Domingo, 20 Noviembre 2016 00:00 Séptimo día

En la casa o en la oficina, ¿dónde se trabaja mejor?

En la casa o en la oficina,  ¿dónde se trabaja mejor?

El teletrabajo brinda mayor flexibilidad a los empleados para que cumplan con su labor desde su hogar. Pese a ello, no hay que descuidar la interacción con otros colegas.

Andrea Rodríguez Burbano

No se trata de atrincherarse en la casa, de abandonar la oficina, de colgar el terno y de resignarse a trabajar en solitario y en pijama por el resto de la vida; no, eso no es el teletrabajo.

Esta modalidad laboral está concebida de otra manera: los teletrabajadores pueden alternar entre la oficina, la casa o el lugar escogido para laborar a distancia. Aunque en la mayoría de países de América Latina está arraigada la cultura de la presencia física en el puesto de trabajo, surgen más iniciativas orientadas a promover la modalidad a distancia, porque, entre otras ventajas, permite el ahorro de tiempo en desplazamientos, lo que, a su vez, se traduce en mayor productividad.

Se estima que el 60% de las personas ya trabaja con una computadora y un teléfono. Igual que trabaja en una oficina lo puede hacer en casa perfectamente. Además, si las cifras de teletrabajo se incrementan, se mejoraría la movilidad de las ciudades y, al mismo tiempo, se reduciría el uso y el consumo de combustible que afecta la calidad del aire en las grandes urbes. Sobre este aspecto, Jaime Guerrero Ruiz, ex ministro de Telecomunicaciones y activo promotor del teletrabajo, asegura que si el 1% de la población económicamente activa (PEA) de Ecuador optara por esta forma de laborar y se desplazara a su oficina únicamente 2 veces a la semana, dejarían de circular aproximadamente 25 mil vehículos.

Esta opción laboral —como él señala— no solo permite mejorar la movilidad, sino que repercute en el bienestar de los empleados, porque al trabajar desde casa hay una mejora sustancial en su calidad de vida; de hecho, no tendrían que descuidar los asuntos familiares, como en el caso de las madres cabeza de familia.

Según el especialista en telecomunicaciones, uno de los principales obstáculos que impedía la implementación del teletrabajo en Ecuador era la falta de una normativa jurídica que lo apuntale, pero esta ya fue aprobada en agosto pasado y solo hay que esperar su publicación en el Registro Oficial.  

Guerrero fue el gestor de esta normativa para el Ministerio del Trabajo. “Hay una normativa aprobada para el sector privado y hay otra para el sector público, pero esta última aún no está lista, porque el Ministerio está esperando finalizar una prueba piloto, en la que participan funcionarios de esta entidad. Se trata de los primeros teletrabajadores del sector público”.

Esta normativa, de hecho, ya fue presentada por el Ministro de Trabajo, Leonardo Berrezueta Carrión, para su aplicación en Ecuador, quien indicó que la aplicación de esta modalidad es voluntaria después de un acuerdo entre las partes.

De igual manera, los teletrabajadores gozarán de los mismos derechos y tendrán las mismas obligaciones que aquellos trabajadores de planta.

Para Berrezueta, el teletrabajo es una iniciativa que rompe esquemas para que el trabajo sea evaluado por resultados y no por horarios. De acuerdo con un estudio efectuado por el Ministerio del Trabajo, 15.200 personas, a escala nacional, teletrabajan en la empresa privada. El objetivo es llegar a unas 76 mil personas en 2 años.

Las ventajas de laborar a kilómetros de la oficina

La investigadora Stéphane Simard, autora de la publicación Generar el compromiso en el trabajo, destaca que quienes se oponen al trabajo remoto exaltan las virtudes de la interacción social, pero ella se pregunta: ¿Por qué tenemos que enfrentar el tráfico y el mal clima para trabajar con personas que siguieron la misma rutina para llegar? Según esta especialista, aún se piensa que las personas están programadas para tener buenas ideas solamente entre las 8:00 y las 18:00.

Quienes defienden el trabajo a distancia insisten en que se debe abolir el mito de que una presencia física garantiza automáticamente resultados la mayoría de las veces.

En Estados Unidos, la empresa Best Buy, especializada en la venta de productos electrónicos, puso en práctica la filosofía ROWE (Results Only Work Environment) que en español se traduce como Ambiente Laboral Exclusivo de Resultados.

Este postulado rechaza la fórmula clásica según la cual una presencia física a la que se le da tiempo reporta resultados casi de manera automática.

La filosofía Rowe sostiene que  los empleados no necesitan supervisión, sino una idea clara de lo que tienen que hacer y los plazos establecidos.

En las universidades ocurre algo parecido, porque en ellas los estudiantes solo muestran los resultados de su estudio y no las horas de estudio.

No se quede en pijama

Jaime Guerrero cree que una de las claves para no dejarse llevar por la desidia que puede provocar el trabajar desde casa es seguir la misma rutina que cada persona tiene antes de ir a laborar y eso contempla vestirse y empezar a trabajar a la misma hora.

Su criterio concuerda con las sugerencias de los especialistas en teletrabajo, quienes aseguran que la indumentaria no solo puede aumentar la productividad, sino que también sirve para crear límites entre los horarios laborales y la vida personal. En otras palabras, para que el teletrabajo funcione, los empleados necesitan ser disciplinados en los horarios y disponen en su domicilio de un lugar acondicionado para laborar.

Según Mario Andrade, especialista en nuevas tecnologías, el teletrabajo funciona, pero no de cualquier manera.

“No todas las organizaciones ni todos los empleados son susceptibles de apuntarse al trabajo a distancia o de aplicarlo de manera correcta”.

Según explica, es necesaria una gestión del cambio organizacional, al igual que una definición de la infraestructura y plataformas tecnológicas que soportarán el teletrabajo.

En el caso de los empleados, la posibilidad de trabajar “en casa” depende del plan que desarrolló la empresa, de su capacidad tecnológica y formación del personal, entre otros factores. Andrade es claro al señalar que esta actividad se puede realizar de 2 modos, de acuerdo con la relación que exista entre el profesional y la empresa.

Como trabajador de la empresa  —relación laboral— en cuyo caso se podría denominar teleempleado. En este caso, el trabajador forma parte de la empresa y de su estructura de personal, cobra con una nómina mensual y su dedicación es exclusiva. Además, el equipamiento en casa lo efectúa la propia empresa.

También existe la posibilidad de ser un profesional autónomo, también llamado freelance, en cuyo caso la relación es solo de  tipo mercantil.

Brasil, líder en teletrabajo a escala mundial

Este país sudamericano es considerado el único en el mundo donde ha crecido esta modalidad. Según Guerrero, el 12% de la población económicamente activa teletrabaja, mientras que en Europa, es del 4% al 5%.

En Brasil, hay más de 10 millones de teletrabajadores, una cifra bastante representativa, ya que en 2001, esta era de apenas 500 mil.

Aunque el teletrabajo es una modalidad que cada día gana seguidores, no es para todos y las empresas deberán determinar a quiénes se puede enviar a casa y a quiénes es necesario mantener en la oficina.

En realidad, entre los principales desafíos, está ¿cómo gerenciar al empleado móvil?, ¿cómo permitir el trabajo en casa a algunos trabajadores y a otros no?, ¿cómo ejercer una supervisión a distancia?

Una de las empresas que tiene experiencia en este tema es Apple. Del mismo modo con el que esta compañía controla lo que ocurre con el personal que acude a las oficinas, también tiene sus métodos para monitorizar a los teletrabajadores.

Esta empresa, al igual que otras en el mundo, no solo tiene que controlar lo que debe hacer el empleado, también tiene que verificar que está en su puesto de trabajo durante toda la jornada y que está cumpliendo con sus tareas y no perdiendo el tiempo en Internet. Según la página web Applesfera, Apple tiene  personal de asistencia al cliente que trabaja hablando por teléfono desde casa. De esta manera, no tiene que conformar un centro de llamadas, lo que demandaría una inversión adicional.

Para controlar que el teletrabajador se encuentre en el puesto de trabajo y delante de la computadora, un responsable  le envía mensajes que pueden ser preguntas o simples solicitudes para ser contestadas y llenadas. Si el empleado a distancia lo hace, demuestra automáticamente que está donde debe.  

La compañía también detecta actividad en su computadora de trabajo basándose solo en los movimientos del cursor: si no lo mueve durante un buen rato puede ser un indicativo de que no está trabajando.

De este modo, si se detecta que no hemos movido el ratón en un período de tiempo determinado, Apple pide que respondamos a una pregunta o llenemos algún dato para confirmar que estamos allí. Si no respondemos a esa pregunta, un responsable nos llama por teléfono para comprobar que estamos en nuestro puesto de trabajo. Y eso no es todo: pueden surgir videoconferencias sorpresa en cualquier momento, y nada mejor que ver a tu empleado mediante FaceTime para comprobar que cumple con las normas.

Roberto Armas, ingeniero en sistemas y programador de la compañía ecuatoriana Umpacto indica que por costos, siempre será mejor trabajar a distancia.

“No solo gana la empresa, porque ahorra recursos al no tener un empleado sentado 8 horas frente a un computador, también gana el trabajador que puede hacer lo mismo desde otro lugar”.

Roberto ha trabajado varias veces desde su casa y cuando lo hace ahorra 2 horas al día en desplazarse de su casa al trabajo y viceversa. Ese tiempo lo dedica a las tareas encomendadas, en lugar de estar sentado en un bus de transporte público.

Este programador tiene razón al señalar que cada vez que los empleados viajan a otra ciudad o país por temas laborales, demuestran que el teletrabajo funciona, porque hay que enviar reportes, informes, etc.

Al detallar cuáles son las herramientas informáticas que pueden facilitar el trabajo, destaca los programas Trello y Slack. El primero es una herramienta de gestión de proyectos que permite que la colaboración sea sencilla e incluso divertida.

La realidad es que sirve para organizar proyectos en el trabajo y las tareas del hogar.

Slack, por su parte, es un programa de comunicación empresarial que permite interactuar en un chat grupal como empleados de una misma compañía. Pero, además, también hace posible crear canales públicos de chat, conversaciones en grupos y hasta enviar mensajes privados.

Esta plataforma, disponible en la web, cuenta con aplicaciones para iOS y Android, para poder llevar la conversación donde sea que vaya el usuario.
Para Roberto no es difícil organizarse en casa para trabajar desde allí.

“Todo es cuestión de ser disciplinado, porque, tarde o temprano, nos exigirán resultados”. Con el auge de Internet y la revolución de las formas de comunicación, no hay pretextos para resistirse a implementar el teletrabajo en la organización. Está claro que esta opción permite a los empleados realizar su labor desde la comodidad del hogar, siempre conectados. (I)

Paulina Paredes Meza, comunicadora

"El secreto es la disciplina"

Durante algunos años trabajé con la modalidad de teletrabajo, lo cual me permitió aprovechar mejor mi tiempo, pero con un enfoque de cumplimiento de objetivos y la motivación de formar parte de un equipo que, aunque no siempre compartía la misma sala, sí colaboraba de manera eficiente.

Uno de los factores que hizo que esta opción funcionara era el trabajo por objetivos más que por tiempo o permanencia en una dependencia. Además, las facilidades tecnológicas y de comunicación hicieron posible trabajar a distancia.   

Cuando en Quito se estableció la restricción de circulación vehicular (pico y placa), el teletrabajo fue una gran opción para quedarse el día a trabajar en casa o salir más tarde sin perder ninguna de las reuniones planificadas para la primera hora del día, ya que se podía participar conectándose de forma virtual.

El ‘secreto’ de un trabajo a distancia es la disciplina, ya que es necesario asumir responsabilidades y continuar con el mismo proceso de gestión como si se estuviera en la empresa; con la ventaja de que se evita el tiempo de traslado, especialmente en horas pico.

Además, esta opción permite optimizar tiempo y recursos personales. Saber que no se debe invertir tiempo para transitar tanto de ida como de vuelta, suele tener la ventaja de que darnos más tiempo personal. Por otro lado, saber que la motivación es el cumplimiento de objetivos es también una satisfacción.

Cuando pensamos que durante nuestra vida tenemos períodos en los que debemos atender asuntos personales delicados —como la enfermedad de un ser querido— el teletrabajo puede ser también un generador de lealtad laboral.

El hecho de poder estar en el lugar que escojamos sin dejar de cumplir obligaciones es, además, un aliciente. Eso me pasó a mí, y cuando volví a la oficina me sentía muy agradecida y contenta. Las ciudades podrían ser más amigables si permitimos que las personas escojan los tiempos y lugares para movilizarse. Se reducirían los problemas de movilidad.

El teletrabajo requiere disciplina y eso también es un factor recomendable para las personas, especialmente, ahora que se habla de una economía en la que el conocimiento es un valor muy apreciado. Hay quienes aseguran que el teletrabajo elimina la interacción personal, pero esto depende de la personalidad del individuo.

Hay roles en los que la interacción con las personas son indispensables por lo que en esos casos, recomendaría que no se opte por un trabajo a distancia total, sino que se ofrezcan las opciones para escoger cuándo y cómo estar o no en la oficina. (O)

Ernesto Medina Delgado, ingeniero en sistemas

"A veces dedicaba más de 8 horas al trabajo"

Estuve trabajando en la modalidad de teletrabajo 3 años aproximadamente, desde 2010 hasta 2013, en el área de la informática. Durante este tiempo proveíamos servicios de fabricación de software y consultoría a varios clientes que buscaban personal calificado a un precio competitivo.

Las condiciones en ese momento estaban muy lejos de ser ideales, pues solo por citar un ejemplo, nuestro acceso a internet era a través de un modem V.92 analógico con velocidades máximas de transferencia de datos de 56 Kbps.

Los que aún recuerden este tipo de conexiones sabrán que no era tarea sencilla, pues con estas velocidades no existe ancho de banda suficiente para llamadas de audio y mucho menos con transferencia de video.

Aún así, mantuvimos en pleno funcionamiento nuestro esquema de negocio durante todo ese tiempo.

Todavía se cree que el teletrabajo es una justificación de las personas para realmente no hacer nada mientras escapan de la vigilancia de sus superiores o clientes. El tiempo que estuve trabajando en esta modalidad fue el período de mi carrera profesional, donde más empeño y dedicación puse al resultado de mi trabajo. Mi productividad era elevada. En la práctica muchas veces dedicaba  más de 8 horas a mi trabajo. Así que además de ser productivo, me sentía altamente motivado a trabajar duro y esforzarme al máximo. Sin duda, las condiciones del teletrabajo permiten este modelo de productividad, que un esquema tradicional no logra alcanzar o no al nivel que llega el teletrabajo. Otras habilidades que sin duda se desarrollan durante esta modalidad es la responsabilidad, disciplina, comunicación y la capacidad para afrontar, tomar decisiones.

La modalidad del teletrabajo tampoco es perfecta. Existen elementos asociados al aislamiento que si no se manejan adecuadamente pueden afectar  a largo plazo.

Cuando existen problemas de comunicación o de falta de confianza entre cualquiera de las partes, el trabajo a distancia se puede tornar estresante. Otro elemento que se debe  considerar es el acceso a la tecnología, que aún no es equitativo y realmente puede inclinar la balanza hacia sectores más privilegiados. A veces es desconcertante que al incrementarse la oferta de teletrabajadores, prevalece la ley del más fuerte, ya sea porque sus precios son más competitivos o porque tienen una reputación ganada a lo largo de varios proyectos exitosos.

Esto conduce a 2 problemas, uno que existan ofertas tan económicas que no puedas competir con ellas. El otro es que empezar desde cero puede convertirse en todo un reto hasta que consigas ese primer cliente que te abra las puertas. (O)

La costumbre de controlar los horarios debe eliminarse con el teletrabajo

De acuerdo con un informe desarrollado por la compañía argentina Telecom, el teletrabajo genera en promedio el 58% de incremento en la productividad de una empresa. En tanto, permite el 64% de ahorro sobre el costo anual de cada empleado por menor necesidad de metros cuadrados y su mantenimiento; menores gastos de luz y teléfono. Las ventajas para los teletrabajadores son múltiples: ahorro en tiempos y de traslado; menor estrés, más tiempo para dedicar a sí mismo y a la familia. La posibilidad de implementar el teletrabajo tiene más que ver con cada persona y el tipo de tarea que desempeña que con el tamaño de la empresa o su rubro de actividad. Además, su puesta en marcha requiere dejar atrás la costumbre de controlar horarios para supervisar los resultados. (I)

Datos

Al quedarse en casa reduce drásticamente sus gastos diarios, como el dinero invertido en el transporte, en la comida.

Cualquier organización puede tener parcialmente teletrabajadores: grandes empresas, medianas y pequeñas, públicas o privadas, con o sin fines de lucro.

En lugar de concentrar a miles de trabajadores en imponentes edificios, los empleados formarán parte de auténticas redes descentralizadas de conocimiento.

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