Domingo, 16 Octubre 2016 00:00 Séptimo día

Ciudadanía

La bicimensajería lleva sus paquetes y cuida el ambiente

La bicimensajería lleva sus paquetes y cuida el ambiente
Fotos: Karly Torres y José Morán / El Telégrafo

En Guayaquil, Quito e Ibarra este servicio tiene demanda. Estudiantes de universidades son los mensajeros.

Redacción Sociedad

Wainey pedalea a toda prisa. Lleva una gruesa cadena rodeando su cintura. En el camino tiene que sortear algunos carros que no le permiten el paso. También se sube a las veredas, salta obstáculos y esquiva a personas sin causar daños. El audaz ciclista tiene solo unos segundos para llegar a realizar la entrega de un paquete al Barrio Chino en Manhattan, Nueva York.

Esta es una de las escenas de la película La entrega inmediata que este año inspiró a Moisés Moreno a crear Bike Express. Se trata de un servicio de mensajería en bicicleta que en Ecuador empieza a captar la atención de usuarios que necesitan enviar alguna encomienda de forma rápida. En países como Argentina y Colombia esta modalidad es cada vez más frecuente.

Moisés cuenta que hace 3 meses emprendió esta idea para la que dejó su trabajo en un banco de Guayaquil. Más tarde empezaron a unirse jóvenes ciclistas desempleados y otros que cursan una carrera universitaria.

Uno de ellos es Bryan Sellán, de 19 años. Cuando conoció de este proyecto —relata— lo vio más como una manera de hacer ejercicios antes que de lucrar.  “En vez de estar sin hacer nada en mi casa sigo haciendo actividad física y me gano unos dólares con lo que más me apasiona”. Desde que es adolescente Bryan practica el ciclismo.

Precisamente, para Moisés el primer requisito para ser bicimensajero es amar el pedaleo. Este padre de familia cambió, hace 5 años, los buses por este medio amigable con el ambiente. Además pertenece a un grupo de ciclismo.

Justamente, detrás de estos emprendimientos hay una premisa: reducir la contaminación ambiental que afecta a la población. Moisés cuenta que cuando lo llaman a la oficina y da la tarifa de las carreras “les digo que por $ 0,50 ayudarán a cuidar el medioambiente para nuestros hijos”.

Junto con otros mensajeros se reúne en la oficina que tiene en casa de su suegro, en el barrio del Centenario, al Sur, para planificar nuevas rutas para reducir el tiempo de espera. “Aquí tenemos horarios de 08:30 a 17:30”.

En la oficina de Bike Express tienen una lista de sus cientes y las rutas a tomar. Foto: Karly Torres / El Telégrafo

Guayaquil urban messenger es otro de los servicios bajo esta modalidad que se ofrece en Guayaquil.

Desde hace un mes, Alan Arrieta junto con Edinson Vélez, Xavier Pinto, Pablo Barrezueta y Gerardo Rodríguez recorren los distintos puntos de la ciudad para entregar encomiendas. “Vemos que ahora lo que busca la gente es una concienciación ecológica; ya no buscan a los motos que cobran más de $ 5 y tardan más. Las tomamos como referencia, pero perfeccionamos el servicio con la bicicleta. Nuestro lema aquí es que somos rápidos, seguros y baratos”.

Allan, cuenta, por ejemplo, que hace unos días tuvo una entrega a El Recreo en Durán. Para llegar a este destino tomó el puente de la isla Santay y en 30 minutos su cliente recibió el paquete. “Esto es algo que no podrían hacer las motos”.

Además de la rapidez cuentan con un servicio nocturno. Pablo Barrezueta, quien en el día trabaja en un estudio jurídico, es quien se encarga, en las madrugadas, de llevar desde medicinas, hasta celulares olvidados y deberes de escolares e incluso universitarios de una casa a otra.

“Muchas veces cuando se le cae el Internet a un estudiante de universidad y tiene que enviar una tarea nos llama para que lo solucionemos. Tomamos el pen drive y hacemos los que nos pide”, relata.

En Ibarra y en Quito también se oferta este servicio. En la capital esta alternativa de mensajería es una novedad y su demanda va en aumento; tanto así que incluso ese interés hizo que en Moto Express —un servicio tradicional— se incorporaran las entregas en bicicleta.

Miguel Montenegro, uno de los mensajeros, cuenta que quienes más solicitan sus servicios son hospitales, centros comerciales y los negocios de comida. “Son muy útiles cuando el tráfico es desesperante en la capital y la gente necesita una entrega”.

Él cuenta que al día pueden tener entre 30 y 40 llamadas. Pero ¿cómo se mantienen estos emprendimientos? Moisés explica que el 75% de cada carrera se lo lleva el mensajero y el restante va para la empresa. “Queremos llegar a 50 entregas diarias. Así podríamos tener un sueldo y estar afiliados al seguro social. Eso es lo que buscamos al posicionar Bike express”.

Lo mismo ocurre con las ganancias que se obtienen en Guayaquil urban messenger.

Hay una nueva entrega en el centro de la ciudad. Una señora necesita que le lleven unas camisas hasta un local. Alan recibe el requerimiento por Whatsapp y se alista a subir su bicicleta y a empezar a pedalear a toda prisa. (I)

Alan Arrieta, de Guayaquil urban messenger, lleva todo tipo de encomiendas. Foto: José Morán / El Telégrafo

DATOS

Las tarifas del servicio van desde $3 a $6. Usan Facebook, Twitter y whatsapp para tomar los pedidos.

En 1945  la primera compañía de mensajería con bicicletas se estableció en San Francisco, Estados Unidos y en Europa y la bicicleta como vehículo de reparto no se popularizó hasta finales del siglo XX, hasta los años 80.

La primeras bicicletas en Guayaquil llegaron a fines del siglo XX. Hay más de 20 grupos de ciclismo.

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