entre otras razones, porque produce una estigmatización y modificación del comportamiento social, perjuicios económicos, diversas enfermedades e inestabilidad psicológica.

La pérdida involuntaria de orina

La Sociedad Internacional de Incontinencia (ICS) definió la incontinencia urinaria como la pérdida involuntaria de orina a través de la uretra, un concepto  que engloba a los trastornos médicos asociados.

En la mujer, la incontinencia presenta dos picos de incidencia: entre los 45 y los 54 años, y a partir de los 60, especialmente entre los 75 y los 84 años. En el primer grupo, la prevalencia podría acercarse al 30% y en el segundo bordea el 40% de la población femenina de esa edad.

En general, se admite que la diferente prevalencia entre uno y es marcada en los grupos de edad más jóvenes. A partir de los 80 años la diferencia desaparece.

Según sus síntomas, los tipos de incontinencia urinaria más frecuentes en la mujer son: incontinencia de esfuerzo, de urgencia, mixta e incontinencia por rebosamiento. Se estima que 1 de cada 3 mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo pierde orina durante el coito.

El temor a sufrir pérdidas de orina durante el coito genera vergüenza e inseguridad en la mujer. Eso repercute en su bienestar emocional y en su relación de pareja.
Con frecuencia, ese temor a que se produzcan los escapes de orina genera en ellas rechazo al encuentro sexual.

Los científicos advierten que esto, lejos de ayudar a solucionar el conflicto, solo empeora la situación, al igual que no hablar del tema con sinceridad o utilizar excusas para evitar la actividad sexual. Con frecuencia, los problemas de la esfera urinaria tienen repercusión sobre la esfera sexual.

Quienes padecen incontinencia urinaria tienen problemas para hablar de un tema, que en el siglo XXI sigue considerándose tabú. Encuentran más dificultad para hacerlo si la calidad de su vida sexual fue  afectada.

Una de las causas más frecuentes de la enfermedad es la debilidad de las estructuras que conforman el suelo pélvico, de los músculos y los tejidos conjuntivos que dan soporte a las vísceras pélvicas y se encargan de garantizar la continencia urinaria y fecal, entre otras funciones.

Cuando los músculos del suelo pélvico se encuentran débiles, la mujer es más vulnerable a sufrir pérdidas de orina y, además, es muy probable que la sensibilidad durante las relaciones sexuales se vea disminuida.

Por el contrario, unos músculos demasiado tensos también obstaculizan las relaciones sexuales, ya que pueden causar dolor durante la penetración  o incluso imposibilidad para llevarla a cabo por la excesiva contracción.

Otra de las razones por las que la incontinencia urinaria puede afectar en la esfera sexual es la pérdida de seguridad en sí mismo y la disminución de la autoestima. A menudo, las mujeres que sufren pérdidas de orina sienten vergüenza de sus genitales y temen que despidan mal olor. (I)

DATOS

Se estima que 1 de cada 3 mujeres ha experimentado pérdida de orina de algún tipo a partir de los 50 años. En el caso de los hombres, afecta al 25% desde los 40 años.

El 40% de las mujeres dice reducir sus actividades por miedo a las pérdidas de orina.

El 90% de los hombres con esta patología dice sentirse menos seguro de sí mismo y, en algunos casos, deprimidos; en las mujeres, su autoestima puede disminuir. (I)